El vino de la semana: Mas La Plana 2020 de Familia Torres
Por Ramón Francàs Martorell — Portada
El vino de la semana: Mas La Plana 2020 de Familia Torres
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Uno de los vinos más icónicos de Torres ha llegado al medio siglo de trayectoria. La nueva añada de este cabernet sauvignon del Penedès es aterciopelada y redonda, con una buena sensación de acidez. El acento está puesto en la fruta, con un fondo de regaliz

Mas La Plana 2020 de Familia Torres
Óbal Estudi / Jaume Vilaseca

Pacs del Penedès
04/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La enóloga Mireia Torres Maczassek, la directora de investigación, desarrollo, innovación y sostenibilidad de Familia Torres y miembro de la quinta generación de la familia propietaria de este grupo vitivinícola, defiende que el Mas La Plana “es la demostración del éxito del diálogo entre generaciones en una empresa familiar”. Este vino icónico para Familia Torres, que forma parte de la colección Antología Miguel Torres, acaba de estrenar una añada del 2020 con la que se conmemora un legado de 50 años.
Su padre, Miguel A. Torres Riera, que hace medio siglo era un joven que regresaba de formarse en Francia, supo convencer a su abuelo, Miguel Torres Carbó, que inicialmente se mostró reticente, para apostar por la variedad internacional cabernet sauvignon. Miguel Torres Carbó siempre se mostró más partidario de las variedades autóctonas. Mas La Plana es, pues, fruto de la visión y determinación de Miguel A. Torres. Corría el año 1964 y el actual presidente de Familia Torres tenía 25 años. Quiso demostrar el potencial de la casta cabernet sauvignon en el Penedès después de haber trabajado con esta variedad en California y Francia.

Miguel A. Torres recuerda que “hace 50 vendimias me atreví a perseguir una idea que muchos consideraron una locura: elaborar en el Penedès un gran vino de cabernet sauvignon vestido de negro y en botella borgoñesa, el Mas La Plana, desafiando las tradiciones de aquel momento”. Dice que recuerda bien las dudas, incluso las de su padre, “y también la emoción cuando, años más tarde, supimos que la añada del 1970 había sorprendido al mundo en la Olimpiada del Vino de París”.
El presidente de Familia Torres afirma que “Mas La Plana cambió el rumbo de nuestra bodega y el mío propio: me enseñó que hay que atreverse, perseverar e innovar, incluso cuando casi nadie cree en tu sueño”. Y destaca que hoy este tinto “continúe siendo un referente y una emoción compartida a lo largo de tantos años”.

Mireia Torres destaca que “gracias al buen trabajo que se hace en el viñedo, y también a las aportaciones del enólogo Joan Calvet con el director de producción Josep Sabarich, seguimos haciendo hoy un gran vino”. Añade que este tinto amparado por la DO Penedès “es un vino moderno y tradicional a la vez”.
Las vides del Mas La Plana se plantaron entre 1964 y 1979, y se han ido replantando. El viñedo, que está situado a 225 metros sobre el nivel del mar, ocupa 29 hectáreas. Su rendimiento es de 4.098 kilos de uvas por hectárea. Sus suelos son de origen aluvial, de color pardo-amarillento, profundos y bien drenados. Tienen, pues, una capacidad moderada de retención del agua. Son suelos formados por capas intercaladas de gravas, arenas y arcillas.

La primera añada del Mas La Plana fue la de 1970, aunque inicialmente se denominó Gran Coronas Etiqueta Negra 1970. Se presentó en una botella de Borgoña con etiqueta negra y bajo el nombre de “Gran Coronas Black Label”, con un 70% de cabernet sauvignon, un 20% de tempranillo y un 10% de monastrell. Gran Coronas era un vino que la bodega ya elaboraba desde el año 1959, principalmente con tempranillo y monastrell.
Su primer gran éxito internacional fue inusitado. La añada 1970 se impuso en las denominadas como Olimpiadas del Vino en París, en 1979, a grandes vinos de Burdeos de marcas reconocidísimas. Superó a châteaux tan reconocidos como Latour o Lafite. Desde 1978 este tinto se elabora exclusivamente con cabernet sauvignon (100%). Con la añada del 1995 el vino pasó a llamarse, y a etiquetarse exclusivamente, como Mas La Plana.
Hasta los años noventa, la mayoría de las añadas llevaban Gran Coronas como nombre principal en la etiqueta, con Mas La Plana escrito en letra pequeña debajo. Es un vino que no ha salido al mercado en todas las añadas. No se comercializaron las de 1972, 1974, 1979, 1980, 1984, 1986, 1992 y 2014.

Así, según Familia Torres, “nació la leyenda de un vino que supuso un cambio de paradigma en aquella época y nos marcó el rumbo en la elaboración de vinos de gama superior procedentes de viñas propias”. Inicialmente el vino incorporaba pequeñas cantidades de la variedad tempranillo. A partir de 1978 Mas La Plana se convirtió en un tinto 100% cabernet sauvignon.
Además del cultivo ecológico, hoy en día en la finca de Mas La Plana, situada frente a su bodega de Pacs del Penedès en la subzona Turons de Vilafranca de la DO Penedès, se aplican los principios de la viticultura regenerativa y se potencia su biodiversidad mediante cubiertas vegetales en medio de las hileras del viñedo, la instalación de cajas nido, hoteles para insectos, balsas naturales de agua o una granja de ovejas y gallinas que ayudan a mantener la cubierta vegetal y a fertilizar el suelo de forma natural.
Mas La Plana es la demostración del éxito del diálogo entre generaciones en una empresa familiar”

Mireia Torres
Directora de investigación, desarrollo, innovación y sostenibilidad de Familia Torres
A partir de la añada 2021 el viñedo Mas La Plana ha implementado prácticas de agricultura regenerativa, que, según Familia Torres, tienen el objetivo de recuperar la vida en los suelos imitando a la naturaleza. Añaden que “cuanto más vivos están los suelos, más resilientes son frente al cambio climático. Se favorece la biodiversidad creando un ecosistema equilibrado donde los microorganismos ayudan a retener y asimilar mejor el agua y los alimentos; al mismo tiempo que hay una mayor capacidad de capturar el CO2 atmosférico y así frenar el progresivo aumento de las temperaturas”.

