Leanda Barrington-Leach: “Hemos tratado a toda una generación como conejillos de indias”
Por Eva Millet — Portada
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Derechos digitales de la infancia
La experta en la defensa de los menores en el mundo digital subraya que son los fabricantes, no los padres, quienes han de garantizar que la tecnología sea segura: solo así podrá solucionarse este problema global

Leanda Barrington-Leach directora ejecutiva de 5Rights Foundation
Guifré Sabaté i Rispa / Propias

19/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
«Queremos estar en internet para aprender y compartir, pero no estamos preparados para enfrentarnos al mundo de los adultos». «No sabía que creaban bases de datos sobre ti». «Cuanto más tiempo pasas en redes, más adicción te generan». Estas observaciones proceden de niños y adolescentes preguntados por la 5Rights Foundation, cuyo objetivo es conseguir un entorno digital seguro para los menores.
5Rights es una organización global, que surgió en Inglaterra a raíz de la investigación de Beeban Kieron, diputada de la Cámara de los Lores, sobre cómo la tecnología afectaba a la infancia. Pronto se dio cuenta que los productos digitales no sólo se habían apoderado de su día a día, sino que les perjudican. El impacto del scroll infinito, las recomendaciones algorítmicas y las notificaciones constantes hacen que sufran más ansiedad, no sepan controlar su uso y sientan inseguridad.
A los que tuvimos una infancia predigital, internet nos ha beneficiado (…) No supimos (o no quisimos) ver que nuestros niños iban a pagar un precio
Leanda Barrington-Leach
5Rights Foundation
La Fundación tiene dos pilares: por un lado, escuchar a los niños. Por otro, buscar las soluciones antes de que se generen los problemas. ¿Cómo? Influyendo en la legislación y exigiendo responsabilidades a las tecnológicas para que la seguridad y la privacidad estén integrados en los dispositivos por defecto, en lugar de abordarse una vez producido el daño.

Para Leanda Barrington-Leach, directora ejecutiva de 5Rights, esto es posible. La Fundación ya ha forzado cambios importantes en gigantes como Meta, Google y YouTube (en esta plataforma, por ejemplo, más de 200 millones de niños ya no están expuestos a la reproducción automática). Sin olvidar su influencia en la elaboración de políticas clave como la Ley de Servicios Digitales, de la UE. Son victorias importantes, aunque, como explicó esta experta en una reciente visita a Barcelona, todavía queda mucho por hacer.
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5Rights surge poco después del lanzamiento del iPad, entonces el último signo de estatus y que, como todo lo tecnológico, iba a ‘revolucionar’ nuestras vetustas escuelas… ¿Cómo se aceptó tan alegremente la invasión de la tecnología en la educación?
Tiene razón, inundamos a los niños de pantallas y permitimos que ocurriera algo muy grave sin las mínimas medidas de protección. Creo que estábamos embebidos con la idea de que la tecnología era progresista. Además, a los que tuvimos una infancia predigital, la tecnología nos ha beneficiado: internet era una extensión de cosas que ya sabíamos hacer, Facebook era un extra a nuestra red social real… Así que pensamos que también iba a ser genial para los niños. No supimos (o no quisimos) ver que iban a pagar un precio. Creo que hay una generación a la que hemos tratado como conejillos de indias.
¿Hemos aprendido algo?
Con la IA (la inteligencia artificial), estas narrativas continúan: ¡Ahora son las naciones las que se van a quedar atrás si no la adoptas! Dicen que lo siguiente es aplicarla a la educación, porque va a acabar con la desigualdad y revolucionar el aprendizaje a través de sistemas personalizados. Pero, como las redes sociales y los videojuegos, la IA está diseñada para mantenernos enganchados. Así que si volvemos a hacer lo mismo que hicimos con las pantallas y la aplicamos a la educación, seremos plenamente responsables, porque ahora sabemos que la tecnología puede ser perjudicial.
Con la IA, vamos camino de cometer el mismo error. Y seremos plenamente responsables, porque ahora sabemos que la tecnología puede ser perjudicial
Leanda Barrington-Leach
5Rights Foundation

