Los pueblos originarios de la Amazonia, perplejos ante la posible vuelta del bolsonarismo
Por Andy Robinson — Portada
Los pueblos originarios de la Amazonia, perplejos ante la posible vuelta del bolsonarismo
ELECCIONES EN BRASIL
Promete “mano dura” contra el crimen pero Flavio Bolsonaro dejaría impunes los delitos medioambientales

Lula anuncia la demarcación de tierra Nadeb en abril de 2023 en los municipios de Santa Isabel do Rio Negro y Japurá, en Amazonas,
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MANAOS
18/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Los 24 visitantes del pueblo Nadëb habían pasado dos noches en Manaos alojados en el hotel Novotel donde cenaban en el bufet libre y veían el partido, algunos con los tocados de plumas puestos. Volverían en la madrugada a su pueblo en la orilla del río Japurá (Caquetá), un viaje de 24 horas en lancha motorizada por el río Negro y tres días en canoa a una región en la Amazonia occidental, próxima a la frontera con Colombia, amenazada por la violencia, el narcotráfico y la minería ilegal.
En la capital amazónica, se habían reunido con representantes de agencias federales, como la Funai y el Ibama, responsables respectivamente de velar por los derechos indígenas y proteger el medio ambiente. Estas instituciones, esenciales para la supervivencia del Amazonas y sus habitantes, han sido reconstruidas en los últimos cuatro años bajo la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva tras la catastrófica gestión de Jair Bolsonaro (2019-22).
“Con Lula nos han hecho bastante caso; con Bolsonaro fue bien difícil”, resumió Eduardo, el cacique, recordando la visita que hizo Lula a las aldeas Nadëb en abril del 2023 para anunciar la demarcación como tierra indígena de 552 000 hectáreas en los municipios de Santa Isabel do Rio Negro y Japurá. Esto se sumó al area ya demarcada en los años noventa.
Durante los años anteriores, Bolsonaro había parado todo reconocimiento de derechos territoriales de los indígenas, que, junto con la creación de otras zonas de conservación, sirve como una barrera a la deforestación. Al mismo tiempo, el presidente de extrema derecha desmanteló gran parte de la Funai y el Ibama.
El resultado fue previsible. Con la impunidad garantizada, la deforestación en la Amazonia subió el 60%, entre 2019 y 2023. Miles de incendios allanaron el camino a los madereros y los ganaderos. Las invasiones de las reservas indígenas se dispararon y el área de selva devastada por la minería ilegal de oro, conocida como garimpo, se duplicó hasta alcanzar las 400.000 hectáreas.
Tras tomar posesión en enero de 2023, Lula reconstruyó las agencias de protección y desplegó a la Policía Federal para combatir a la delincuencia medioambiental. La deforestación en la Amazonia cayó a la mitad en el primer año de su administración y el año pasado se alcanzó un mínimo histórico. Según datos publicados el viernes, la deforestación ha caído el 71% en los cuatro años de la presidencia de Lula.
La deforestación ha caído el 70% con Lula en el poder tras subir el 60% con Bolsonaro
Pero la tragedia en la Amazonía puede estar a punto de repetirse. Ante la ya probable victoria de Flavio Bolsonaro -el hijo del expresidente— en las elecciones el 25 de este mes, “hay mucha preocupación”, dijo el cacique en una larga conversación con La Vanguardia.
“La salud no avanzará, la educación no va a mejorar y nos quedaremos aquí sin protección (…) Ahora hay peces en el río, porque el garimpo aún está lejos, pero estamos preocupados por lo que puede pasar si entra Flávio”.
La zozobra de los Nadëb parece más que justificada. Flávio Bolsonaro ha dicho públicamente que adoptará las mismas medidas que su padre en la Amazonia, paralizando las demarcaciones y eliminando lo que califica como las “amarras medioambientales”.
”Quiere repetir lo que ya hizo su papá”, dijo Marcio Astrino, del Observatorio del Clima. “En su proyecto de gobierno, hay una propuesta para revisar el funcionamiento de Ibama y Funai, y ya propuso en el Senado un proyecto de ley que eliminaría las zonas protegidas en fincas privadas”. En la Amazonia brasileña, un latifundista debe mantener el bosque en el 80% de su propiedad, aunque pocos lo hacen.
Incluso antes de los comicios, se ven los efectos de la probable vuelta de la impunidad. En la Amazonía oriental, líderes en la tierra indígena Apyterewa, en São Félix do Xingu, han recibido mensajes de mineros, latifundistas y grileiros —especuladores con tierra— que amenazan con realizar nuevas invasiones de tierras indígenas en caso de que Flávio gane las elecciones.
Al mismo tiempo, han vuelto los incendios. “Hemos visto innumerables focos de fuego en medio de la selva”, dijo el ministro de Medio Ambiente la semana pasada tras sobrevolar la selva al oeste de Manaos. “Es muy grave, porque indica que son incendios provocados con el objetivo de degradar la selva y, posteriormente, proceder a su tala”, añadió. La ciudad amazónica con su famoso liceo de ópera ya está envuelta por una densa nube de humo.
La desprotección medioambiental en la Amazonía coincide en el programa bolsonarista con la mano dura contra el crimen organizado en las favelas de Río y São Paulo. Es una contradicción, advierten representantes federales en Manaos. “El tráfico de drogas en la Amazonia está relacionado con delitos medioambientales, sobre todo la minería ilegal de oro”, dijo André Porreca, procurador federal en Manaos. Los responsables “son los mismos grupos que están en Río de Janeiro y São Paulo”.
Los narcotraficantes cometen los delitos medioambientales que Flavio minimiza
“Encontramos armas como el ametrallador AK47 en las minas ilegales; las dragas (para arrastrar el fondo del río en busca de oro) las compran los grupos traficantes; y el oro sirve para blanquear dinero”, añadió Porreca en una entrevista en su oficina en Manaos.
Hay otra semejanza. “Están surgiendo milicias en la Amazonía, como las que hay en Río de Janeiro, pero aquí relacionadas con los delitos medioambientales”, dice Porreca en referencia a los grupos paramilitares integrados por expolicías con los que la familia Bolsonaro ha mantenido estrechas relaciones.
Sin ley en la Amazonia, solo quedarían los indígenas para proteger el gran pulmón del planeta. ¿Los Nadëb estarán mejor preparados para resistir esta vez? Se lo preguntamos al cacique. “Yo creo que no”, respondió. “La lucha no va a acabar, pero no estamos preparados.

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Fonte: Portada