La moda de la testosterona en los gimnasios dispara la alerta médica

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Por Emili Mora Núñez — Portada

La moda de la testosterona en los gimnasios dispara la alerta médica

Obsesión por la virilidad

Los andrólogos advierten de que cada vez más jóvenes recurren a terapias hormonales para mejorar su físico, pese al riesgo de infertilidad y otras complicaciones

“Nos están llegando casos de jóvenes que ya han iniciado una TRT sin supervisión médica solamente para ganar masa muscular y mejorar sus erecciones”, señala Josvany Sánchez, andrólogo de la fundació Puigvert

Ejercicios de barras entre platja de Nova Icaria y Platja Bogatell, en el Front Marítim de Barcelona

Ejercicios de barras entre platja de Nova Icaria y Platja Bogatell, en el Front Marítim de Barcelona

Xavier Cervera / La Vanguardia

Emili Mora Núñez

Barcelona

19/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

“Si te sientes desanimado, necesitas motivarte, tu deseo sexual ha disminuido, has notado pérdida muscular, te sientes gordo o sufres insomnio, debes tomar testosterona”, asegura un tipo hipermusculado en un vídeo con 300.000 visualizaciones en TikTok. “Haz tu vida mejor”, afirma otro, que acumula más de 100.000 seguidores en su perfil. Josvany Sánchez, director del servicio de andrología de la fundació Puigvert, hace meses que se tira de los pelos cada vez que llega a consulta un nuevo joven preguntando por terapias de reemplazo de testosterona (TRT).

Los servicios de andrología y urología alertan del creciente interés por este tipo de terapia hormonal, una tendencia que atribuyen, en gran parte, a un discurso anticientífico que circula por las redes sociales y algunos gimnasios, que relaciona un nivel alto de testosterona con vitalidad y virilidad. Para Sánchez, esta asociación es cuanto menos peligrosa, ya que presenta un tratamiento médico, que debe iniciarse bajo indicación clínica, como si fuera un simple suplemento para combatir los efectos del envejecimiento.

“Nos están llegando casos de jóvenes que ya han iniciado una TRT sin supervisión médica solamente para ganar masa muscular y mejorar sus erecciones”, alerta Sánchez en una entrevista para La Vanguardia. “Debemos ser conscientes de los problemas que puede derivar esta tendencia”, añade.

Hay clínicas privadas que ofrecen dosis mal diagnosticadas o subministradas en exceso con el único objetivo de complacer al cliente”

Josvany Sánchez

Subdirector del Servicio de Andrología de la Fundació Puigvert

Según las guías de la Asociación Europea de Urología (EAU), un nivel de testosterona total menor de 12 nanomoles por litro puede ser indicativo de hipogonadismo (déficit de testosterona) cuando se acompaña de síntomas compatibles. “Unos valores difícilmente detectables en hombres menores de 35 años”, explica Sánchez. “Si una analítica detecta una alteración de dichos niveles, debe repetirse la prueba y estudiar las posibles causas antes de optar por el tratamiento”. El TRT debe ser siempre el último recurso.

Sin embargo, las indicaciones médicas no impiden que la tendencia se multiplique por otras vías. Por un lado, “hay monitores de gimnasio que rechazan las indicaciones médicas al considerarlas restrictivas y redirigen a sus clientes al mercado negro”, explica Sánchez. Por otro lado, denuncia que existen clínicas privadas “que suministran dosis a pesar de que se presente un nivel normal de testosterona con el único objetivo de complacer al cliente. Algunos incluso acuden a nosotros para pedir que les recetemos más dosis porque la clínica privada ya no lo hace”, añade.

La necesidad del control médico de la terapia de reemplazo de testosterona: “Puede producir trombosis, ictus e infertilidad en el paciente”

“Estamos ante una verdadera pandemia encubierta”, afirma el doctor Mariano Rosselló, andrólogo y especialista en medicina sexual y reproductiva. Este médico señala que, aunque la tendencia existe desde hace diez años, ahora se ha disparado “con el auge de la desinformación por redes y la inteligencia artificial”.

Rosselló alerta de que esta mala praxis puede tener graves consecuencias para la salud. El tratamiento con testosterona puede elevar los niveles de glóbulos rojos y provocar, en el peor de los casos, trombosis, ictus o hipertrofia del miocardio, si se suministra en dosis elevadas y sin un control médico. Este especialista advierte de que puede incrementar la predisposición genética a generar tumores cancerosos. 

Una de las consecuencias que más preocupan a sus pacientes es la infertilidad. “He llegado a tener un paciente que empezó el tratamiento con 22 años, que lo terminó con 28 y, ahora, cinco años después, no puede tener hijos”, explica.

Las ventas mundiales de testosterona y el mercado negro se disparan 

La terapia de reemplazo de testosterona (TRT) tiene un precio medio de 55 euros. Puede administrarse en forma de gel, diariamente, o mediante inyecciones cada tres semanas o tres meses. Un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Endocrinología de este año señala que las ventas mundiales por habitante destinadas a farmacias habían aumentado en un 30% entre 2012 y 2024. En Estados Unidos, el incremento fue del 40%. Los autores apuntan en sus conclusiones que esta tendencia podría reflejar un aumento del uso inadecuado de testosterona entre hombres más jóvenes.

