El tráfico y la invasión del carril llevan a mínimos históricos la velocidad del autobús en Barcelona
Por Carlos Márquez Daniel — Portada
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La red ortogonal de autobuses nació en el 2012 con el reto de convertirse en un metro en superficie. La metáfora hacía referencia a la velocidad comercial, al deseo de que la nueva malla de 28 líneas dejara atrás una configuración que solía compararse con un plato de espaguetis, con trazados aleatorios que se superponían los unos con los otros. El bus empezó a ganarse un sitio en Barcelona hace 100 años, no sin antes someterse al dominio del transporte que entonces mandaba en el asfalto: el tranvía. El yugo del 2026 es muy distinto, con múltiples formas. El tráfico, la anchura del carril, el espacio compartido con el taxi y la invasión de furgonetas, motos, patinetes eléctricos o bicicletas. Incluso el absentismo laboral o el récord de validaciones juegan en su contra. Algo pasa, porque los autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) van hoy más despacio que nunca.
Fonte: Portada