Hamburgo irrumpe en el calendario del arte contemporáneo

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Por María-Paz López Rodríguez — Portada

Hamburgo irrumpe en el calendario del arte contemporáneo

ARTE

La ciudad portuaria alemana desafía a Berlín con su propia semana artística anual, que busca explotar el poso del coleccionismo, la vibrante escena local y los nuevos lenguajes internacionales

La galería Massoumi, ubicada en los Stadthöfe, recinto de patios históricos entre canales, dedica sus más de mil metros cuadrados a obra internacional y local emergente 

La galería Massoumi, ubicada en los Stadthöfe, recinto de patios históricos entre canales, dedica sus más de mil metros cuadrados a obra internacional y local emergente 

Galería Massoumi

María-Paz López Rodríguez

María-Paz López

Berlín

11/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Hace diez años que Hamburgo, la segunda ciudad más poblada de Alemania tras Berlín y el mayor puerto del país hacia el comercio mundial, suspiraba por tener su propia semana anual de arte contemporáneo. El sueño no llegaba nunca a materializarse, hasta que este año una feliz conjunción de factores, junto al deseo indisimulado de arrebatar a la capital, Berlín, el cetro alemán en el sector de este tipo de citas, ha llevado a celebrar la primera semana artística en la ciudad hanseática.

Un centenar de museos, instituciones culturales, galerías, colecciones privadas, espacios alternativos, oenegés e iniciativas urbanas se llenaron de exposiciones y propuestas entre los días 3 y 6 de septiembre, varias de las cuales siguen en cartel. El equipo prepara ya con entusiasmo la edición del 2027, convencido de la consolidación de su semana hamburguesa en el calendario europeo del arte contemporáneo.

La urbe a orillas del Elba quiere ampliar sus perfiles mercantil y musical a las disciplinas visuales 

La oferta ha llevado el lema Crossing currents (corrientes que se cruzan). “Nuestra inspiración es el puerto de Hamburgo, que opera las 24 horas del día, los 365 días del año; es el pulso de la ciudad y los hamburgueses se identifican con él, considerándolo parte esencial de la identidad de la ciudad, de ahí nuestra opción por la metáfora del puerto, los canales y las corrientes de agua”, explica Jessica Nupen, codirectora de la semana. El mar del Norte está a cien kilómetros, pero el río Elba a su paso por Hamburgo ejerce de autovía fluvial hacia él.

“Gran parte de esto también está ligado a la naturaleza histórica de la ciudad como urbe marítima; Hamburgo siempre ha gozado de éxito comercial extraordinario y es conocida por su actividad mercantil –reflexiona Nupen, coreógrafa sudafricana que vive y trabaja hace veinte años en la escena artística de la ciudad–. Sin embargo, lo que mucha gente desconoce es que, a pesar de no haber contado con las colecciones reales típicas de las monarquías, Hamburgo posee una cultura filantrópica asombrosa. Aquí existen fundaciones increíbles; de hecho, Hamburgo alberga más fundaciones que cualquier otra ciudad de Alemania. Gracias a esta generosidad y actividad filantrópica, el arte no solo ha sobrevivido, sino que ha prosperado.”

La sociedad artística Kunstverein Harburger Bahnhof, en el barrio de Harburg, mostró una instalación del iraní Amin Motallebzadeh basada en las cerillas de su infancia 
La sociedad artística Kunstverein Harburger Bahnhof, en el barrio de Harburg, mostró una instalación del iraní Amin Motallebzadeh basada en las cerillas de su infancia  Kunstverein Harburger Bahnhof

En efecto, en el actual contexto de recortes presupuestarios a la cultura en Alemania, Hamburgo –que es ciudad y a la vez land (estado federado), igual que Berlín y Bremen– es el único land cuyo gobierno decidió aumentar su presupuesto cultural. Influye también en este orgullo cultural hanseático la muy estimada Elbphilharmonie (Filarmonía del Elba), su gran sala de conciertos que se eleva majestuosa sobre un antiguo muelle y que en enero celebrará su décimo aniversario. Durante este decenio, la Elbphilharmonie ha elevado el perfil musical de Hamburgo en la escena internacional.

De la colección de arte del siglo XX atesorada en el Hamburger Kunsthalle ha surgido la exposición que se inauguró durante la semana y que sigue abierta hasta el 30 de mayo del 2027. Ilustra, en definitiva, el poso de arte moderno existente en la ciudad, pues el Hamburger Kunsthalle es un museo fundado en 1869 por los propios ciudadanos. Titulada This is the modern world (este es el mundo moderno), la muestra explora la diversidad y contraste de las posturas artísticas contemporáneas europeas entre los años 1900 y 1960.

