El vino de la semana: Pater La Figuera Terrer 2022 de Ficaria Vins
Por Ramón Francàs Martorell — Portada
El vino de la semana: Pater La Figuera Terrer 2022 de Ficaria Vins
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Pater es una garnacha tinta con la que la pequeña bodega familiar Ficaria Vins rinde homenaje a un padre que ha cuidado durante toda su vida las vides de las que obtienen sus uvas. Es un fiel reflejo del terruño de La Figuera, en el Priorat. Exhibe fruta roja algo licorosa con toques de rosa, romero, café y cedro. Es aterciopelado y con buena sensación de acidez

Pater La Figuera Terrer 2022 de Ficaria Vins
Cedida

La Figuera
18/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Pater es una palabra que en latín significa «padre». Es también un sentido homenaje líquido, en forma de vino, a un papá de 93 años, Jaume Roca Viñes, que ha dedicado toda su vida a mimar unas vides que proveen a la bodega familiar Ficaria Vins. Su hijo, Jaume Roca Cubells, asegura que Jaume Roca Viñes “es una persona a quien le cuesta mostrar sus sentimientos, pero es honesto y normalmente amable”. Dice que “es sensible sin exteriorizarlo”. Asegura que “cuesta mucho verlo enojado”. Pater es uno de sus vinos más destacados, una garnacha tinta 100% de La Figuera.
Hasta hace tres años, a sus 90 años, aún ayudaba a su hijo a podar, e incluso a vendimiar. Jaume Roca Cubells reconoce que “si podemos elaborar vinos es gracias a que mi padre cuidó estas vides durante toda su vida y me dio el margen suficiente para impulsar nuestro proyecto vitivinícola”. Asegura, en este sentido, que “nunca me ha cuestionado nada”. Eso sí, remarca que “hemos conversado poco, pero hemos trabajado mucho, y nos hemos entendido muy bien”. Hasta los 78 años, cuando empezó a realizar salidas de una semana al año con el Imserso, nunca hizo vacaciones.

Un búho real (Bubo bubo), la rapaz nocturna más grande de Catalunya y también de Europa, preside la etiqueta del Pater. Jaume Roca Cubells cuenta que el dúgol, que es como se conoce localmente a esta bella ave rapaz que sobrevuela sus viñedos, tiene características que le recuerdan a la personalidad de su padre, como el hecho de que “está presente pero raramente lo ves”. Dice que “es un animal muy presente, como mi padre, y muy territorial”. En este sentido señala que “Pater es muy Figuera, es muy del territorio”.
Elementos del mundo vegetal y animales son los protagonistas de las etiquetas de los vinos de Ficaria Vins. Jaume Roca Cubells dice que ha optado por diversos animales, aunque ha descartado unos mamíferos que “me han cabreado mucho por los daños causados en nuestras viñas”. Se refiere a las plagas de animales como el jabalí, el corzo e incluso la cabra hispánica. Ello les obligó en 2015 a proteger sus viñas con pastores eléctricos y vallas.
Ficaria Vins es una iniciativa de verdad, donde hay conexión franca entre el factor humano y el producto final”

Jaume Roca Cubells
Viticultor y bodeguero de Ficari Vins
Jaume Roca Cubells es un vitivinicultor autodidacta que, durante los primeros años de su aventura vinícola, recurrió a asesoramiento enológico para asentar su proyecto. Se siente cómodo siendo considerado como un vigneron (viñador). En 2017 decidió abandonar la DO Montsant para iniciar un camino en solitario que no ha sido nada fácil. Ya se han incorporado al negocio dos de sus cuatro hijos. Son Èlia y Jaume Roca Castro, que trabajan tanto en el campo como en la bodega. Ambos se formaron cursando el Cicle Formatiu de Grau Superior de Vitivinicultura en Falset.

