Juan Ramírez de Lucas, el verdadero último amor de Lorca que no aparece en ‘La bola negra’

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Por Lara Gómez Ruiz — Portada

Contenido solo para suscriptores Juan Ramírez de Lucas, el verdadero último amor de Lorca que no aparece en ‘La bola negra’

Una historia silenciada de gran valor documental

Seix Barral publica por primera vez los cuadernos del que el poeta apodó el ‘rubio de Albacete’ y de quien está documentado que envió su última carta antes de ser asesinado

Amor truncado por la guerra.Juan Ramírez de Lucas, última pareja que se conoce deLorca, en sus años de crítico de arte 

Amor truncado por la guerra.Juan Ramírez de Lucas, última pareja que se conoce deLorca, en sus años de crítico de arte 

Archivo Herederos de Juan Ramírez de Lucas.

Lara Gómez Ruiz

Lara Gómez Ruiz

Barcelona

15/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Rafael Rodríguez Rapún fue considerado durante mucho tiempo el último gran amor de Lorca. Sin embargo, el futbolista, actor y soldado republicano, al que da vida Miguel Bernadeau en La bola negra , la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, no fue el definitivo, pues ese privilegio corresponde a Juan Ramírez de Lucas.

En los primeros meses de 1936, el poeta y el que años más tarde sería un reputado crítico de arte del diario ABC, mantuvieron una relación secreta de la que todo testigo guardó silencio, empezando por el propio Ramírez de Lucas, que durante más de 70 años no soltó prenda de ningún detalle de esa historia, seguramente por miedo a ser juzgado y por evitar cualquier afán de protagonismo. Tampoco hizo público ninguno de los documentos que el autor de Poeta en Nueva York le entregó en vida: dibujos, poemas, cartas… a los que solo un círculo muy reducido había tenido acceso. 

Federico García Lorca, retrato de juventud 
Federico García Lorca, retrato de juventud  Hemeroteca / Propias

Seix Barral publicará el próximo 21 de octubre Recuerdos. Breve historia de un amor , donde se recoge todo este legado, inédito hasta la fecha, así como sus cuadernos escritos por el puño y letra de Ramírez de Lucas, explicando esta secreta relación. Un libro al que La Vanguardia ha podido tener acceso antes de su llegada a librerías y que cuenta con la edición de dos grandes especialistas de Lorca como son el hispanista Christopher Maurer y el periodista cultural Víctor Fernández.

En una entrevista concedida a este diario, este último revela la importancia de que salga a la luz este testimonio, pues “es el único amante de Lorca que cuenta él mismo su propia historia sin intermediarios­”.

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Para que el lector llegue ahora a este contenido de incalculable valor ha tenido antes que morir su autor, pues su deseo era que nada de esto se supiera hasta que dejara este mundo, de ahí que poco o nada se supiera en estos años de este personaje de tan vital importancia, que recibió la que apunta que es la última carta que Lorca escribió antes de ser asesinado. “Conmigo cuenta siempre. Yo soy tu mejor amigo. Bien sabes lo mucho que yo te quiero y por eso te aconsejo prudencia y bien hacer”, le escribe el poeta, de 37 años, al joven de 19 que conoció en el club teatral Anfistora, pues era uno de los actores que participaba en la adaptación de su obra Así que pasen cinco años .

La idea era que ambos viajaran a México, pues la famosa actriz Margarita Xirgu, que entonces se encontraba allí de gira, sabía que la presencia de Lorca junto a ella se traduciría en ganancias, razón por la que le prometió que le pagaría todos los gastos de desplazamiento y manutención tanto a él como al acompañante que deseara. “Y quien Federico quería que le acompañara era yo”, confiesa en sus cuadernos. “Pero existía una fuerte dificultad. Yo era menor de edad y sin una autorización de mi padre yo no podía viajar al extranjero”.

Carnet de la División Azul de Juan Ramírez de Lucas 
Carnet de la División Azul de Juan Ramírez de Lucas  Archivo Juan Ramírez de Lucas

Aunque no queda recuerdo fotográfico alguno de ambos, pues no era tan habitual en aquella época llevar a todos lados una cámara, en sus tres meses de noviazgo sí que les dio tiempo a consumar su amor en viajes cortos por España, a Córdoba y a Ávila, muy probablemente sin el conocimiento de nadie. 

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Pero traspasar fronteras eran palabras mayores y la negativa paterna no se hizo esperar. Don Otoniel no permitió que su hijo se uniera a alguien de quien se rumoreaba su homosexualidad y que pudiera manchar el prestigio familiar. En vista de la imposibilidad inmediata de viajar y tras tratar de calmar las aguas a su amante con la citada misiva, Lorca marchó a Granada, de donde nunca regresó.

Es el único amante de Lorca que cuenta él mismo su propia historia sin intermediarios”

Víctor Fernández

Periodista experto en Lorca

“De haber podido realizar aquel viaje seguramente que Federico hubiese salvado la vida, aunque nunca se sabe lo que nos aguarda el día de mañana. Lo que yo sí sé es con el gusto que hubiese dado mi vida por la suya”, admite un desolado Ramírez de Lucas en sus escritos. Víctor Fernández, por su parte, cree que el autor de Romancero gitano hubiera visitado igual su casa natal aunque hubiera decidido ir a México, pues “cada año iba hasta allí para celebrar su santo y el de su padre”.