El de 2020 fue una añada complicada por las numerosas lluvias en primavera que implicaron una mayor presión fúngica del mildiu en el viñedo. Acabaron recogiéndose grandes cantidades de agua de lluvia. Las temperaturas fueron elevadas al inicio de año, con un mes de febrero muy cálido que adelantó el inicio del ciclo vegetativo, un verano cálido y un septiembre con temperaturas moderadas que permitieron una óptima cosecha.
Desde la bodega se pone de relieve el frescor del vino, y se reconoce que “tuvimos que estar más encima de la viña y realizar una óptima selección de las uvas”. Practican una selección manual de los racimos complementada mediante visión artificial desde el año 2012.
Las uvas del Mas La Plana 2020 se vendimiaron a mano a partir del día 7 de septiembre. Se maceraron con las pieles entre 15 y 25 días, según cada lote. La fermentación alcohólica se practicó en depósitos de acero inoxidable y fudres de roble con control de temperatura. Y se crio durante 18 meses en barricas y un 4,5% en fudres. Un 67,5% de las barricas son nuevas. Se embotelló en enero de 2023. De esta añada se elaboraron 74.586 botellas de 75 cl., 1.619 de litro y medio, 120 de tres litros, 18 de seis litros y 4 de 15 litros.

Es de capa media-alta, y de bonito color cereza picota. Muestra lágrimas adheridas a la copa ligeramente tintadas. Despliega notas que recuerdan a la fruta fresca negra y también a la roja (desde arándanos a frambuesas pasando por ciruelas negras maduras), en un fondo de regaliz marcado y un elegante toque verde y especiado. Con 14,5º de alcohol, de cuerpo medio y con la crianza en madera muy bien integrada en el vino a pesar de mostrar pinceladas tostadas. Es aterciopelado y redondo, con una buena sensación de acidez (5,7 gramos por litro de acidez total en tartárico).
En los Decanter World Wine Awards 2026, este tinto ha sido reconocido con 95 puntos sobre 100 y con medalla de oro. Se ha destacado que “es un vino amplio y generoso, con elegantes matices de cedro y sándalo, que aportan complejidad y profundidad”. También se apunta que es un reto casi contracorriente de la tercera generación de la familia propietaria, y que “se ha convertido en un icono internacional por su expresión, carácter y capacidad de guarda”. También James Suckling y Wine Enthusiast le han concedido 95 puntos.

A Mireia Torres le gusta disfrutar este tinto con un gallo negro del Penedès con IGP acompañado de ciruelas pasas y piñones. Es ideal con platos de carne, de caza menor y mayor y con quesos de oveja curados. Su hermano Miquel lo prefiere con unos canelones crujientes de pollo con bechamel y foie-gras del restaurante El Cigró d’Or de Vilafranca del Penedès.
También armoniza muy bien con propuestas como el canelón casero de carnes melosas con bechamel y gratinado o con el arroz de pato mudo del Penedès y su magret en el Josper del restaurante Jardí Celleret de Familia Torres en Pacs del Penedès. Desde la bodega también lo recomiendan con carnes rojas, embutidos, quesos curados y guisos.

Enraizada en la tradición vitícola del Penedès desde el siglo XVI, la familia Torres fundó su bodega en Vilafranca del Penedès en 1870. Hoy, la cuarta y quinta generación de la familia propietaria se focalizan en la elaboración de vinos de viñedos singulares y fincas históricas, la recuperación de variedades ancestrales y la viticultura regenerativa para hacer frente al cambio climático. Desde 2008, implementa el programa de sostenibilidad Torres & Earth para reducir sus emisiones de CO2 y adaptarse al nuevo contexto climático.
Presente históricamente en el Penedès, Conca de Barberá, Priorat y Costers del Segre, Familia Torres cuenta también con viñedos y bodegas en las principales zonas vinícolas españolas (Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas), así como en Chile y California. Es miembro de Primum Familiae Vini, la asociación que integra a doce de las familias centenarias elaboradoras de vino más prestigiosas de Europa, y cofundadora de International Wineries for Climate Action, que impulsa la descarbonización del sector a nivel global, y de la Asociación de Viticultura Regenerativa, que promueve un cambio de paradigma en la conversión en la gestión.

Familia Torres suma unos 1.100 trabajadores y posee nueve bodegas en España, una en California y una en Chile. El grupo cuenta con más de 1.100 hectáreas en propiedad en España (de las cuales más de 1.000 en Catalunya), 300 en Chile y 30 en California. Exporta un 88% de su producción. Canadá, Reino Unido y México son sus tres principales mercados internacionales.
Mas La Plana 2020, de Familia Torres
DO Penedès
Variedades de uva: cabernet sauvignon
Precio: 85 euros

Ramon Francàs
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Fonte: Portada