Por Francisco Bracero OsunaPortada

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Intentar poner orden en el debate dislocado de la IA es misión imposible. La declaración de Jacob Coxon de la semana pasada ha desatado muchas cosas. Tenemos a OpenAI y Anthropic pidiendo regularse y que les regulen. Hemos visto a Elon Musk mostrarse de acuerdo con ellos en poner control y, ya que no lo hay, que cada uno examine la IA del otro –no coló que le dejaran examinar material ajeno, pero lo intentó–. Donald Trump ya les ha dejado claro a todos ellos que no va a frenar nada. El volumen de inversiones previsto alrededor de la inteligencia artificial es tan grande, de cientos de miles de millones de dólares en su franja más moderada, que frenarlo equivaldría a atacar directamente a la economía de Estados Unidos. La crisis de las hipotecas subprime en el 2008 nos reveló que un resfriado al otro lado del Atlántico puede ser una neumonía cuando llega a esta orilla.

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Fonte: Portada

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