Sea como sea, a Ramírez de Lucas le retumbó durante toda su vida una frase: “No llores, dos meses pasan pronto”, que es lo que le dijo Lorca en la estación de Atocha, en Madrid, antes de subirse al tren nocturno que le llevaría a Granada. “Dos meses que aún no han terminado de pasar, los dos más largos meses que imaginarse puedan, pues se han convertido en una eternidad que no tendrá fin, por lo menos en mi emocionado recuerdo”.

Otra de las portadas de los cuadernos de Juan Ramírez de Lucas, donde expresa su vínculo con el poeta 
Otra de las portadas de los cuadernos de Juan Ramírez de Lucas, donde expresa su vínculo con el poeta  Archivo Juan Ramírez de Lucas

Si Ramírez de Lucas, ya mayor, decidió plasmar todos estos recuerdos, admite que es “porque considero que estos dolorosos recuerdos no deben quedar solo escondidos en lo más recóndito y secreto de mi vida, pues todo lo que perteneció a la personalidad de uno de los más excelsos poetas españoles tiene un interés general histórico”. Dificultó que lo hiciera antes, más allá de la moral franquista, su paso por la División Azul, a la que se alistó en julio de 1941, con su enamorado ya asesinado. Una de las etapas que plantean tanto Maurer como Fernández tras editar el volumen es que sintiera que alguien pudiera destapar esta historia sin que esta fuera su voluntad.

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De hecho, el escritor y ensayista Agustín Penón, conocido por sus pioneras investigaciones sobre el asesinato de Lorca, entrevistó a Pura Maórtua de Ucelay, responsable del club Anfistora, que fue quien le puso sobre la pista de este hasta entonces desconocido amor. 

Poema que Federico García Loca dedica a su último amor, Juan Ramírez de Lucas, el “rubio de Albacete” 
Poema que Federico García Loca dedica a su último amor, Juan Ramírez de Lucas, el “rubio de Albacete”  Archivo Juan Ramírez de Lucas

No hay constancia de que Penón publicara nada en vida, ni tampoco que el protagonista de esta historia atendiera al hispanista Ian Gibson años más tarde tras leer los papeles de Penón y publicarlos bajo el título Diario de una búsqueda lorquiana (1955-56) , en noviembre de 1990. “No parece descartable pensar que la aparición de estas investigaciones fueran el empuje que Ramírez de Lucas necesitara para hacer memoria y dejarla fijada para siempre. A ello se le sumaba el lógico paso del tiempo y el hecho de que su propia historia había quedado silenciada”.

“No llores, dos meses pasan pronto”, le dijo Lorca antes de partir a Granada, donde le asesinaron

Cuando Ramírez de Lucas falleció el 20 de julio del 2010, las informaciones que aparecieron alrededor de la triste noticia se centraban en el imponente fondo de veinte mil piezas de arte que el crítico depositó en Albacete, pero no había ni rastro ni mención alguna de las memorias que Gibson anunció dos décadas atrás. Han pasado 16 años hasta que por fin se cumple la voluntad de su autor de que fueran publicadas, una vez que falleciera. La directora editorial Elena Ramírez explica en las primeras páginas que fueron los escritores Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo quienes le hicieron saber la existencia de los cuadernos y la importancia de estos. 

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El proceso no ha sido fácil, aunque, finalmente, la familia decidió autorizar la publicación coincidiendo con el trabajo que el director Manuel Menchón estaba realizando para un documental en torno a Juan Ramírez de Lucas, bautizado La voz quebrada y que llegará a las salas de cine este viernes.

Poco a poco, la figura de “aquel rubio de Albacete”, como le bautiza Lorca en uno de sus versos descubierto pocos años atrás, emerge de las sombras y vence el anonimato. “El mayor tesoro que alcancé en mi vida fue el haberle conocido, el haberle amado con toda la fuerza que es capaz un corazón joven e inexperto. El amor, y creo que el ser amado por un genio, es algo que muy pocos seres han conseguido”, concluye en sus líneas. Al musicólogo y confidente del poeta Adolfo Salazar, conocedor de este idilio, le confesó ya en 1937 su tristeza tras confirmar que nunca más volvería a ver a su primer amor: “¡Hace ya casi un año! Y aún sigue sangrando mi llaga”. A juzgar por sus cuadernos, en cuya portada se dibujan incluso gotas de sangre, la herida nunca cicatrizó.

Portada de los cuadernos de Juan Ramírez de Lucas, con gotas de sangre, pues siempre admitió que esta relación truncada por la guerra fue una llaga y una herida que no cicatrizóc
Portada de los cuadernos de Juan Ramírez de Lucas, con gotas de sangre, pues siempre admitió que esta relación truncada por la guerra fue una llaga y una herida que no cicatrizóc Seix Barral

Proyectos que conversan

Para el periodista cultural Víctor Fernández, trabajar codo con codo con el hispanista Christopher Maurer para una labor tan importante como era la de editar los cuadernos de Juan Ramírez de Lucas, el último amante de Federico García Lorca, ha sido, en palabras suyas, “una gran oportunidad, como jugar a baloncesto con Michael Jordan”. Con su dedicada labor, ambos han ayudado a iluminar uno de los episodios más fascinantes de la literatura del siglo XX, desconocido por la mayoría hasta la fecha. El proyecto lleva años gestándose, igual que la película de Manuel Menchón que, por coincidencia, llega a las salas de cine unos días antes. Sea como sea, los dos proyectos conversan bien entre ellos y beben de los mismos cuadernos, que no tienen otro objetivo que dar a conocer facetas hasta ahora inéditas de uno de los mayores poetas del país.

Lara Gómez Ruiz

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Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.

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