⁄ Rodeada de canales, la Fleetinsel alberga galerías y talleres en antiguas oficinas comerciales

Corolario: “Es imposible clasificar el arte del siglo XX en secciones separadas –afirmó el historiador Alexander Klar, director del museo, el día de la inauguración–. Pero esto es precisamente lo que caracteriza también al arte del siglo XXI, y así lo presentan las galerías y estudios que operan en Hamburgo”.

En las salas de la muestra vemos pinturas de los grupos expresionistas alemanes Die Brücke (El Puente) y Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), ambos de inicios del siglo XX, junto a obras de pioneros del modernismo temprano, como Edvard Munch, Paula Modersohn-Becker, Lovis Corinth, Max Beckmann o Anita Rée. También es ocasión para apreciar ejemplos de la Bauhaus y el surrealismo, de la Nueva Objetividad y del Arte Informal de la posguerra, y de la abstracción total.

La galería Feinkunst Krüger presenta la instalación con cristal y plantas ‘Spacewalks’ de Simon Hehemann, que vive y trabaja en Hamburgo  
La galería Feinkunst Krüger presenta la instalación con cristal y plantas ‘Spacewalks’ de Simon Hehemann, que vive y trabaja en Hamburgo   Heiko Müller / Feinkunst Krüger

Prosigue la conversación con la codirectora Jessica Nupen en el domicilio del matrimonio formado por Jürgen Becker y Susanna Hegewisch-Becker, cuya colección privada de arte, mayormente recabado en Estados Unidos, cuelga de las paredes de la casa cuando no está en préstamo en algún museo de la región. Antes hemos visitado el museo Dieter Roth, que expone las obras de transformación orgánica –algunas incluyen alimentos que se han ido pudriendo– que este pintor y escultor germano-suizo neodadaísta y surrealista reunió en Hamburgo.

“Nos basamos en la idea de las corrientes; no se puede detener una corriente, pero sí fluir con ella e intentar encauzarla en determinadas direcciones”, dice Jessica Nupen, quien insiste en que este enfoque aparentemente local funciona también para nuevos lenguajes internacionales.

Que la ciudad posea un entramado de canales y que una de las principales arterias de creación artística se ubique en una isla envuelta por ellos, la Fleetinsel, añade fuerza al concepto. Aquí, en la calle Admiralität, se encuentra un antiguo edificio de oficinas comerciales que el abogado, coleccionista y mecenas Hans-Jochen Waitz rescató en 1989 de la demolición para dedicarlo a talleres y galerías. Los artistas pagan alquileres asequibles, con lo que ocurre que cuesta encontrar espacios libres.

Dieciséis músicos que improvisan interactúan en un paisaje sonoro en 3D con sonidos de escucha en la calle en esta instalación de Sophie Leitenmayer, galería Oel-Früh
Dieciséis músicos que improvisan interactúan en un paisaje sonoro en 3D con sonidos de escucha en la calle en esta instalación de Sophie Leitenmayer, galería Oel-Früh Galería Oel-Früh

Un ejemplo es la Produzentengalerie Hamburg, a la vez galería y estudio, que inauguró una exposición de la artista alemana Nicole Wermers –sigue abierta hasta el 30 de octubre– muy comentada por los críticos. Centrada en el agotamiento social, Support act or minor character es un ciclo de relieves de arcilla sobre los maratones de baile en Estados Unidos durante la Gran Depresión. Suponían dinero y comida caliente, por lo que las parejas se apoyaban mutuamente para no desfallecer. Wermers predica cómo las mujeres solían sostener a los hombres.

A poca distancia se halla el Gängeviertel (barrio de los callejones), zona laberíntica hasta inicios del siglo XX que desde el 2009 es refugio de cooperativas, espacios alternativos y galerías más modestas. Es el caso de la galería Gruppe Motto –ubicada desde el 2023 en dos pisos conectados– que programa muestras colectivas en torno a un tema. Esta vez es el tiempo. Es conmovedora la contribución del chileno Alfredo Jaar, hecha de tres relojes cuyas manecillas indican las horas de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, así como la del accidente nuclear de Fukushima. Es arte contemporáneo que intenta pulsar la tragedia.

María-Paz López Rodríguez

María-Paz López

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Berlín

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Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

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