Las novelas y las series románticas juveniles rompen techo

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Por Begoña Gómez Urzaiz — Portada

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Tendencias del mercado editorial

Las sagas de intriga amorosa se consolidan como fenómeno ‘crossover’

La librería A Romance Court organizó una fiesta de pijamas para ver el estreno de La hipotesis del amor

La librería A Romance Court organizó una fiesta de pijamas para ver el estreno de La hipotesis del amor

Miquel Muñoz / Shooting

Begoña Gómez Urzaiz

Begoña Gómez Urzaiz

Barcelona

25/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Un género tiene desconcertada (y extremadamente interesada) a toda la industria cultural. Ahora mismo hay mujeres de 40 años consumiendo series de amoríos postadolescentes y niñas de 12 años leyendo sagas de contenido erótico medio tirando a alto. Todo sucede en los confines de la novela juvenil romántica que se subdivide en dos categorías muy permeables, el llamado young adult, que aborda hasta la postadolescencia, y el new adult, la horquilla que la industria editorial se inventó hace unos años para vender literatura comercial a mujeres de entre 18 y 29 años. Entre los dos nichos forman un importantísimo segmento de todo el mercado editorial, y un vector cada vez más importante del audiovisual.

Solo hace falta echar un vistazo a algunas de las series más vistas del verano que acaba de terminar. Prime Video, que se está consolidando como la casa de las series juveniles, se marcó un tanto con Off Campus, que se estrenó el 13 de mayo, a punto para la temporada de calor. Basada en la saga de libros de Elle Kennedy, que en España publica el sello Wonderbooks, es un ejemplo claro de lo que las lectoras del género, que están muy informadas y tienen gustos hiperespecíficos, conocen como un sport romance, un romance con elementos de deporte, en este caso hockey universitario. Se inscribe ahí en la estela que dejó Heated Rivalry, que narra un romance entre dos jugadores de la liga canadiense de hockey sobre hielo. La serie, basada también en una serie de novelas new adult, fue la gran sorpresa del invierno televisivo y ya prepara su segunda temporada.

También en Prime se estrenó Todos nuestros años, basada en las novelas de Carley Fortune (Ediciones B) y la película localizada en Mallorca Sunrise. El último amanecer, a partir de un libro de Anna Todd (Planeta/Columna). Netflix no va a la zaga y ha contraatacado con la adaptación en forma de serie de El mapa de los anhelos de la española Alice Kellen. Otro libro de Kellen, Todo lo que nunca fuimos, se estrenó en cines en junio, con Maxi Iglesias y Margarida Corceiro.

Se puede decir que las plataformas atacan con voracidad los catálogos de las editoriales de romántica (el éxito de series como El verano que me enamoré, en Prime, desató la fiebre) y éstas a su vez buscan nuevos títulos y autores donde pueden: en los foros de autopublicación como wattpad (autoras superventas como Joanna Marcus, Mercedes Ron y Flor Salvador surgieron de allí), en las ferias y convenciones, y en Tik Tok, ya no son pocas las influencers que después de recomendar títulos del género pasan a escribirlos. “Creo que el mercado vive un momento de cierta burbuja y que después todo se asentará y, como pasa con todos los géneros, quedará la gente que realmente sabe escribir y crear buenas tramas”, dice Lola Gulías, editora en Planeta. 

Ella entró en el mundo de la romántica juvenil de la mano de Alice Kellen, a quien fichó para su sello en el 2016 después de ver las colas larguísimas de lectoras que congregaba en la Feria del Libro de Madrid. Por entonces, Kellen (València, 1989), cuyo nombre real es Silvia Hervás, se había autopublicado un título en Amazon y había comercializado otros a través del sello Titania. Ya en Planeta, donde se ha convertido en una de las autoras que más tiran de todo el grupo editorial, lleva unos 250.000 ejemplares vendidos de toda su obra. Algunos de sus títulos, como el popular Nosotros en la luna (que aún no se ha llevado al audiovisual) se pueden comprar en una amplia gama de precios. Está la edición corriente, la especial ilustrada, la de bolsillo, y la de bolsillo especial.

