Inteligencia autoritarIA
Por Vicente Palacio — Portada

Director de política exterior de la Fundación Alternativas
Inteligencia autoritarIA
Tribuna
03/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

En una conferencia de febrero de 1947 en Londres, Alan Turing, el matemático precursor de la IA, formuló la siguiente pregunta: “¿Puede pensar una máquina?”. Y concluyó trazando una analogía, simple pero revolucionaria, entre el cerebro humano y una máquina de computación digital. Pero a diferencia de Trump y Xi Jin Ping –obsesionados por alcanzar la supremacía de las máquinas pensantes– Europa está reformulando aquella pregunta de otro modo: “¿Toda máquina súperinteligente es autoritaria?”. ¿Nuestro futuro es Big Brother, la esclavitud para nosotros mismos y los demás? ¿Es este el fin el proyecto
El mundo se está llenando de dispositivos inteligentes: drones, cámaras de vigilancia, coches automáticos, bots en redes sociales, genios malignos que invaden megafactorías de datos. La potencia de modelos recientes de OpenAI o Anthropic sugiere que la IA podría incluso arrinconar a las matemáticas, tal y como la máquina Deep Blue hizo en 1997 con el ajedrez. Sin embargo, las superversiones de IA que llegan del Valle del Silicio seguramente no generan por sí mismas más inteligencia ni más libertad. Ya se sabe: unos algoritmos curan; otros matan.
¿Ha heredado la IA la tendencia humana por acaparar poder? Hay algunas sospechas
¿Es autoritaria la IA? ¿Ha heredado la tendencia humana por acaparar poder, en esa inevitable secuencia de: aprender, engañar, dominar e independizarse? Aún no tenemos la respuesta, aunque sí alguna sospecha. Turing afirmó que una máquina programada para autoaprender a partir de los resultados de su propia conducta, podría en algún momento “modificar sus propios programas para lograr más efectivamente algún objetivo”. Ahora bien: la mano invisible humana siempre está ahí. Es la misma vieja historia que contaba el filósofo Walter Benjamin acerca del autómata infalible del ajedrez: en realidad escondía en su interior un enano que guiaba la mano de la máquina mediante unos hilos. De hecho, parece como si estos modelos de IA hubieran sido entrenados con El Príncipe de Maquiavelo, para no despertar odio, sino una dosis justa de temor y adicción.
¿Qué ocurre? Las máquinas inteligentes son hijas de los humanos y ambos están en interacción permanente. Capacidad de engañar y voluntad de dominio son secuencias de todo desarrollo cognitivo. ¿No fue la sed de poder lo que hizo perecer al superrdenador HAL 9000 de Una odisea del espacio de Kubrik (1968) a manos del astronauta camino de Júpìter?
El juego consiste en diferenciar las IA’s buenas de las malas, dependiendo de la calidad de sus cortafuegos internos, del sesgo de sus algoritmos (sea X, TikTok, Facebook o Claude) y de quién las controle (los tecnooligarcas, Trump, el PC Chino o la Comisión Europea).
Al igual que Oppenheimer –padre de la bomba atómica– Turing tuvo como enemigo el totalitarismo. Pero ambos genios generaron una fuerza formidable y sembraron la semilla de una posible autodestrucción. ¿Puede Europa combatir de manera inteligente y democrática el tecno-autoritarismo de hoy? El CEO de Anthropic, Darío Amodei, ha llamado a combatir las autocracias y especialmente a China. Pero el problema es mucho más complejo: democracias y autocracias cada vez son más híbridas. Estados y oligarcas, súperricos y señores feudales, ciudadanos y siervos. En Occidente y en Oriente, en el Norte y en el Sur Global.
Antes de inventar la IA, Turing había descifrado los códigos encriptados de la máquina Enigma de los nazis, lo que permitió a las democracias salvar sus barcos en el Atlántico. En el 2026, el porvenir de Europa y del mundo son un enigma mayor aún que el que Turing descifró. Washington alienta a la ultraderecha europea; iraníes y hutíes estrangulan la economía mundial en Ormuz y Bab el Mandeb; drones rusos y ucranianos cruzan el mar Negro. Vuelven los viejos monstruos del Leviatán y el Panóptico. Alex Karp, CEO tecnofascista del gigante de datos Palantir, dice que Europa es un modelo que no funciona. No es cierto: una máquina-Europa podría aprender algo nuevo a partir de su propia historia. Según Turing, la verdadera inteligencia se debe a una “desviación” al margen del puro cálculo matemático, pero sin caer en “un comportamiento azaroso o ciclos inútilmente repetitivos”.
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