De hecho, el último informe PISA muestra un descenso global en las capacidades intelectuales de los alumnos, a destacar, la comprensión lectora. ¿Es esto un punto de inflexión?
Los resultados de PISA empezaron a bajar hacia 2010. Hasta entonces, no paraban de subir. Los niños de todo el mundo se estaban volviendo más inteligentes porque el sistema educativo mejoraba cada vez más. Pero, de repente, empezaron a bajar. Se echó la culpa al Covid, pero los resultados continúan empeorando: el coeficiente intelectual de los niños está disminuyendo.
Y no es lo único: en PISA también hay una prueba de creatividad asociada, que ha puesto de manifiesto que la creatividad también ha disminuido. Y es que para poder crear necesitas saber cosas: cuanto más tienes en la cabeza —memoria, lectura, escritura, matemáticas…—, más creativo eres. Pero ahora el ordenador piensa por ti, por lo que hay una relación muy clara entre el uso de la tecnología y el deterioro de la creatividad en los niños. A las generaciones futuras se les está quitando su capacidad para adaptarse y sobrevivir.
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Sin embargo, cada vez más menores utilizan la IA…
¡Otra injusticia generacional! Si sabes de lo que hablas, si eres experto en algo, puedes utilizar la IA para ahorrarte tiempo, por eficiencia. Pero aprender no tiene que ver con la eficiencia: tiene que ver con el esfuerzo. Aprender es difícil, mientras que IA se basa en hacerte la vida más fácil.
Dicen que va a revolucionar la educación, pero el precio a pagar es enorme, porque no hay beneficios demostrados de su aplicación en el aprendizaje. Por tanto, nuestro deber es obligar a las empresas de inteligencia artificial a demostrar debida diligencia: es decir, antes de que nuestros hijos puedan tener acceso a ella deben identificar, prevenir, mitigar y explicar cómo abordan los efectos adversos reales y potenciales de la IA.
Otro de los pilares de 5Rigths es escuchar a los menores: ¿cuáles son las principales demandas de estos en el mundo digital?
Internet no se diseñó pensando en la infancia y sus voces están demasiado ausentes, por eso nosotros los situamos en el centro. Tras escucharlos, hemos establecido 5 derechos en el mundo digital: la privacidad, la seguridad, la autonomía, la participación y el desarrollo. Los menores reclaman privacidad y seguridad; quieren protegerse. Respecto a la autonomía: no les gusta nada ser manipulados por el sistema. Y quieren participar en las decisiones. Muchos se preguntan «Vale, no podemos acceder a las redes hasta que tenemos dieciséis años pero: ¿Qué pasa entonces? ¿Con qué te encuentras?»
¿Qué opina de la prohibición en países como Australia del acceso a las redes sociales a menores de 16 años? ¿Funciona?
Para nosotros no es suficiente, porque no estás cambiando el sistema: simplemente estás permitiendo a las compañías seguir igual y, entretanto, bloquear a los niños. En cualquier sector económico hay una enorme cantidad de normativas y hay que hacer lo mismo en la economía digital. Dotarla de un enfoque preventivo en el que la responsabilidad recaiga sobre las empresas, no en las familias.
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Ya existen marcos normativos importantes, como la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea. ¿Qué le parece?
En esencia, es una buena ley. Tiene un enfoque sistémico, incluye la evaluación y mitigación de riesgos, la auditoría, etc. No es perfecta, pero los casos prioritarios de aplicación se han centrado en los menores. Pero las plataformas están haciendo todo lo posible por ponerle palos en las ruedas.
La base es devolver la responsabilidad a quien corresponde: a las empresas. Hasta que no lo consigamos, seguiremos teniendo problemas.
Leanda Barrington-Leach
5Rights Foundation
Es cierto, la respuesta frente a la regulación es virulenta, pero: ¿Hay victorias? Estoy pensando en el acuerdo judicial en el que Meta ha pagado 18.000 millones de dólares por los fallos en la protección a menores de edad…
En mi opinión, no deberían haber aceptado el acuerdo. Sin embargo, lo interesante aquí es que cuando empezamos a sensibilizar a la opinión pública en EEUU, dejamos claro que las demandas, como la de Meta, debían basarse en el diseño del sistema y no en el contenido. Al principio no cuajó, pero ahora se están basando en ese argumento. Y esto tiene un efecto bola de nieve. Hay un movimiento global que reclama proteger a los menores en el mundo digital.
Insisten en que la principal responsabilidad en la gestión de los dispositivos debería venir de las empresas, pero: ¿qué pueden también hacer las familias?
Tengo dos hijos y sé de primera mano que los problemas relacionados con los dispositivos y la tecnología hoy son la principal causa de conflicto en casa. Es muy difícil para los padres y muchos han recurrido a los dispositivos de control parental, pero no es la solución. De hecho, se ha demostrado que al instalarlos, se habla menos con los hijos de estos temas, lo que es contraproducente.
Lo fundamental es ser conscientes que la única forma de cambiar la situación es a nivel sistémico. Que haya una certificación previa de los productos y servicios antes de que lleguen a los niños. Mientras tanto, hay cosas que pueden ser útiles (la educación digital, apostar por un teléfono no inteligente…), pero, insisto, la base es devolver la responsabilidad a quien corresponde: a las empresas. Hasta que no lo consigamos, seguiremos teniendo problemas.
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