Javier Giner debuta en el cine con ‘Esta Soledad’, “una película profundamente anticapitalista” sobre precariedad y afectos

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Por Javier Zurroeldiario.es – eldiario.es

Javier Giner debuta en el cine con 'Esta Soledad', “una película profundamente anticapitalista” sobre precariedad y afectos

Tras el éxito de ‘Yo, adicto’, estrena su primer filme en la sección Nuevos Directores del Festival de Cine de San Sebastián. Un austero y emocionante filme protagonizado por Oriol Pla y Marina Salas

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El cine ha mostrado muchas historias de amor. Algunas acaban bien, otras mal… lo que no suele preguntarse es lo que ocurre después. ¿Cómo se afronta la pérdida? Las pocas que se han parado a mirar a una ruptura lo hacen siempre como una excusa para que el o la protagonista encuentre otro interés romántico, o rehaga su vida de otra forma. Pero la realidad no es así. Las heridas muchas veces se quedan, hacen cicatriz y supuran. Porque la herida de una ruptura sentimental, en el mundo en el que vivimos, esconde algo más profundo.

¿Cómo vamos a querernos si no tenemos donde vivir?, ¿si uno llega reventado de trabajar 12 horas por un sueldo de mierda? Todo eso está en Esta soledad, el debut en la dirección de Javier Giner. Y lo está por ausencia pero presente. La precariedad, la violencia del sistema se masca en esos barrios de Bilbao grises y abandonados. En esas casas con desconchones. Esos carteles rotos. Y, sobre todo, esos dos protagonistas Lorea y Leo que no se ven en todo el filme. La película aborda las heridas sentimentales provocadas por las fracturas de un sistema, y cómo intentan recomponer las piezas con todo a la contra.

Para el director, que tras el éxito de la serie Yo, adicto, estrena su primera película en la sección de Nuevos Directores del Festival de San Sebastián, la soledad es una consecuencia de lo que pasa actualmente, de una “desconexión vital que es paradójica cuando estamos más conectados que nunca”. Y pone de ejemplo las ciudades, como ese Bilbao que es un personaje más de su filme, “lugar de encuentro y sin embargo, la gran urbe capitalista cada vez se ha convertido en un lugar donde las soledades son más usuales”. Un contexto en el que la soledad es “una especie de pandemia que atraviesa a varias generaciones y que cada vez se está haciendo más profunda”.

Con un Oriol Pla que demuestra que es uno de los grandes actores de nuestra generación (y que acaba de recibir el Premio Nacional de Teatro) y una Marina Salas soberbia, Giner deja claro que aunque no quiso “hacer una película de tesis o una película para dar la chapa acerca de una problemática”, es consciente de que ha hecho “una película profundamente anticapitalista en ese sentido”. “Habla de dos personas que intentan sobrevivir en una vida y en un contexto que se tambalea continuamente, que está formado por estructuras inestables y frustrantes. Mi pregunta es: ¿cómo podemos construir un futuro o amarnos cuando tú no puedes pagar el alquiler o cuando ciertas necesidades básicas del ser humano no están cubiertas y cada vez son más elusivas?”, cuestiona. 

Tiene la sensación de que nos hemos acostumbrado a la precariedad, a hablar de ella como algo “sistémico”. “Lo damos por hecho y continuamos, pero al final esa precariedad empieza siendo material, pero empapa todos los aspectos de nuestra vida. ¿Cuando tú tienes una inestabilidad laboral, qué tipo de estabilidad de afectos puedes tener? Me interesaba mucho investigar cómo todo eso afecta a la forma que tenemos de amarnos y de vincularnos con el otro”, añade.

Aunque estéticamente sea diferente, hay ciertos “tropos” que se repiten respecto a Yo, adicto, y que cree que probablemente vayan a estar en todo lo que haga a partir de ahora. Uno es la familia como estructura originaria que nos condiciona de mil maneras distintas“. Otro es el sistema para hacer ver que la responsabilidad, muchas veces, no es individual. ”Parece que si fracasas es que tú eres un fracaso, ese es el mensaje que lanza ese sistema. Y a lo mejor tú tienes algo que ver en el fracaso, pero la pérdida de esperanza no ocurre en un vacío. La precariedad no la invocamos nosotros, nos viene impuesta“, subraya. 

¿Cómo podemos construir un futuro o amarnos cuando tú no puedes pagar el alquiler o cuando ciertas necesidades básicas del ser humano no están cubiertas y cada vez son más elusivas?

Javier Giner
— Cineasta

El Bilbao que muestra no es el de los anuncios de turismo, sino que en su búsqueda de un “realismo absoluto” ha retratado el “industrial decadente que todavía existe”. Protagonistas absolutos porque dónde se desarrolla una historia marca absolutamente cómo se cuenta. “Si tú sitúas esta historia de Leo y Lorea, por poner un ejemplo, en Lavapiés, sería una película completamente distinta. Hay algo que es muy intangible, pero que es como una identidad cultural, afectiva muy propia del País Vasco. Yo en plan de coña le llamo ‘mi película hipervasca’”, dice entre risas.

Para este debut ha confiado en dos actores que estaban en Yo, adicto, y que son amigos y cómplices, “dos actores superdotados” que son más su “familia” que simples intérpretes, Marina Salas y Oriol Pla. “Yo esta película la escribo para ellos, buscando cosas que no les he visto hacer y que de repente pensaba hostia, qué guay, vamos a transitar esto. Son dos personas implicadísimas, ultrasensibles y tienen un compromiso y un amor por su oficio tremendo y para mí es un lujo tenerles en mi vida”.

La entrevista se realiza poco después que Oriol Pla haya sido reconocido con el Premio Nacional de Teatro, y Giner cree que simplemente “está recogiendo los frutos por lo que es, uno de los actores más superdotados que tenemos en este país. Una bestia y es un maestro de vida”.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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