Guterres avisa que las superpotencias no trabajan para la paz y alerta sobre el poder de la IA
Por Francesc Peiron Arques — Portada
Guterres advierte que las superpotencias no trabajan para la paz y alerta sobre la IA
Un mundo en conflicto
El secretario general de la ONU pronuncia su último discurso en el debate general de Naciones Unidas, después de diez años en el cargo, remarca que el poderío militar no basta por si solo para consolidar la paz y alerta de que los niños no pueden ser conejillos de indias de la inteligencia artificial
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Nueva York. Corresponsal
22/09/2026 15:37 Actualizado 22/09/2026 16:12 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Sin dar nombre, pero tampoco hacía falta, el secretario general de la ONU, António Guterres, pronunció su último discurso en el debate general de la Asamblea de la institución, porque su mandato vence el 31 de diciembre, con un misil verbal contra el presidente Donald Trump y su aspiración imperialista de crear un nuevo orden mundial.
“Los acontecimientos de los últimos años no han dejado lugar a dudas. El poderío militar no basta por sí solo para consolidar la paz. El poderío económico no basta por sí solo para asegurar la estabilidad. Y el poderío tecnológico no basta por sí solo para garantizar la seguridad”, denunció.
“Un mundo multipolar interconectado puede crear las condiciones necesarias para resolver los problemas mundiales de manera más equilibrada y representativa. Pero para eso se necesita un sistema multilateral, centrado en las Naciones Unidas, que sea equilibrado y representativo, instituciones sólidas y eficaces que reflejen las realidades y la evolución progresiva del peso relativo de los países y las economías del mundo actual, y no las estructuras de poder de hace 80 años”, recalcó.

Fue una clara referencia a un mundo en el que el presidente ruso Vladimir Putin sueña con reverdecer la vieja Rusia y su homólogo estadounidense habla de destruir un país entero como Irán aunque no sabe cómo salir del conflicto que él mismo inició y que está creando un grave perjuicio a sus compatriotas. Y un mundo en el que las máquinas inteligentes amenazan con apoderarse de la humanidad.
“La cuestión fundamental es la siguiente: ¿Haremos algo para que el poder se rija por el derecho en vez de la fuerza? ¿Por la cooperación en vez de la coacción? ¿Por el sentido de responsabilidad hacia la juventud y las generaciones futuras en vez de la indiferencia ante su destino? Porque los retos decisivos de nuestra época no son ajenos a la cuestión del poder, son más bien manifestaciones de ese poder”, indicó.
“En adelante, nuestro futuro quedará configurado según cómo afrontemos cuatro grandes pruebas del poder. El poder de decidir sobre la guerra y la paz; el poder que concentra la riqueza y fomenta la desigualdad; el poder que alimenta el caos climático y la guerra contra la naturaleza; y el poder que ha desatado la inteligencia artificial”, recalcó. En todos ellos, Trump se ha mostrado como un factor de desequilibrio.
“La inteligencia artificial es un cambio de paradigma que puede impulsar el desarrollo y transformar vidas de manera impresionante. Pero también puede tener un impacto feroz en los mercados laborales y, de hecho, en la seguridad mundial y el tejido mismo de las sociedades”, afirmó. Trump cree que esos avisos apocalípticos son falsedades y un montaje para frenar la supremacía de EE.UU. ante China.
“El primer deber de todo gobierno es proteger a su pueblo. Los gobiernos deben asumir sus responsabilidades, y los gobiernos que más capacidad tienen en lo que respecta a la IA son los que más responsabilidades tienen para con la humanidad de establecer vías de diálogo, transparencia, confianza y cooperación, no a pesar de la rivalidad geopolítica, sino precisamente por ella”, reiteró.
“Los países que lideran esta revolución tecnológica deben comunicar información sobre los riesgos que vayan surgiendo para la seguridad, cooperar en las pruebas y la evaluación, y trabajar con el fin de tener salvaguardias comunes que nos protejan a todos. Pero, dado que esto nos afecta a todos, la coordinación mundial es indispensable, y hay un solo lugar donde todos los países tienen voz a la hora de forjar nuestro futuro común: las Naciones Unidas”, subrayó recordando lo que ya avanzó en su discurso del 2017.