Uno de los vinos de Ficaria Vins, el Èlia, está dedicado a la tercera hija de Jaume Roca Cubells. Es una garnacha tinta con caligrafía y dibujo realizados por Èlia Roca cuando tenía 7 años. Incluso esta apasionada joven vitivinicultora ayudó a plantar alguna de las vides donde hoy crecen las uvas del vino que lleva su nombre.
El de Ficaria Vins es un proyecto que se gestó en el año 2002 por parte de Montse Castro y su marido Jaume Roca Cubells. Se materializó en el año 2003 con la primera cosecha. Sus promotores afirman que “es fruto de la voluntad de producir vinos de calidad con la variedad garnacha tinta como principal o única protagonista, en el pueblo de La Figuera, en el cual residimos y somos originarios, y donde nuestros antepasados han dedicado su vida al cultivo de la vid y al vino”. Participaron de la creación de la Cooperativa Agrícola de La Figuera, de la que han sido socios durante tres generaciones.
Remarcable es su situación geográfica, a 575 metros sobre el nivel del mar entre el valle del rio Montsant al norte y el del Ebro al sur y oeste. Destaca la influencia del mar al este, y la riqueza de sus suelos, básicamente de roca calcárea y arcillas diversas. Afirman que “La Figuera reúne unas condiciones excepcionales para el cultivo de la garnacha tinta, siendo reconocido desde siempre por los habitantes de la zona que los vinos obtenidos con esta variedad, aunque las elaboraciones no fuesen tan cuidadosas como ahora, eran los mejores vinos de garnacha de la comarca”.

Tomada la decisión de iniciar el proyecto, en el 2002 empezaron a replantar los viñedos familiares abandonados y a reconducir las prácticas agrícolas en los existentes, que, aunque éstas no fuesen de cultivo intensivo, ni se utilizasen herbicidas, sí que eran las habituales dentro de un cultivo convencional. Paralelamente iniciaron la búsqueda para ubicar su bodega, que albergaron en una casa de su pueblo que se encontraba en estado semi-ruinoso. Su superficie es de sólo 220 m², divida en tres plantas.
Ficaria Vins es un micro proyecto que Jaume Roca Cubells califica como una iniciativa “de verdad”, donde “hay conexión franca entre el factor humano y el producto final”. Añade que le gusta comenzar a hacer el vino en la viña. Da relieve a las prácticas biodinámicas. También aplican los dictados de la agricultura ecológica y regenerativa sin certificar en unas viñas que apenas trabajan con tractor. Jaume Roca Cubells explica que “la biodinámica, que es un concepto amplio, me ha hecho entender mejor la vida”.
Su filosofía se basa en “producir vinos singulares, con personalidad, que reflejen su procedencia, y no escondan la variedad”. Para que esto sea posible, añaden, “dedicamos el mayor esfuerzo en conseguir uvas de calidad, equilibradas y sanas, que transmitan el terruño que les ha dado la vida. Es por eso por lo que no utilizamos productos químicos de ningún tipo, en ningún proceso del cultivo de la vid”.

El laboreo es mecánico, la fertilización es con materia orgánica animal o compost, y para combatir las plagas utilizan preparados biológicos. Tienen en cuenta también los ritmos vitales para efectuar los trabajos en los momentos más adecuados y no afectar negativamente a la vida de los suelos y de las plantas. Sus elaboraciones artesanales y poco intervencionistas también son respetuosas.
Cuentan con cinco hectáreas de viñedos en propiedad (repartidos en tres parcelas) y controlan otras cinco hectáreas de vecinos de La Figuera, un pequeño pueblo del Priorat de poco más de un centenar de habitantes. Además de garnacha tinta, su principal variedad, cultivan syrah, garnacha blanca y cabernet sauvignon.
Su producción anual es de unas 15.000 botellas, con hasta siete referencias. Su objetivo no es el de crecer, es el de mantener estable su producción, de la que exportan un 15%. Suiza, Alemania y Bélgica son, por este orden, sus tres principales mercados internacionales. Su primer mercado es el catalán, principalmente Barcelona.

