La gran apuesta por lo local
Por Xavi Casinos — Portada

La gran apuesta por lo local 16/09/2026 06:00 Actualizado 16/09/2026 06:52 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Jaume Collboni recorrió hace unos días varias capitales europeas, en su empeño para que Barcelona forme parte del grupo de cabeza que lidere de nuevo el municipalismo mundial. El alcalde estuvo en Varsovia, Kyiv y Sarajevo, donde se reunió con sus homólogos Rafal Trzaskowski, Vitali Klitschko y Samir Avdic. El nexo común de la gira fue el compromiso por la paz en el marco del nuevo orden geopolítico, marcado por el auge de los populismos de extrema derecha, sin olvidar otros retos globales, como la crisis climática y la vivienda.
Barcelona quiere recuperar el terreno como referente urbano. La visita a Sarajevo tuvo una especial relevancia, por la solidaridad que ejerció la sociedad barcelonesa durante la guerra de los Balcanes, en que la capital bosnia fue designada distrito 11 de la ciudad bajo la alcaldía de Pasqual Maragall. De hecho, Collboni anunció una próxima reunión de las ciudades palestinas de Cisjordania, hoy nuevo distrito 11, en Sarajevo si el Gobierno israelí niega la autorización, como es previsible, de celebrarla en Ramala.
La apuesta de Barcelona por renovar el liderazgo entre los ciudades europeas es muy oportuna
Esta apuesta de Barcelona por ejercer de nuevo el liderazgo entre los alcaldes y ciudades europeas es muy oportuna. Tres libros de reciente aparición, aún no publicados en nuestro país, se refieren al papel que la geopolítica del siglo XXI reserva al mundo local. En primer lugar, el del exprimer ministro británico Gordon Brown, The future starts with us, en el que atribuye el debilitamiento de las democracias occidentales a la pérdida de los vínculos locales a través de las instituciones cívicas y comunitarias. Esto hace a la sociedad más vulnerable a populismos y extremismos. Para Brown, el antídoto es reforzar a los alcaldes en su proximidad con los ciudadanos y demostrar que la política local sirve para solucionar problemas.

El segundo libro es What happened to liberal democracy, del premio Nobel Daron Acemoglu. Argumenta que la democracia liberal ha perdido buena parte de su legitimidad cuando ha dejado de cumplir su promesa de prosperidad compartida. Coincide en que hay que dar más capacidad de decisión a los gobiernos locales, para que las comunidades puedan redistribuir renta e intervenir sobre su propio futuro.
Por último, Francis Fukuyama acaba de publicar In the real of the last man, una revisión de su bestseller de los 90 El fin de la historia y el último hombre. Fukuyama sostenía entonces que la democracia liberal era el régimen de gobierno definitivo después de la caída del muro. Ahora dice que todo fue una especie de malentendido, que realmente no quiso decir que ya no habría más historia, sino que el problema era el hombre al perder la ilusión por evolucionar hacia modelos mejores. Solo la prosperidad material ya no basta, sino que se necesita reconocimiento y visibilidad individual, que solo pueden proporcionar los gobiernos locales.
Seguro que las ciudades tampoco van a ser el fin de historia, pero, hoy, son el camino.
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