La Casa Blanca impone sanciones contra La Haya después del Nobel a su antigua jueza
Por Javier de la Sotilla Puig — Portada
Contenido solo para suscriptores La Casa Blanca impone sanciones contra el Tribunal de La Haya después del Nobel a su antigua jueza
Estados Unidos
El secretario de Estado, Marco Rubio, amenaza con “desmantelar” el tribunal “pieza por pieza” si procesa a ciudadanos estadounidenses

El secretario de Estado, Marco Rubio, se ha encargado de anunciar las nuevas sanciones este viernes.
Eric Lee / Reuters

Washington. Servicio Especial
09/10/2026 17:02 Actualizado 09/10/2026 17:35 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La Administración de Donald Trump ha intensificado este viernes su esfuerzo por desmantelar el Tribunal Penal Internacional (TPI) al imponer nuevas sanciones contra todo el organismo, que se suman a las que ya había impuesto contra algunos de sus fiscales y jueces. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado el motivo en un video publicado a través de sus redes sociales: “El presidente Trump nunca permitirá que la Corte Penal Internacional procese a estadounidenses”.
Según su explicación, el tribunal internacional, no reconocido por Washington, está tratando de ampliar sus competencias, “incluida la de procesar a ciudadanos estadounidenses y a militares que defienden a su país”, como los “agentes de la Patrulla Fronteriza” y “a nuestros dirigentes electos que velan por la seguridad nacional”. Sin embargo, Rubio no ha especificado a qué ciudadanos estadounidenses se supone que La Haya está tratando de procesar. No hay en la actualidad ningún procedimiento abierto contra agentes fronterizos ni contra políticos estadounidenses.
El anuncio se produce apenas unas horas después de que una de las antiguas juezas del tribunal ubicado en La Haya, la jurista sudafricana Navi Pillay, haya recibido el Premio Nobel de la Paz. Dada la obcecación de Trump por lograr este premio, que sí otorgaron a su predecesor Barack Obama, el momento del anuncio de las sanciones lleva a pensar que pueda haber alguna relación.
En cuanto a las sanciones específicas, Rubio ha explicado que EE.UU. prohibirá “las transacciones con este tribunal fuera de control, cortándole los recursos y paralizando su capacidad para actuar contra nosotros. Porque nuestro mensaje es claro: EE.UU. y el pueblo estadounidense no están sometidos a la jurisdicción de este TPI ilegítimo”.
El duro comunicado del secretario de Estado concluye con una amenaza contra el tribunal y sus aliados: “O el TPI pone fin a sus amenazas o nosotros pondremos fin al TPI. Y esperamos que nuestros aliados, muchos de los cuales forman parte del TPI y dependen de los militares estadounidenses para su defensa, pongan coto a este tribunal fuera de control. Si no lo hacen, EE.UU. continuará su campaña para desmantelar el TPI pieza por pieza hasta que los estadounidenses dejen de estar amenazados”.
Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU.
“EE.UU. continuará su campaña para desmantelar el TPI pieza por pieza hasta que los estadounidenses dejen de estar amenazados”
La fiscal adjunta de La Haya, Nazhat Shameem Khan, ha condenado las sanciones y ha anunciado que la acción del tribunal no se verá amedrentada. “Las sanciones pretenden socavar el Estado de derecho a escala internacional y la labor que lleva a cabo una institución judicial independiente”, ha declarado en una entrevista con la agencia Reuters. “Nuestro trabajo continuará en todos nuestros ámbitos de actuación, investigaciones y procesos judiciales”.
El presidente Trump, reacio a cualquier supervisión de su poder y defensor de una visión anárquica, sin normas, de las relaciones internacionales, lleva tiempo rechazando al TPI. Aunque EE.UU. no es uno de los 125 países miembros, y por tanto nunca ha reconocido su legitimidad ni se ha visto obligado a cumplir sus sentencias, el tribunal es un estorbo para su geopolítica aislacionista e imperialista.
La única investigación que ha abierto el TPI contra ciudadanos estadounidenses desde su fundación en el 2002 fue para investigar los presuntos crímenes de guerra cometidos por sus soldados en Afganistán. Sin embargo, jamás se tradujo en una acusación formal, ni en una condena u orden de detención.
Israel carga contra el Nobel: “Ahora que han premiado la mayor mentira del siglo XXI, Joseph Goebbels aplaude desde el infierno”
Quien sí ha sido procesado es el primer ministro de Israel, Beniamin Netanyahu, contra quien pesa una orden de detención desde el 21 de noviembre del 2024. El motivo son los presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos durante la guerra en Gaza, región palestina completamente arrasada en dos años de bombardeos incesantes, que han generado una de las mayores crisis humanitarias de este siglo.
Para EE.UU., la grave acusación contra su mayor aliado en Oriente Medio y el principal receptor de su ayuda exterior supone un ataque a su credibilidad. Pero, al no ser un país firmante del Estatuto de Roma, no está obligado a detener a Netanyahu si pisa su territorio, aunque sí el de sus aliados europeos que reconocen al tribunal.
La oficina del primer ministro israelí, Netanyahu, ha acusado al Comité del Nobel de haber “perdido su brújula moral” al conceder el premio de la Paz a Pillay, quien presidió la comisión de investigación de la ONU que concluyó que Israel ha cometido un genocidio en Gaza. Pillay alcanzó el cargo de Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU en el 2008, después de más de una década como jueza del TPI.
“Ha otorgado su máximo galardón a una fanática que construyó su carrera inventando y propagando libelos de sangre contra el único Estado judío”, ha denunciado a través de la red social X. Según afirma la oficina, el “mayor logro” de la jurista fue “legitimar a un fiscal corrupto” que recurrió a sus “invenciones” contra Israel con la esperanza de librarse de una acusación de violación.
Según la oficina del primer ministro, el “mayor logro” de Pillay fue “legitimar a un fiscal corrupto” que recurrió a sus “invenciones” contra Israel con la esperanza de librarse de una acusación de violación. Se refería al anterior fiscal adjunto de la Haya, Karim Ahmad Khan, quien fue acusado por algunas empleadas de conducta sexual inapropiada.
“Pillay aportó las mentiras. Khan las convirtió en un arma. Y ahora los equivocados miembros del Comité del Nobel honran a la mujer que propagó esta demonización de los judíos y esta parodia de la justicia”, señalan desde Tel Aviv. Su Ministerio de Asuntos Exteriores tampoco se ha quedado corto al denunciar la concesión del premio: ”Ahora que el Comité Nobel ha premiado la mayor mentira del siglo XXI, Joseph Goebbels seguramente estará aplaudiendo desde el infierno”.

Javier de la Sotilla
Washington
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