Elogio de la puntualidad, a la espera de Musk
Por Àlex Tort Sagués — Portada

Redactor
Elogio de la puntualidad, a la espera de Musk
EL PATIO DIGITAL
22/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Llegar tarde es humano. Llegar puntual te convierte en sospechoso. De ser alguien oscuro, hipercontrolador, obsesivo o, incluso, ansioso. Por tanto, dondequiera que hayas detenido los pies, deja que descansen y plancha las nalgas. Repantígate en la silla, pide una cerveza y espúmate el bigote, que el sujeto abyecto objeto de la espera no perciba tu incomodidad. Que vea que te has fogueado con Rodalies, que has esperado más en la calle que Kitt a Michael Knight. Que note que para llenar las horas no le necesitas y que de tan realizado que te sientes, te importa un rábano que la gente te vea metiéndote una Cruzcampo Pilsen. La ansiedad tiene que cambiar de bando.

Te han dicho que el gran problema de ser puntual es que nunca hay nadie allí que te lo reconozca. Es mentira. Siempre hay una Gladys Kravitz que te espía tras la cortina de una ventana. Podrías esperar en la cara oculta de la Luna y saldría Gladys para decirte que por mucho que intentes pedir un taxi allí, no se detendrán, porque a 200 metros está la parada señalizada para que lo cojas. Los taxistas se entienden, son gremiales, y hay quien hace más de una hora que espera cliente donde corresponde.
Ninguna consideración a gente como @NotTodayEric, que asegura que está bien llegar tarde si el perro te ha puesto una pezuña encima. Su añoranza por la ausencia no puede suponer la pérdida de tu paciencia.
Algunos de esos sujetos abyectos objetos de espera ni aparecen para convertirse en leyenda. Leyenda eres tú, que eres el único caso documentado de alguien que llega a tiempo, y los historiadores todavía dudan de la fuente. Leyenda eres tú, que con las prisas para ser puntual has olvidado sacar la basura, dejar comida para el perro, dar dos vueltas a la llave y mirar la agenda para comprobar que la cita no es hoy, sino mañana.
Porque ser puntual no es llegar un día antes, pero sí diez minutos. O aún más: decía el pensador Lin Yutang que la persona puntual que tiene que estar en un sitio determinado a las cinco ya tiene toda la tarde (desde la una) arruinada. Qué mejor que derrotar esa desgraciada condición humana que estar allí repantigado, con el bigote espumado de blanco.
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Y hay quien ha convertido el retraso en modelo de negocio… Ah, hola, Elon. Siéntate, siéntate. Repantígate, sujeto de proyectos deyectos y abyecto objeto de espera. Eres el colmo de la impuntualidad. No sé a cuántos proyectos has puesto fecha y no se ha cumplido el plazo. No, no, sí, sí. Espera. Enumero algunos:
–En el 2013 presentaste el Hyperloop, aquel sistema de transporte en que cápsulas de pasajeros circularían por tubos a baja presión a velocidades tremendas como los 1.200 km/h. El futuro tenía que llegar a toda velocidad. Todavía lo esperamos.
–En el 2016 prometiste que enviarías humanos a Marte “muy pronto”. Pero el proyecto de llegar al planeta rojo todavía está verde.
–En el 2019 dijiste que estabas “muy seguro” de que Tesla contaría con robotaxis operativos para el 2020. No fue posible. En octubre del 2024 volviste a anunciarlo, ahora poniéndole nombre: Cybercab, para que entrara en producción a partir del 2026. Pero parece que está algo parado. Y mira, mejor, que hay que ver lo contentos que tienes a los taxistas. Y no solo a los de la parada de la cara oculta de la Luna, Elon… Robándoles el trabajo.
–Y ahora te me presentas aquí con este nuevo coche tuyo, un deportivo de nueva generación. Lo prometiste en el 2017 para el 2020. Lo has retrasado al menos cuatro veces, pero ha vuelto con capacidad para volar. “Si llegas tarde, esta es la manera de hacer las cosas”, como dice @Markleehcow. Que vuele para compensar el retraso.
Pero es una caja volante con ruedas. Sí, sí, una caja vacía con ruedas. Así de claro te lo digo. O mejor, que te lo diga el premio Turing 2018, Yann LeCun: “Incluso asumiendo que el 50% de la masa del coche es aire comprimido, eso te da menos de diez segundos de impulso útil. Probablemente cinco segundos. Así pues, el coche tiene que ser un caparazón hueco y ligero con grandes tanques de aire comprimido”. Tu coche no vuela, salta. Kitt sí que volaba.
Toda vez que has anunciado cada uno de estos proyectos, la compra de acciones en los días siguientes ha contribuido a incrementar el valor de tu patrimonio. Te alimentas en parte de las expectativas, y no tener los proyectos materializados a tiempo no te ha penalizado mucho. Llegar tarde es humano. A ti te hace también sospechoso.

Àlex Tort
Redactor
Redactor de Cultura. Estuvo en Política del 2014 al 2025. En La Vanguardia desde el 2007, anteriormente colaboró en El País. Licenciado en Humanidades y en Periodismo por la UPF
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