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La verdad y nada más que la verdad

RECUPERACIÓN

La editorial Debate recupera tres de los libros de Janet Malcolm, quien se convirtió en una leyenda del periodismo con sus indagaciones casi detectivescas

Janet Malcolm a la salida de una vista de la demanda por difamación por su libro sobre Freud

Janet Malcolm a la salida de una vista de la demanda por difamación por su libro sobre Freud

George Nikitin / AP

TINO PERTIERRA

26/09/2026 06:25 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El periodismo más audaz y creativo tiene en Janet Malcolm (1934-2021) una voz inconfundible e incontestable. De ahí la importancia de que vuelva a estar de actualidad gracias a tres obras maestras de quien dedicó su talento y coraje en las páginas de The New Yorker y The New York Review of Books . Con El periodista y el asesino,   En los Archivos de Freud –previamente publicados en España por Gedisa– y 41 intentos fallidos , la editorial Debate recupera el legado de una autora que utilizó las vías del ensayo inquisitivo y de la indagación casi detectivesca para rellenar los puntos suspensivos de la verdad.

“Todo periodista que no sea tan estúpido o engreído como para no ver la realidad sabe que lo que hace es moralmente indefendible”, escribe. Adiós a la inocencia de un oficio que pretende ganarse la confianza de las personas a partir de sus flaquezas y luego… traicionarlas. Con semejante y provocativa reflexión en el umbral de El periodista y el asesino (que podría leerse en sesión doble con la hemorragia creativa de Capote en A sangre fría ) no hay lugar para la duda. Malcom escarba en la historia real de una demanda judicial entre Jeffrey MacDonald, un asesino convicto, y Joe McGinniss, periodista a quien encargan un libro sobre él. Y en ese vínculo retorcido y malsano se clava el dardo envenenado con el que Malcom atraviesa el caparazón de la realidad.

Un profesional de la indagación, McGinniss, explora todas las vías posibles para conseguir que alguien se sincere y entregue la información necesaria para construir un relato. La confianza precede a la traición. Y un tercer personaje lo observa todo con ojo clínico (que no cínico) desde la distancia: Malcolm al acecho. Malcolm y su vigilancia impávida, irónica sin acritud, algo turbada por sus propias elecciones de cronista de otros cronistas. Entra en una habitación de espejos que reflejan visiones / versiones distintas: la periodista que escruta a un colega que indaga en un criminal, y la mirada lectora que lo abarca todo para decidir quién es bueno y quién es malo. Hay que mojarse. O mancharse.

⁄ Su obra está atravesada por el psicoanálisis, la literatura y la desconfianza hacia la supuesta objetividad del periodista

 Cuarenta y un intentos fallidos reúne “ensayos sobre escritores y artistas”. Malcolm (como hizo a su manera Woody Allen en el comienzo de Manhattan al descartar frases para describir la ciudad que amaba) se inspira en las cuarenta y una veces que intentó trazar un perfil del pintor David Salle, y el fracaso activa los mecanismos de un retrato que hilvana certezas desde la incertidumbre. La elocuente simetría del caos como método. Malcolm es una gigante a la hora de convertir pequeños detalles estéticos en grandes rutas éticas. Y su exploración de los territorios extraños y a menudo deformados del proceso creativo alcanza la misma fuerza reflexiva y punzante de sus pesquisas sobre periodismo.

Pero hay más en este cóctel expansivo de ideas y pesquisas: el grupo de Bloomsbury, los desnudos de Edward Weston, las sombras del pasado del fotógrafo alemán Thomas Struth, las ficciones elegantes y nada inocentes de Edith Wharton (“la mujer que odiaba a las mujeres”) o la intimidad angustiada de los personajes de Salinger habitan un prodigioso retablo de maravillas narrativas en el que cada palabra cuenta sin atajos ni rodeos.

 En los archivos de Freud se pregunta si hay derecho a contar la vida de un muerto. Los archivos del psicoanalista esconden una lucha por el poder en un laberinto donde se atascan la memoria y la interpretación interesada, con toda la carga de desconfianza (de nuevo) que se mueve alrededor de la verdad (de nuevo).

⁄ En su libro sobre Freud plantea las luchas de poder e interpretaciones interesadas sobre el legado del psicoanalista

Es cómico y es dramático: K. R. Eissler, Jeffrey Masson y Peter Swales son los protagonistas de una comedia de enredo sobre celos, amores, traiciones, lealtades, vanidades e infidelidades trenzada con pizcas de thriller intelectual. El legado de Freud, con todos sus secretos en liza, está en juego, y la autora amortaja los claroscuros de la verdad (y la desconfianza) para exponerlos sin tapujos con el siempre incómodo dilema de cómo manejarla.

O manipularla.

La objetividad no existe

Jana Wienerová (Praga, 1934-Nueva York, 16 de junio de 2021) hizo del periodismo una vía de indagación moral. Hija de una familia judía que emigró de Checoslovaquia a Estados Unidos en 1939, se convirtió en una leyenda en The New Yorker con una obra cruzada por el psicoanálisis, la literatura y una desconfianza sin miramientos hacia la supuesta objetividad del periodista. Su libro sobre los archivos de Freud afrontó una demanda por difamación de Jeffrey Moussaieff Masson, antiguo director del proyecto, que acusó a Malcolm de inventar citas suyas. Tras una década de litigios, en 1994 un jurado falló a favor de la periodista.

Su inteligencia y su agudeza entusiasmó a sus seguidores. Sus detractores, por el contrario, le reprochaban su crueldad y su falta de empatía (algo que sufrieron también quienes la entrevistaron).

The New Yorker no solo fue su espacio profesional: allí conoció a sus dos maridos. El primero, Donald Malcolm, fue crítico entre 1950 y 1960. El segundo, Gardner Botsford, llevó las riendas como editor hasta su muerte en 2004 a los 87 años. Todo quedaba en casa.

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Janet Malcolm El periodista y el asesino Traducción de Alfredo Baez, 184 páginas, 20,80 euros

En los archivos de Freud Traducción de Catalina Martínez, 192 páginas, 20,80 euros 

Cuarenta y un intentos fallidos Traducción de Inga Pellisa, 256 páginas 19,85 euros

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