Su oferta enoturística se basa en dos modalidades. Por un lado, ofrecen la visita a su bodega urbana (con explicación de su filosofía y forma de elaborar) y la cata comentada de sus vinos. También proponen la visita a uno de sus viñedos (con explicación de su entorno y viticultura) y la visita a la bodega con cata comentada de sus vinos. Pero también se adaptan a las necesidades de sus clientes si quieren hacer degustación de sus vinos en el viñedo o acompañarlos de una degustación de productos locales (embutidos, quesos o aceite).
La del 2022 fue una añada muy cálida y seca. Se registraron temperaturas muy por encima de la media, empezando en el mes de mayo y sobrepasando los 40º C en diversas ocasiones. La pluviometría fue escasa e irregular. El total de precipitación anual se situó alrededor de los 350 mm. (cuando la mediana anual ronda los 600 mm.) Destacaron los 80 mm. caídos en el mes de marzo y los 20 mm, en forma de tormenta, registrados en agosto.
Las uvas del Pater proceden de diversas fincas propias plantadas hace entre 40 y 100 años en la Figuera. Se trata de las fincas de La Font, Els Plans y La Cerverola, donde cuentan con vides conducidas en vaso de viejos clones del lugar. Sus suelos, aterrazados, son calcáreo-arcillosos (aquí no hay pizarra) y están situados entre los 300 y los 575 metros de altitud. Cosecharon manualmente sus uvas entre el 15 y el 20 de septiembre de 2022 en cajas perforadas de 18 kilos. Practican una selección de las bayas en las propias fincas.

Se realizó la fermentación alcohólica a temperatura controlada (entre los 24 y los 28ºC) en depósitos de acero inoxidable siempre llenos, de 1.000 litros de capacidad. Utilizan las levaduras propias de la uva. Tras el despalillado, realizan una maceración de entre 20 y 25 días (con bazuqueos manuales) y un prensado suave con una pequeña prensa neumática. La fermentación maloláctica es espontánea, en depósito de acero inoxidable. La crianza del vino se prolongó por espacio de 14 meses en barricas de roble francés. Tiene 15º de alcohol y una acidez total, en tartárico, de 5,8 gramos por litro.
Pater La Figuera Terrer 2022 (catada la muestra número 2.303 de un total de 2.915 botellas) es de capa media y color rubí, con las lágrimas muy ligeramente tintadas adheridas a la pared de la copa. En fase olfativa revela fruta roja algo licorosa, reflejo de una añada seca y cálida, en un lecho de vainilla y tostado (café). A la vez, muestra un toque de hierbas aromáticas de monte bajo, como el romero. Con un punto de volátil. También exhibe toques minerales, como de tiza, y florales, como de pétalo de rosa.

En fase gustativa destaca por su buena sensación de acidez, que compensa la fruta roja madura (fresas o cerezas) y el ataque alcohólico. La crianza en madera, que ha dejado recuerdos de cedro de caja de puros, está muy bien integrada en el vino. Ofrece una sensación táctil aterciopelada. Es fluido y sabroso. Jaume Roca Cubells manifiesta que “Pater 2022 es un vino auténtico, sin maquillajes”. Matiza que su variedad, la garnacha, “te transporta a un lugar reflejando muy bien un clima mediterráneo del interior del sur de Catalunya en una añada de poca pluviometría”.
A Jaume Roca Cubells le gusta acompañar su vino con un arroz de boletus edulis (hongo blanco). Asegura que “queda fantástico, resaltando los matices de bajo bosque y cedro del vino”. También considera al Pater un buen aliado para armonizar con una paletilla de cordero al horno con patatas panadera y un toque de romero por encima. Su padre se decanta por disfrutarlo con una buena perdiz a la vinagreta, que es un plato típico del Priorat que consiste en un asado tradicional en cazuela de loza con un toque de vinagre de vino añejo.
Pater La Figuera Terrer 2022, de Ficaria Vins
Sin DO (zona Montsant)
Variedades de uva: garnacha tinta
Precio: 27 euros

Ramon Francàs
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Fonte: Portada