Los arquitectos técnicos de Barcelona revalorizan su profesión en su renovada sede
Por Ramón Suñé Farré — Portada
Los arquitectos técnicos de Barcelona revalorizan su profesión en su renovada sede
Arquitectura
El edificio coronado por el saltamontes de Joan Brossa ultima su total puesta al día

El icónico saltamontes de Joan Brossa, primorosamente restaurado, corona la remozada casa de la arquitectura técnica
Judith de la Hinojosa

Barcelona
12/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
El Col·legi d’Arquitectura Tècnica de Barcelona (CATEB) reivindica la importancia de esta profesión con la próxima reapertura de su sede de la calle Bon Pastor, junto a la avenida Diagonal, tras un largo proceso de rehabilitación que se inició a comienzos del 2025 y que culminará el próximo 5 de noviembre con la reinauguración oficial de este edificio coronado por el icónico saltamontes de Joan Brossa, la monumental escultura de acero de 3 toneladas de peso que luce ya como nueva después de una restauración que ha renovado los elementos deteriorados y recuperado los colores originales de la obra del artista y poeta.
Bega Clavero y Alejandro Soldevila, miembros de la junta del CATEB, explican a La Vanguardia que la reforma integral de la sede corporativa se ha planteado como un ejercicio de deconstrucción en lugar de un simple derribo, con una total recuperación y reutilización de materiales, como corresponde a la actual apuesta por la sostenibilidad que debería aplicarse al mundo de la construcción. El objetivo del proyecto Bastida, que lleva la firma de un amplio equipo multidisciplinario de profesionales liderado por Àlex Clarà y Júlia Andrés (AARDE Studio), es el de abrir el edificio a la calle, a los clientes del colegio y a la ciudadanía en general.
La finca rehabilitada plantea un modelo sostenible y replicable a otras muchas construcciones
El cambio respecto a la anterior sede es radical. Aquel edificio gris, opaco, hermético, se ha convertido en un espacio abierto, luminoso, que potencia la luz natural y la eficiencia energética. La transformación más visible es la que se ha llevado a cabo en la fachada , dotada ahora de una doble piel que pone en valor la “bastida” (el andamio) que, además, de hacer las funciones de filtro climático, se convierte en un nuevo símbolo de identidad de la profesión. Otro elemento destacado de la flamante casa de los arquitectos técnicos es el ágora de la planta baja, que será un espacio de encuentro de los profesionales, las instituciones la ciudadanía.


A pesar de los profundos cambios experimentados, la transformación de la sede del CATEB ha respetado y ha revalorizado el poema visual que Joan Brossa plasmó sobre la fachada y el tejado del edificio. En las próximas semanas, sobre la nueva piel de la fachada de este predio, proyectado inicialmente (1975) como edificio de viviendas y transformado posteriormente en sede del colegio por Federico Correa y Alfons Milà, reaparecerán las letras –un centenar– de diversos colores tan características de la casa de la arquitectura técnica que componen el poema visual.
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El legado de Brossa en la nueva arquitectura, apuntan Clavero y Soldevila, también perdurará con el lifting realizado al “llagost” (saltamontes) que corona el edificio. Este insecto, considerado símbolo de la sabiduría en algunas culturas indígenas, mantiene la A (de aparejador), emblema del colegio profesional. Las malas lenguas explican que el artista, reconocido anticlerical, emplazó su obra, de manera deliberada, con la parte trasera del insecto señalando a la vecina parroquia de la Mare de Déu de Núria, aunque una versión tanto o más fiable que esta apunta que Brossa encaró su saltamontes con la Diagonal para dar mayor visibilidad a la escultura.

La renovación por completo de la sede central del CATEB no podía ser más oportuna en el tiempo. Coincide con la celebración de Barcelona como Capital Mundial de la Arquitectura 2026. El Col·legi d’Arquitectes Tècnics de Barcelona, que reune a más de 6.500 profesionales en la provincia de Barcelona, ha participado del programa de actos de este acontecimiento con el Festival de Arquitectura Técnica de Barcelona (Artec) que ha desarrollado acividades culturales, profesionales y divulgativas sobre cuestiones como la vivienda., la calidad de los edificios, la salud, la rehabilitación o las nuevas técnicas y materiales de construcción.

La culminación de este programa de actividades impulsados por el CATEB será el 5 de noviembre, coincidiendo con la inauguración de la nueva sede. Ese día se abrirá al público una exposición interactiva (“El cos que habitem”) que convertirá simbólicamente la casa de los arquitectos técnicos en una gran “hospital de edificios”.
El 5 de noviembre
Espectáculo inaugural de la Fura dels Baus
La reinauguración de la sede del CATEB, el 5 de noviembre, será amenizada por un espectáculo creado especialmente para la ocasión por la Fura dels Baus, que convertirán en escenario de sus acrobáticas danzas la nueva fachada del edificio de la calle Bon Pastor. No sería de extrañar que los artistas interactuaran con el “llagost”, que, sorprendentemente, no forma parte del catálogo de Pequeños Paisajes Urbanos de Barcelona, una anomalía que corregir.
La propuesta de la exposición creada por Domestic Data Streamers tiene mucho que ver con el sentido de esta profesión que está realizando grandes esfuerzos para adaptarse a las nuevas demandas sociales. La exposición, que estará abierta hasta el 4 de enero de 2027, mostrará cómo los edificios, al igual que los seres vivos, envejecen, respiran y enferman. Mediante biopsias de fachadas, termografías, microscopios, materiales y aportación de datos diversos, el visitante se hgará una idea de lo que sucede bajo la piel de un edificio y cómo aspectos aparentemente técnicos –desde una humedad a un puente térmico pasando por una mala ventilación o la utilización de materiales inadecuados– pueden acabar incidiendo en el confort, la economía y la salud de las personas.
Alejandro Clavero y Bega Soldevila señalan que la renovación de la sede del CATEB representa una apuesta muy decidida por la rehabilitación y que propone un modelo replicable a otros muchos edificios, tanto privados como institucionales o corporativos.
Estos días se ultiman los retoques de una obra que ha requerido una inversión de unos 5 millones de euros, con el apoyo de la Caixa d’Enginyers, y que ha actuado sobre unos 3.200 metros cuadrados. A ella se espera que regresen el 16 de octubre, unos días antes de la inauguración oficial, el medio centenar de personas que trabajan en la sede del CATEB, que durante el año y medio que han durado las obras, se han trasladado provisionalmente a unas dependencias de la calle Buenos Aires.

Ramon Suñé
Periodista
Periodista catalano-brasileño. Redactor jefe de la sección Vivir. Más de media vida en La Vanguardia
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