También hay quienes intentan conseguir los tratamientos en el mercado negro. El informe anual de 2025 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE/INCB) señala que, entre enero y octubre de 2025, se pasó de detectar 60 anuncios de testosterona en internet a 850. Este año, la administración de aduanas de Zagreb, Croacia, emitió un comunicado donde afirmaba haber confiscado unas 27.000 ampollas de testosterona, más de 332 kilogramos, en un cargamento de un avión.

Recurrir al mercado clandestino no sale barato. Los productos pueden costar ocho o nueve veces más caros en comparación con el coste del producto en farmacia, advierte el doctor Rosselló. Además, algunos de los que se venden por estas vías ni siquiera contienen testosterona. Es decir, que son falsos.

Las clínicas privadas reciben una demanda sin freno: “Todo el mundo quiere ponerse testosterona”

Jaime Merino, que atiende la llamada de La Vanguardia desde Madrid en nombre de la clínica Centro Masculino Barcelona, ubicada en el barrio de La Salut, explica que recibe “al menos dos o tres” llamadas por semana de jóvenes interesados en este tipo de tratamientos. “Parece ser que hay una moda. Todo el mundo quiere ponerse testosterona”, explica Ricard Fossati, responsable de la clínica. Sin embargo, asegura que antes de valorar cualquier tratamiento se realiza una analítica a todos los pacientes que lo solicitan.

“Generalmente es gente con un perfil complicado que quiere el tratamiento para estar mejor físicamente”, explica. Para ellos, la respuesta del secretario es rápida, concisa y repetitiva: “Sin un motivo clínico los tenemos que rechazar”.

Cada vez más jóvenes acuden a clínicas de urología y andrología por la creciente demanda de TRT

Roberto Jiménez, directivo de Neolife, empresa que cuenta con clínicas en Barcelona, Madrid y Marbella, confirma que la edad media de quienes acuden a centros de urología y andrología ha descendido. “Los menores de 45 años han pasado de ser aproximadamente uno de cada cinco (21%) en 2021-2022 a uno de cada tres (33%) en 2024-2026. Es un aumento de cerca del 60% en su peso relativo”, expone. 

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Según sus datos, el porcentaje de los menores de 40 años también ha aumentado de forma significativa. Un hecho poco habitual en unas clínicas tradicionalmente frecuentadas por pacientes de mayor edad. “El cambio de perfil es claro y gradual”, añade. 

Tanto Merino, que atiende las llamadas desde Madrid, como Fossati, responsable de la clínica barcelonesa, y Jiménez, directivo empresarial, coinciden en que el perfil de los interesados les llama la atención. “La gente que acude generalmente es extranjera”, señala Merino. “Muchos de los interesados son latinoamericanos o gente de Europa del Este”.

Lo único que lo puede frenar a esta fiebre es la buena praxis médica”

Josvany Sánchez

Subdirector del Servicio de Andrología de la Fundació Puigvert

En la fundació Puigvert ya han empezado a impulsar iniciativas para concienciar a la comunidad médica. Tanto Josvany Sánchez, subdirector del Servicio de Andrología de la Fundació Puigvert, como Mariano Rosselló, especialista, consideran que esta tendencia no se frenará por sí sola. “Lo único que lo puede frenar es la buena praxis médica. Debemos ser más conscientes y hacer partícipes de esta advertencia a toda la comunidad sanitaria”, señala Sánchez.

A principios de octubre, este subdirector ya constató una mayor preocupación por esta cuestión durante el 45.º Congreso de la Confederación Americana de Urología (CAU). El próximo 13 de noviembre impulsará un curso de testosterona presencial y online para todos los médicos del hospital, con un solo objetivo: “Concienciar”.

“Nada de gordos”: Estados Unidos hace del tratamiento ley

TikTok no es el único escenario en el que se promueven las terapias de reemplazo de testosterona. También lo es la Casa Blanca. El tratamiento hormonal cuenta con firmes defensores en posiciones de poder del ala ultraderechista mundial. En julio, Pete Hegseth, secretario de Guerra de los Estados Unidos, anunció que se realizarían tests de testosterona para todos los militares mayores de 30 años con el objetivo de detectar deficiencias de masculinidad. “Nada de gordos, nada de transexuales, nada de tíos con barba, nada de gente rara”, proclamaba hace una semana durante un acto oficial del gobierno ante centenares de militares. ¿Y cuál es la vacuna para combatir a los que se salen de los cánones físicos que se pretenden imponer en el ejercito? Pues inyecciones de testosterona. El pasado abril la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), lo hizo ley: “Hoy se está dando un primer paso para avanzar en las opciones de tratamiento para la salud de los hombres”. En el comunicado se animaba a empresas que comercializan terapias de reemplazo de testosterona a trabajar en una “nueva indicación para la baja libido en hombres”. Durante los cuatro años anteriores a la pandemia de la Covid, Estados Unidos registró un aumento de unas 440.000 personas en tratamiento con testosterona. Un 86% más entre los hombres de 25 a 34 años y un 45% más en el grupo de 35 a 44 años.

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