Las esculturas clásicas de la colección de la reina Cristina de Suecia lucen como nunca en el Prado

0

Por Julio Antonio Hurtado Diaz — Portada

Las esculturas clásicas de la colección de la reina Cristina de Suecia lucen como nunca en el Prado

400.º aniversario

El museo dedica una sala a las piezas que la llamada ‘Minerva del Norte’ reunió en Roma en el siglo XVII

La nueva sala dedicada a las esculturas de la colección de la reina Cristina de Suecia 

La nueva sala dedicada a las esculturas de la colección de la reina Cristina de Suecia 

Borja Sanchez-trillo / Efe

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

06/10/2026 17:13 Actualizado 06/10/2026 17:21 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

La reina Cristina de Suecia (1626-1689), inmortalizada en el cine por Greta Garbo en aquella mítica película de 1933, fue conocida en su época como la Minerva del Norte por su promoción de las artes y la cultura y su gusto por las obras de la Antigüedad, que la llevó a convertirse en una gran coleccionista de escultura durante su etapa en Roma, después de su abdicación en 1654.

Otra reina, en este caso de España, Isabel de Farnesio, mujer de Felipe V, mandó adquirir, mediante todo tipo de movimientos diplomáticos, aquella gran colección puesta a la venta en 1724. Gracias a aquella ilustrada iniciativa, hoy se puede ver en el Museo Nacional del Prado en todo su esplendor, en una sala 74 totalmente remodelada en forma de girola en torno a la Ariadna dormida, obra del taller romano de Gian Lorenzo Bernini que en época de la reina Cristina se creía que representaba a Cleopatra.

“Precisamente hemos querido convertir este espacio en una sala y no en un distribuidor, que es lo que era antes. La pieza de la Ariadna, que siempre ha sido una de nuestras estrellas, estaba aquí, pero como acostada contra la ventana, y entonces no centraba la atracción del visitante”, cuenta a La Vanguardia Manuel Arias, jefe de la colección de escultura hasta 1700 del Prado, que ha sacado de los almacenes 14 piezas extraordinarias para exhibirlas junto a las nueve que había hasta ahora.

“Espacialmente es un sitio precioso que da mucho juego. Y la intención era reunir aquí una serie de piezas que formaron parte de la colección de Cristina de Suecia y que pueden ayudarnos a entender su faceta como coleccionista, una de las más singulares, pero era una mujer que se dedicó a favorecer la ciencia, la poesía, la música, el teatro, una personalidad verdaderamente fascinante en el mundo cultural del XVII”, continúa este experto en historia del arte, que no elude mencionar el “cruel temple varonil” de la reina y su “lado oscuro”, que en la colección está presente en “la magia del mundo egipcio” a través de una cabeza de la asiria Semíramis.

Pero ¿por qué le interesaba tanto la escultura? “Porque, tras renunciar al trono e ir a vivir a Roma, encuentra en ella esa idea de lo tangible que la lleva a enlazar con el mundo del pasado clásico, que ya tenía también idealizado de alguna manera”, explica Arias, para quien el Prado, desde luego, no puede considerarse únicamente una pinacoteca.

“En las colecciones del museo hay mil esculturas, y algunas verdaderamente importantes, no solamente para nuestro contexto, sino para un contexto europeo. Y, por tanto, ponerlas en su sitio y darles importancia es fundamental, y es lo que queremos”, sentencia el jefe de la colección hasta 1700 junto al retrato de la reina Cristina de Suecia pintado por Sébastien Bourdon que, junto a la cabeza de Atenea, preside la sala, en la que los bustos de Aquiles y Antinoo se muestran emparejados y la Clitia, la ninfa que amaba tanto al sol que se convirtió en heliotropo, mira el cielo desde la ventana del museo. 

Esta última escultura, junto a la del Fauno del cabrito, combina fragmentos de época romana con intervenciones efectuadas en el siglo XVII por artistas italianos que permiten explicar el singular concepto de restauración del periodo barroco, cuando las piezas antiguas eran completadas y reinterpretadas para integrarse en las abigarradas galerías palaciegas.

Esta colección reúne un conjunto de piezas de época helenística, copias romanas de originales griegos, retratos, bustos imperiales, esculturas barrocas que integran fragmentos antiguos originales e incluso un ejemplar del tratado de pintura que Leonardo da Vinci dedicó a la reina Cristina de Suecia, publicado en París en 1651 y expuesto en la conocida como sala de las Musas, en la que también se puede ver temporalmente el pedestal barroco de Talía que encargó en su etapa romana.

Talía, musa de la Comedia, en el pedestal encargado por la reina Cristina de Suecia
Talía, musa de la Comedia, en el pedestal encargado por la reina Cristina de Suecia Borja Sanchez-trillo / Efe

Esta remodelación integral de la sala 74, que también ha renovado su iluminación y algunos de los pedestales, cuyo diseño es obra de Desirée González, coincide con el cuarto centenario del nacimiento de la reina Cristina de Suecia, con cuya embajada en España el Museo del Prado ha organizado una serie de actividades que abordarán su legado desde diferentes ámbitos del conocimiento. Un programa en el que participarán, entre otros, el escritor Theodor Kallifatides, la ilustradora Liv Strömquist, la astronauta española Sara García Alonso y el astronauta sueco Christer Fuglesang.

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

Ver más artículos

Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *