La exploración lunar cambia de forma con RoboBall, una esfera inflable diseñada para alcanzar zonas demasiado duras para los rovers
Por Héctor Farrés — eldiario.es – eldiario.es

Exploración lunar – La esfera desarrollada por Texas A&M mide 1,8 metros, alcanza unos 150 kilogramos y dispone de aproximadamente 16 litros para transportar cámaras, instrumentos o equipos científicos
La arena marciana convirtió una rueda atascada en una lección sobre los límites de los vehículos planetarios, porque Spirit quedó inmovilizado en 2009 después de cinco años recorriendo Marte. La NASA había posado el robot de seis ruedas en 2004 y, tras perder movilidad, reconvirtió la misión en una plataforma científica fija hasta que las comunicaciones desaparecieron en marzo de 2010. RoboBall nace precisamente frente a ese problema, con una forma pensada para que arena y rocas dejen de tener una rueda vulnerable a la que atrapar.
RoboBall III avanza mediante un péndulo interior
Un equipo de la Universidad Texas A&M ha llevado esa respuesta hasta una esfera inflable de 1,8 metros, RoboBall III, que rueda sin patas ni ruedas y desplaza su centro de masa mediante un péndulo interno. El concepto aparece desarrollado en IEEE Transactions on Field Robotics y fue recogido por IEEE Spectrum. El prototipo tiene una masa de unos 150 kilogramos y puede transportar instrumentos, cámaras o equipos de muestreo en un volumen aproximado de 16 litros.
Una cantera del centro de Texas sirvió en febrero como banco de pruebas para RoboBall III, que descendió por barro, grava y rocas manteniendo capacidad de movimiento y control. El robot cambia de dirección al inclinar lateralmente el péndulo y puede frenar en pendientes desplazándolo hacia atrás.
Tras una primera prueba, el equipo elevó el par motor 2,5 veces, una modificación que permitió superar pequeños obstáculos y subir pendientes de unos 20 grados. El laboratorio mantiene dos prototipos operativos.
Robert Ambrose, director del Robotics and Automation Design Lab de Texas A&M University, concibió en 2003 la idea de envolver un robot lunar dentro de una esfera inflable mientras trabajaba en la NASA. Dos estudiantes construyeron un primer prototipo, aunque el proyecto quedó aparcado mientras Ambrose se dedicaba a vehículos conducibles para astronautas. Cuando llegó a Texas A&M en 2021 retomó el planteamiento, y al año siguiente su equipo desarrolló RoboBall II, de 50 centímetros, antes de construir la versión de tamaño completo en 11 meses.
La cubierta sellada dificulta reparar los componentes interiores
La esfera protege sus componentes dentro de una cubierta sellada, pero esa arquitectura complica las reparaciones y todavía exige varias pruebas antes de pensar en la Luna. Derek Pravecek, estudiante de posgrado de Texas A&M que trabaja en RoboBall, señaló que una avería interna obliga a desmontar buena parte del sistema para acceder a motores o sensores.
La cubierta actual ha soportado fragmentos de acero y temperaturas de hasta 184 grados bajo cero, aunque aún faltan pruebas para las condiciones de un cráter permanentemente en sombra. También hace falta más autonomía para adaptar la conducción a la pendiente sin control humano continuo.
Shackleton ofrece condiciones para buscar recursos lunares
El cráter Shackleton, cerca del polo sur lunar, ofrece el tipo de terreno que ha impulsado este diseño, con unos 21 kilómetros de anchura y más de cuatro kilómetros de profundidad. Algunas zonas de su interior no reciben luz del Sol y podrían conservar hielo de agua junto con otros compuestos volátiles. La NASA estudia esa región para futuras operaciones, porque el agua podría servir para abastecimiento y, tras su descomposición, aportar oxígeno e hidrógeno para respiración y combustible.
El plan de misión del equipo coloca a un rover convencional en el borde del cráter, desde donde desplegaría RoboBall para bajar por la pendiente y recoger muestras en zonas heladas. Como la esfera puede descender pero no regresar cuesta arriba por sí sola, los ingenieros proponen cargar el material en pequeños cohetes lanzados desde su interior.
Un vehículo situado arriba recuperaría esos contenedores y los llevaría a una nave de regreso a la Tierra. Las pruebas de 2025 incluyeron un ensayo preliminar de ese sistema con una carga simulada.
Rishi Jangale, doctorando en ingeniería mecánica de Texas A&M University y primer autor del trabajo, contempla usos terrestres mientras la versión lunar sigue madurando. En declaraciones a IEEE Spectrum, planteó desplegar grupos de estas esferas después de un huracán para cartografiar zonas inundadas y localizar supervivientes.
Esa aplicación permitiría probar navegación, autonomía y resistencia antes de afrontar un cráter lunar, donde el frío, el polvo y las pendientes todavía separan al prototipo de una misión real.
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