Las lectoras forman una comunidad muy informada y que gasta mucho, compran más libros y en varios formatos

Esa es otra característica del público de la romántica. Compran muchos libros, muchos más que los lectores de otros géneros, y no les importa gastar en ediciones que contengan extras. Lo confirma Micaela Villani, que regenta desde hace casi un año la librería A Romance Court en el barrio de Gràcia de Barcelona. El local está especializado en romance y fantasía y vende libros en inglés (la mayoría) y en castellano. Las secciones de young adult y new adult suponen un segmento creciente dentro de la librería y, aunque la frontera entre ambos subgéneros cada vez sea más porosa, Villani intenta marcarla cuando vende libros a lectores muy jóvenes, a veces usando stickers: si tienen el emoji de la cara colorada y la gotita de sudor significa que el título contiene mucho spice, que es el eufemismo que se usa en el sector para decir sexo. “A veces veo cómo colocan los libros en las grandes superficies, o incluso en los supermercados, y cómo muchas veces tienen ilustraciones un poco infantiles en la cubierta, puede pasar que los padres estén comprando títulos con contenido que puede ser perturbador para niñas muy pequeñas”, dice. También los sellos de Planeta, confirma Gulías, tienen previsto empezar a usar un indicativo en todas sus cubiertas que marque el nivel de contenido erótico.

El pasado día 23 de septiembre, Villani celebró una pijama party en su librería, con bingo y juegos varios, que culminó con el visionado de La hipótesis del amor, que se estrenaba ese día en Prime Video. La novela de Ali Hazelwood es un superventas en el que la protagonista es una investigadora del cáncer de páncreas. La trayectoria del libro ha sido larga y muy paradigmática del género: nació en el 2018 como una autopublicación en internet y como una fan fiction de Star Wars, basada en un shippeo (emparejar a dos personajes de ficción o a dos famosos) entre Rey y Kylo Ren. Más tarde, cuando se publicó ya como novela convencional, se habían eliminado todas las referencias a la saga de George Lucas por no infringir derechos de autor. Pero los productores de la película han hecho un guiño: el actor protagonista es Tom Bateman, que en la vida real está casado con la actriz Daisy Ridley, que interpreta a Rey en Star Wars. 

Entre el hockey y el rugby

Primero Más que rivales y después Off campus han introducido a un contingente de lectoras ajenas al mundo del hockey en un vocabulario específico de ese deporte que, en realidad, tiene un papel bastante secundario en las dos sagas. En el fenómeno Los chicos de Tommen, la serie de novelas de Chloe Walsh que transcurre en un internado irlandés, el deporte de fondo es el rugby. La saga consta por el momento de seis títulos, que se venden sueltos o por separado. Cada tomo está centrado en una pareja del colegio y se abordan temas duros como el acoso escolar, la violencia de género y las adicciones. Según su editora en España, Gemma Vilagines, del sello Montena, los leen mujeres “de edades comprendidas entre 16 y 30 años” por lo que se considera un fenómeno crossover, entre lo juvenil y lo adulto. Desde la editorial calculan que han vendido unos 700.000 ejemplares, sumando todos los títulos de la saga, y dicen que “no tiene techo”, y eso que aún no se ha estrenado la serie.

Llevar al audiovisual títulos que ya vienen con una legión de fans adjunta tiene evidentes ventajas, para empezar que los libros que se adaptan ya vienen con un número importante de público que ya tiene una conexión emocional con los personajes. Como producciones audiovisuales no son especialmente caras y además se da una circunstancia: no utilizan estrellas, sino que las hacen. El reparto de las adaptaciones de romántica juvenil no suele ser muy conocido en el momento del estreno, pero sí el producto funciona, en pocos meses se convierten en figuras perseguidas por las marcas y por otras producciones. Eso pasó de manera clarísima con Connor Storrie y Hudson Williams, los dos protagonistas de Más que rivales, que en cuestión de dos meses pasaron de ser actores en paro a pasearse por todas las alfombras rojas de la temporada de los Oscar. Alfombras en las que, a menudo, eran los actores famosos (famosos a la antigua, se entiende) de Hollywood quienes se querían hacer fotos con ellos. Además, estas producciones en las plataformas están dando amor, nunca mejor dicho, a un público que el cine dejó huérfano en esta década. “Ahora las plataformas están prestando atención al público femenino y a un género que antes estaba denostado o se consideraba de prestigio B”, confirma Gemma Vilagines, que desde el sello Montena, parte de Penguin Random House Mondadori, publica a muchas de estas autoras, tanto nacionales como internacionales.

Algunas de las series más vistas son adaptaciones de novelas de autoras como Alice Kellen o Elle Kennedy

Llegar a la tele con el fandom ya hecho también tiene un pequeño riesgo: que al público lector no le guste la adaptación, o la reciba de uñas. Eso sucedió hace unas semanas con la futura adaptación de Los chicos de Tommen, la serie superventas de la irlandesa Chloe Walsh, que se estrenará también en Prime Video en el 2027. Cuando se anunció el reparto, los fans de los libros reaccionaron con tal virulencia, porque no se ajustaban a las descripciones del libro que la propia autora tuvo que intervenir y pedir respeto a los jóvenes actores.

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Fonte: Portada

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