Por Silvia Hinojosa Escriche — Portada

Contenido solo para suscriptores ¿Habrá cara a cara Sánchez-Feijóo?

Rumbo al 29-N

El duelo televisado entre los dos candidatos a la presidencia del Gobierno es una tradición, pero hay mucho en juego y no todos aceptan siempre ponerse a prueba

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoo, el 11 de julio del 2023, antes de iniciar el debate cara a cara de las últimas elecciones generales

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoo, el 11 de julio del 2023, antes de iniciar el debate cara a cara de las últimas elecciones generales

Dani Duch

Silvia Hinojosa Escriche

Silvia Hinojosa

06/10/2026 06:00 Actualizado 06/10/2026 06:17 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El cara a cara entre los dos candidatos a la presidencia del Gobierno es el plato fuerte de una campaña electoral, pero suele ser también una de las grandes incógnitas. Aunque parezca una tradición asentada, en realidad en la historia electoral española sólo se han celebrado en cinco ocasiones: en 1993, 2008, 2011, 2015 y el último en 2023. Nada más anunciarse el adelanto electoral para el 29 de noviembre, ayer tres cadenas -RTVE, Mediaset y Atresmedia- se ofrecieron para organizar sendos cara a cara entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. ¿Querrán debatir?. ¿Estarán dispuestos a correr el riesgo de dar ventaja a su adversario?.

La ley española no establece que haya que celebrar ningún tipo de debate, o que los candidatos tengan obligación de asistir, de manera que depende estrictamente de ellos. Sánchez y Feijóo sí se midieron hace tres años en un cara a cara televisado en la anterior campaña de las elecciones generales. ¿Volverán a hacerlo en esta ocasión?

Como siempre en política, y más en campaña electoral, dependerá de los incentivos estratégicos que el debate ofrezca para ambos. Por regla general, el candidato que está intentando cambiar el escenario tiene más interés en el cara a cara que el presidente. Ese sería Feijóo. Pero el líder del PP es también el que parece que parte con ventaja, ya que está mejor posicionado que Sánchez en los sondeos. El que va por delante no tiene interés en correr riesgos que puedan alterar el escenario. Cometer un error en un espacio televisado que probablemente será de máxima audiencia podría darle ventaja al adversario. Y en el caso de Sánchez, es el presidente, tiene una obra de gobierno que intentará hacer valer. Y además es un experto en remontar los partidos. Así que, a dos meses de las elecciones, todo está abierto.

El formato del cara a cara se estrenó en 1993 con dos debates entre González y Aznar

Los cara a cara entre los dos principales candidatos a la presidencia son una tradición importada de las campañas electorales de Estados Unidos que en España se inauguró en 1993. El entonces presidente, Felipe González, y el líder del PP, José María Aznar, se enfrentaron en dos debates televisados: uno en Antena 3, moderado por Manuel Campo Vidal, y otro en Telecinco, por Jesús Mariñas. Fue una experiencia pionera, que suscitó una gran expectación. El PP llegaba fuerte a esas elecciones, aunque acabó ganando el PSOE. Los equipos de ambos candidatos discutieron detalles como la temperatura y la escenografía del plató o la altura de los asientos, para asegurarse de que ninguno partía con ventaja a ojos de los espectadores. El primer debate, con una audiencia de nueve millones de espectadores, lo ganó Aznar. El segundo, con una audiencia de 10,5 millones, fue para González.

El siguiente cara a cara se celebró en el 2008, ya con el socialista José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa y Mariano Rajoy como candidato del PP. El debate, celebrado en la Academia de la Televisión -que ofreció señal gratuita a quien quisiera emitirlo-, tuvo también dos entregas, la primera moderada de nuevo por Campo Vidal y la segunda por Olga Viza. Después de quince años sin debates, la audiencia fue superior a los de 1993: 13 millones y 12 millones de espectadores, respectivamente.

Rajoy se midió en el 2008 con el presidente Zapatero, en el 2011 con Rubalcaba y en el 2015 con Sánchez

Tres años después, en las elecciones anticipadas de 2011 hubo otro cara a cara, organizado de nuevo en la Academia de la Televisión y moderado por Campo Vidal. Alfredo Pérez Rubalcaba participó como candidato del PSOE -al haber rechazado Zapatero presentarse a la reelección como presidente del Gobierno-, frente a Mariano Rajoy, de nuevo como candidato del PP. Tuvo una audiencia de 12 millones de espectadores. Esas elecciones las ganó Rajoy con mayoría absoluta.

En la siguiente legislatura hubo también debate cara a cara, en diciembre de 2015. Rajoy, ya como presidente del Gobierno, se midió con el entonces candidato del PSOE, Pedro Sánchez, en un debate muy polarizado, que tuvo una audiencia de 10 millones de espectadores. En esa campaña electoral hubo también otro debate, pero a cuatro bandas: participó Sánchez y los líderes de Podemos, Pablo Iglesias, y de Ciudadanos, Albert Rivera, mientras que el PP estuvo representado por la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, ya que Rajoy no quiso asistir.

El último cara a cara celebrado fue en la última campaña electoral. Se emitió en Atresmedia, en julio del 2023, entre Sánchez, ya como presidente del Gobierno, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y tuvo una audiencia mucho menor, de seis millones de espectadores.

El Gobierno aprobó una reforma para establecer un debate obligatorio, pero se encalló en el Congreso

La ley electoral española (Loreg) no obliga a que se celebre ningún tipo de debate electoral, ya que la reforma que aprobó el Gobierno en su día no ha sido validada por el Congreso. En julio del año pasado, el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley de reforma de la Loreg en su artículo 66 que obligaba a los medios de comunicación públicos a celebrar debates electorales y exigía que las encuestas y sondeos difundidos durante las campañas electorales publicaran también los ficheros de microdatos. Estas dos modificaciones estaban previstas en el Plan de Acción por la Democracia aprobado por el Gobierno en septiembre de 2024, que responde a las recomendaciones adoptadas por la Comisión Europea en 2020 y 2023 para dotar de mayor transparencia a los sistemas democráticos europeos.

La reforma establecía la obligación de celebrar, al menos, un debate durante cada campaña electoral, al que estarían obligados a concurrir las fuerzas políticas que compitan en esos comicios salvo causa justificada que sea aceptada por la Junta Electoral correspondiente. Con el adelanto electoral y la disolución de las Cortes, esta iniciativa que estaba en trámite parlamentario ha decaído como todas las que no habían finalizado su proceso legislativo.

Silvia Hinojosa Escriche

Silvia Hinojosa

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Periodista especializada en información política.

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