Los nuevos rentistas
Por Josep Martí Blanch — Portada

Los nuevos rentistas 04/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Les habla un rentista que desconocía hasta ayer mismo su condición y privilegios. Los he descubierto esta semana escuchando en directo los discursos en el Congreso de la izquierda peronista, que en España ya es toda ella. A saber, cualquier voz crítica con los decretos de vivienda felizmente enterrados ha de provenir forzosamente de quien vive subido a las espaldas de la gente humilde y escupe en el plato de las clases medias. Un privilegiado, vaya. Pues bien, aquí estamos.

Agradezco a sus señorías que me hayan abierto los ojos. Aunque ahora me siento abrumado. Me costará aprender a ser rico. Sé que conviene evitar la ostentación y flotar en una piscina de dinero como quien no quiere la cosa, sin darle apenas importancia. Pero no estoy seguro de dar la talla. Ayer, sin ir más lejos, pedí precio por un Lamborghini Temerario. No soy un caso único.

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En España son millones y millones de personas las que, como yo, se han subido estos días sin pretenderlo al ático del ascensor social. Tantos, que ahora ni siquiera cabemos en la terraza. ¡Éramos magnates y nosotros sin saberlo! Gracias Pedro, Irene, Yolanda, Gabriel y demás. Sin vosotros nunca hubiéramos tomado conciencia de nuestra condición de potentados. Sin vuestros ingeniosos discursos, el despertador sonaría otra vez mañana demasiado pronto para recordarnos un horario que cumplir. Continuaríamos evitando los gastos innecesarios y superfluos y nos preocuparíamos por el bienestar futuro de nuestros hijos y el presente de nuestros mayores. Pero ya no. Nos habéis regalado la condición de pudientes, y ya podemos ahorrarnos todo ese desasosiego. Nos pensábamos gente común y resulta que nadamos en la abundancia.
¡Éramos magnates y nosotros sin saberlo! Gracias Pedro, Irene, Yolanda, Gabriel y demás
Tener, lo que se dice tener, tenemos lo mismo que la semana pasada. Menos, si descontamos la inflación. Pero si Pedro Sánchez, ¡Perón, Perón, qué grande sos!, y el resto de los generales de la izquierda dictaminan que quienes consideran bazofia jurídica los decretos no natos es porque viven del dolor de los demás, no somos quien para contradecirles. Es más, para escapar del señalamiento que tanto se lleva estos días, mostremos nuestra inquebrantable adhesión al régimen que nos ha hecho ricos sin saberlo. Basten cuatro versos adaptados de Los Muchachos Peronistas: “¡Por ese gran madrileño que supo conquistar a la gran masa del pueblo combatiendo el capital!”. ¡Viva Perón!
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