Los taxistas y los repartidores de mercancías deberán abrocharse el cinturón en ciudad

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Por Autor AgenciasPortada

Los taxistas y los repartidores de mercancías deberán abrocharse el cinturón en ciudad

Sociedad

El sector afronta la nueva medida dividido los que se quejan consideran que es un engorro

Decenas de taxistas en una protesta en Barcelona 

Decenas de taxistas en una protesta en Barcelona 

Ana Jiménez / Propias

Agencias

20/09/2026 12:51 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Los taxistas, los conductores de vehículos de mercancías y los profesores de autoescuela estarán obligados, a partir del próximo 1 de octubre, a llevar el cinturón cuando circulen por ciudad, una medida que excepcionalmente para estos profesionales ha sido opcional durante décadas.

Como es habitual cuando se producen cambios, esta modificación -recogida en el renovado Reglamento General de Circulación de la DGT, aprobado el pasado junio- ha sido recibida de forma dispar dentro del colectivo del taxi: muchos lo han aceptado con normalidad, mientras que otros se han mostrado críticos en razón de las particularidades de su oficio.

Una opinión común entre los taxistas de Barcelona es que la obligatoriedad del cinturón resulta engorrosa por lo mucho que estos profesionales entran y salen de sus vehículos cuando trabajan en el entorno urbano, a lo que suman la cantidad de horas que conducen en sus jornadas diarias.

Para Álvaro, veterano conductor del sector, que espera su turno en una parada de taxis cercana a la plaza Cataluña, lo complicado será dejar atrás una costumbre de décadas: “Ya veremos las multas que nos caen”, comenta resignado.

Las sanciones

200 euros y pérdida de cuatro puntos

Las sanciones a las que los taxistas harán frente en caso de infracción serán iguales a las aplicadas durante años al resto de conductores: multa de 200 euros y pérdida de cuatro puntos del carnet.

La crítica más destacada entre el colectivo de taxistas está relacionada con el peligro de ser víctimas de agresiones y robos por parte de pasajeros indeseables.

Jorge, que aprovecha una parada en la calle Casp de la capital catalana para fumar, explica que, en caso de ser atacado por un pasajero, el cinturón “quita maniobrabilidad” y capacidad de reacción.

Desde el Sindicato del Taxi de Cataluña, el presidente de la entidad, Antoni Servós, reconoce que la situación actual de los taxistas “era una anomalía normativa”, pero remarca que la excepcionalidad que recogía el reglamento hasta la fecha ya “estaba perfectamente”.

Las quejas

Más sensación de riesgo ante posibles agresiones

Desde las oficinas del sindicato, Servós considera que esa mayor sensación de riesgo ante posibles delitos en el interior del vehículo es la principal queja del sector ante el cambio de normativa, una opinión que suele variar en función de los horarios de trabajo de cada taxista.

En los turnos de noche, indica el responsable sindical, está “el núcleo de compañeros en contra de esta medida”, ya que durante esas horas las situaciones peligrosas se disparan y la dificultad para la movilidad que supone el cinturón no hace más que “aumentar la situación de vulnerabilidad del taxista” durante la madrugada.

La otra cara de la moneda son algunos taxistas que trabajan de día, como es el caso de Domingo, un curtido taxista que mientras espera clientes en Glòries explica que siempre lleva el cinturón, y que, de hecho, añade, pensaba que “ya era obligatorio”.

Otra variable que divide a los taxistas en la aceptación de estos cambios es la edad: los jóvenes suelen ser más propensos a ponerse el cinturón que los veteranos.

Servós, que conduce un taxi desde 1990, está acostumbrado a no llevar el cinturón de seguridad en ciudad, pero subraya que sus compañeros “son conductores profesionales” y saben que “el cinturón de seguridad es una ventaja a la hora de evitar posibles lesiones”.

Juan, uno de tantos taxistas que pasa brevemente por la plaza Cataluña, cuenta que siempre lleva el cinturón porque le “ha salvado la vida en dos ocasiones” y que, precisamente por estar todo el día al volante, el riesgo de accidentes que tienen es mayor.

Desde el Institut Metropolità del Taxi (IMET) consideran que la seguridad es una “prioridad absoluta” dentro del vehículo, para conductores y pasajeros, aunque comprenden que, dentro del sector, haya diversidad de opiniones.

Para facilitar la adaptación, la IMET aprovechará su canal interno de comunicación para que los más de 14.000 taxistas que operan en el área metropolitana.

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Fonte: Portada

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