“Los niños nunca deben convertirse en conejillos de Indias de sistemas no regulados. Y acordemos que nunca hay que dejar que las máquinas tomen decisiones de vida o muerte. Los robots letales no deben tener cabida en nuestro futuro”, proclamó.
Dentro del mapa bélico, muy diferente al de la pacificación de Trump, Guterres aseveró que los altos el fuego en Oriente Medio son en verda, “menos fuego” y en los territorios ocupados de Palestina se produce “una situación devastadora” tres años después de “los terribles atentados” de Hamas en territorio israelí que desató una guerra cruenta.
En tanto que en Ucrania, “la invasión total perpetrada por Rusia (hace cuatro años) ha sumido a un país soberano en una guerra brutal, lo que constituye una flagrante violación de la Carta” (de la ONU), dijo. “Se sigue matando a civiles lejos del frente”, denunció. Y después desmenuzó otros conflictos que afectan de forma global.
“Es una falacia fingir que la paz puede separarse de la dignidad, las oportunidades y los derechos. Pero defender esta verdad no significa defender el statu quo”, sentenció.
Y repitió la autocrítica de una institución que ha dirigido durante diez años y que deja cuando las cosas están mucho peor que las que él recibió. “También debemos reformar el Consejo de Seguridad para que refleje el mundo de hoy con la legitimidad y la eficacia que exigen los retos de hoy”, sostuvo al referirse al órgano vinculante de la ONU.
“El Consejo de Seguridad fue concebido tras la Segunda Guerra Mundial, pero desde entonces el mundo ha cambiado radicalmente. Ese cambio dista mucho de verse reflejado en el Consejo de Seguridad. El ejemplo más flagrante es el de África. Cuando se fundaron las Naciones Unidas, la mayor parte de África todavía se encontraba bajo dominio colonial. Hoy en día, África sigue sin tener representación permanente en el Consejo. Que no haya puestos africanos permanentes en el Consejo de Seguridad del siglo XXI es injusto e indefendible”, lamentó.
Cinco países (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, los cinco permanentes), disponen de derecho de veto y bloquean cualquier propuesta de paz por la división de bloques.
Puso el acento sobre las desigualdades que existen en el mundo y destacó especialmente “la más universal de todas”, la desigualdad entre mujeres y hombres. “En todas partes, las mujeres y las niñas siguen sufriendo discriminación, violencia, exclusión y abusos”, remarcó. Uno de los retos es que él tenga una sustituta el 1 de enero, lo que significaría que por primera vez una mujer estará al frente de la ONU.
Respecto a la crisis climática insistió que “el que contamine que pague”. También comentó que todos los avisos que se hicieron no eran exagerados y la realidad les está dando la razón,
Desgranó su mensaje de despedida: “Después de diez años, hay una sola convicción que sostengo con más firmeza aún que cuando asumí el cargo: el mayor poder no es el de dominar, sino el de construir un futuro que funcione para todos. Nuestro futuro común dependerá de cuán capaz sea la humanidad de gobernar el poder con discernimiento, defendiendo el derecho antes de que la impunidad se convierta en la norma, poniendo fin a las guerras antes de que estas acaben con generaciones enteras, combatiendo la desigualdad antes de que las sociedades se fracturen, acelerando la acción climática antes de que se traspasen los puntos de inflexión y gobernando la inteligencia artificial antes de que ella nos gobierne a nosotros”.
Recordó que la catástrofe mundial de hace 80 años llevó a la creación de la ONU. por “la rebeldía de quienes se niegan a ceder el futuro al miedo, la rebeldía ante la noción derrotista de que la fuerza da la razón, la rebeldía de los países que saben que nuestros futuros están entrelazados, la rebeldía de la esperanza”, especificó.
“Mantendré vivo ese espíritu de firmeza y determinación todos y cada uno de los 100 días que me quedan en el cargo. Pero el compromiso con los valores y principios de las Naciones Unidas no empieza con un mandato y tampoco termina con él. Esos valores y principios son más grandes y perduran más que cualquier cargo”, señaló.
Dijo que a partir del 1 de enero seguirá pregonando la idea de que la paz es posible, que la dignidad es universal y que la ley debe prevalecer sobre la ley del poder. “No me voy a rendir nunca jamás”. Hubo una prolongada ovación con Guterres en pie.

Francesc Peirón
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York
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