El secreto de China
Por Manuel Castells — Portada

El secreto de China
observatorio global
12/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Desde la ventana de mi residencia en Pekín observo el despertar de una escuela secundaria. A las 9 suena atronadora una música pop (nada de himnos) y los niños y niñas, impecablemente ataviados, forman para recibir las instrucciones del día, empezando por la gimnasia. Sobre el patio ondea la bandera roja. Los dos símbolos que componen esta imagen remiten al secreto esencial de China, el milagro económico del siglo XXI que ha transformado el mundo.

Entre el 2000 y el 2025 China multiplicó por veinte su producto interior bruto, desde un billón de dólares hasta 20 billones. Mientras que Estados Unidos y la Unión Europea solo lo triplicaban. Aun así, teniendo en cuenta la diferencia de la base de partida, tanto EE.UU., con valor actual de 30 billones, como la UE, con 21,2 billones, todavía se sitúan por encima de China. Pero la tendencia hace prever una primacía china. La tasa de crecimiento media de China en este siglo ha sido del 8% anual, comparada con el 2,1% de EE.UU. y a tasas europeas inferiores al 2%, y más reducida aún en Japón (0,6%). Aun con altibajos, el crecimiento chino se mantiene.
No es solo una cuestión cuantitativa, sino la composición del crecimiento. China ha construido un indicador de economía digital, considerando como tal todas las actividades en que la digitalización es decisiva. Esa economía digital representa el 35% del PIB. Los sectores productivos tales como robótica, microelectrónica e inteligencia artificial están creciendo al 25%. Ahora bien, este cambio estructural se está traduciendo en un desigual desarrollo según los sectores. La industria tradicional decae y el sector inmobiliario ha colapsado en el 2026, con una retracción del 24%. Consecuentemente, el consumo está cayendo en un 0,6%. Sin embargo, aun en esta transición el crecimiento del PIB se sostiene en el 4,9% a partir del crecimiento de las exportaciones al 20%. China se ha convertido en la fábrica del mundo. Cuanto mayor nivel tecnológico requiere producir, como en la automoción eléctrica, mayor dependencia de China.
Pekín entendió hace tiempo que la base del poder económico, tecnológico y militar está en la educación
El secreto de esta extraordinaria transformación tecnoeconómica está en la educación, que siempre ha sido el factor necesario del crecimiento económico en la historia. China apenas tiene analfabetismo y la escolarización secundaria es del 92%. La escolarización universitaria ha subido del 15% en el 2000 al 61% en el 2025, con énfasis en ciencia, ingeniería y medicina. Hoy China tiene más estudiantes universitarios que cualquier otro país. La calidad de la investigación universitaria (con recursos mayoritariamente públicos) se ha incrementado exponencialmente. El prestigioso ranking de universidades según investigación de la universidad holandesa de Leiden señala que en el 2020-2023 entre las diez primeras universidades por cantidad de publicaciones científicas, hay ocho chinas, con la Universidad Zhejiang (Hangzhou) liderando el ranking.

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Y en el ranking según el impacto de la investigación, tras Harvard, que es la líder, se sitúan Tsinghua en segundo lugar y Zhejiang en cuarto. O sea, cuando Trump intenta destruir el sistema universitario y Europa recorta el financiamiento público, China entendió hace tiempo que la base del poder económico, tecnológico e incluso militar está en la educación y en las universidades.
Y este es el otro símbolo: la bandera roja. Porque China ha sido siempre un régimen nacionalista organizado por un partido comunista. De ahí viene su ascendencia durante casi un siglo. De haber sacado al país de la humillación del tratado Bóxer y del intento de colonización occidental, de superar la bárbara invasión japonesa, de resistir a la hegemonía de la Unión Soviética y de frenar la dominación geopolítica de EE.UU. El secreto de China es recurrir a la educación y la tecnología para afirmar la independencia de su cultura.
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