Fue hace 120 años cuando este brasileño voló apenas 60 metros a unos tres metros del suelo y por eso muchos le consideran el padre de la aviación

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Por Alberto Gómez — eldiario.es – eldiario.es

Fue hace 120 años cuando este brasileño voló apenas 60 metros a unos tres metros del suelo y por eso muchos le consideran el padre de la aviación

El inventor brasileño Alberto Santos Dumont lo logró en 1906 con un revolucionario aeroplano 14 bis que combinaba celosías de bambú seda japonesa y un motor Levavasseur

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Han transcurrido ya 120 años desde que un hombre desafió la gravedad al elevarse sobre el suelo en el campo de Bagatelle en París. Aquel 23 de octubre de 1906 el inventor brasileño Alberto Santos Dumont logró recorrer 60 metros a bordo de su icónico biplano 14 bis. Ante la mirada atónita de los espectadores, demostró que una máquina más pesada que el aire podía despegar por sus propios medios sin catapultas. Este hito extraordinario marcó el nacimiento de la aviación y para muchos consagró su figura universal como el gran padre de la navegación aérea.

Nacido en julio de 1873 en Minas Gerais en el seno de una próspera familia cafetalera, el joven Alberto demostró desde su infancia una fascinación absoluta por las máquinas. Inspirado por las lecturas de Julio Verne, soñaba con conquistar los cielos y explorar nuevos horizontes. A finales de siglo se trasladó a París, gran epicentro tecnológico de la época, para perfeccionar sus conocimientos en ingeniería. Allí dedicó su fortuna personal y su ingenio a la experimentación aeronáutica constante rompiendo las barreras del conocimiento de su tiempo.

En sus comienzos, Santos Dumont centró sus esfuerzos en las aeronaves más ligeras que el aire, revolucionando el diseño de globos y dirigibles motorizados. En 1901 alcanzó fama internacional al ganar el premio Deutsch de la Meurthe tras circunnavegar la torre Eiffel con su dirigible número 6. Aquella hazaña demostró por primera vez que los dirigibles podían ser guiados con precisión en medio del viento. Con un profundo sentido solidario, el aviador donó el dinero del premio a los obreros de París ganándose la admiración y el afecto de toda la sociedad francesa.

Alberto demostró desde su infancia una fascinación absoluta por las máquinas

Alberto demostró desde su infancia una fascinación absoluta por las máquinas

Más allá de sus logros aeronáuticos, su mente inquieta dejó una marca imborrable en la moda y la vida cotidiana parisina. En 1904, al enfrentarse a la dificultad de consultar su reloj de bolsillo mientras pilotaba sus dirigibles planteó el problema a su amigo el joyero Louis Cartier. La solución fue la creación de un reloj de pulsera con correa de cuero y esfera clara que le permitía controlar el tiempo sin soltar los mandos de vuelo. Este célebre invento, bautizado como Cartier Santos, revolucionó la relojería mundial al transformar un accesorio en una herramienta.

Convencido de que el futuro de la aviación residía en las máquinas más pesadas que el aire, Santos Dumont emprendió el desarrollo de su revolucionario aeroplano 14 bis. La estructura combinaba celosías de bambú seda japonesa y un motor Levavasseur capaz de proporcionar la potencia requerida para impulsar la hélice con solidez. “Bautizada” como ave de rapiña, la aeronave presentaba una configuración canard con alas en diedro pronunciado para garantizar estabilidad. Cada detalle fue minuciosamente calculado buscando maximizar la maniobrabilidad del aparato y garantizar su seguridad.

La trascendencia histórica del vuelo del 14 bis radica en su carácter público y verificado por las autoridades del Aero Club de Francia. A diferencia de las experiencias privadas realizadas por los hermanos Wright en Estados Unidos, las demostraciones de Santos Dumont contaron con observadores oficiales y cobertura mediática. Asimismo, el 14 bis fue la primera aeronave en despegar empleando únicamente su propia fuerza motriz sin necesidad de catapulta. Por estas razones, la comunidad internacional le otorgó los primeros récords oficiales, coronándole como padre de la aviación.

Un héroe altruista

Fiel a sus ideales altruistas y su visión humanista, el pionero brasileño se negó a patentar sus inventos, compartiendo libremente sus planos con el mundo entero. Entre 1907 y 1909 diseñó el monoplano Demoiselle, considerado el primer avión de producción en serie por su ligereza y bajo costo. Santos Dumont publicó los esquemas detallados en revistas para que cualquier aficionado pudiera construir su propia máquina voladora. Esta generosidad aceleró el progreso tecnológico global democratizando el acceso al vuelo y fomentando la comunidad aérea.

El uso militar dado a las aeronaves durante los conflictos armados sumió al inventor en una profunda melancolía que afectó su salud en sus últimos años. Tras regresar a su patria, fue aclamado como héroe nacional y declarado patrón de la Fuerza Aérea Brasileña por sus valiosas contribuciones. Hoy en día, aeropuertos, plazas y cráteres lunares llevan su ilustre nombre perpetuando la memoria de aquel hombre extraordinario que hace 120 años elevó los sueños de la humanidad. Su legado inmortal continúa inspirando a nuevas generaciones a desafiar las fronteras y mantener la vista en el cielo.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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