El precio del diésel dispara las alarmas

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El precio del diésel dispara las alarmas 26/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El diésel para automoción ha alcanzado en las gasolineras de la Unión Europa precios máximos de 2,23 euros por litro, en torno a un 40% más desde enero pasado. En España, el precio medio es algo más bajo, 1,9187 euros incluyendo la bonificación de 20 céntimos por litro vigente desde el pasado día 1 de septiembre y sumada a la ley de hidrocarburos. Se trata de máximos desde el 2022.

Los precios mundiales de la energía –gas y petróleo fundamentalmente, más los de los productos que se obtienen gracias a su uso, como la electricidad y las diferentes clases de gasolinas– vienen registrando un aumento sostenido desde hace cuatro años. Primero fue la invasión rusa de Ucrania y las sanciones derivadas contra Rusia, entre las que ocupaban una posición destacada las limitaciones a la compra de sus materias primas energéticas.

Más recientemente, en febrero pasado, la campaña militar de EE.UU. e Israel contra Irán, que desembocó, primero, en el cierre del estrecho de Ormuz, por el que circulaba el 20% del suministro mundial de crudo, amén de otras infinidad de materias primas básicas, como los fertilizantes, en este caso en porcentajes mucho más altos. Después, como consecuencia de este último conflicto, los problemas se extendieron al estrecho de Bab el Mandeb, que da acceso al mar Rojo y al canal de Suez, otro de los cuellos de botella básicos de la circulación de materias primas energéticas. Como consecuencia de ello, el mundo sufre un proceso de inflación de precios que ya ha repercutido sobre los tipos de interés fijados, al alza, por los principales bancos centrales del mundo. Y amenazan con un invierno de máxima presión en productos como el gas.

La amenaza de Trump de restringir la exportación aumenta el coste en las gasolineras

Ahora, esa tensión de suministros y de precios se ha acentuado en el ámbito específico de los productos refinados del petróleo más pesado, es decir, el queroseno y el diésel. El primero es la principal fuente de energía de la aviación, mientras que el segundo es básico en el transporte pesado de mercancías y la circulación de vehículos, la maquinaria y parte de la industria. Y, en el caso de Europa, que produce internamente solo el 70% del diésel que consume, la dependencia de las importaciones de esos productos a través del estrecho de Bab el Mandeb alcanza al 66% del queroseno y el 58% del diésel.

Además, en este caso, a la tensión de precios que registra el conjunto de la energía se ha sumado la ausencia de refinerías, especialmente grave en lo relativo a Europa. Afortunadamente, no a España, que mantiene un parque más que suficiente para alejar, al decir de los responsables del sector, los fantasmas de una posible restricción o racionamiento de la oferta que empiezan a ensombrecer el futuro de los socios europeos. Pero, como los precios se fijan en los mercados mundiales, esa adecuada infraestructura industrial española de refinado no se traduce en una mejor defensa contra su encarecimiento.

El último desencadenante del repunte de precios del diésel y el queroseno ha sido el anuncio de Donald Trump, el presidente de EE.UU., de una posible restricción temporal, de hasta de 90 días, de las exportaciones de ese país, que representan el 20% del conjunto mundial. Europa importa de Estados Unidos en torno al 17% del diésel que adquiere fuera de sus fronteras. Aunque no se trata de ninguna decisión firme e incluso han surgido ya voces críticas contra una medida de esa clase en la propia Administración norteamericana, hay poderosos factores que incitan a Trump a avanzar por ese camino.

La dependencia europea de EE.UU. obliga a más autonomía y a diversificar fuentes de suministro

Especialmente, las próximas elecciones de medio mandato, en noviembre, que las encuestas presentan muy cuesta arriba para el presidente estadounidense y su Partido Republicano por el encarecimiento del coste de la vida y, sobre todo, el del combustible. El galón (3,78 litros) de diésel ha alcanzado en ese país un precio medio de 6,5 dólares, casi un 80% más que hace un año. El posible cierre de las exportaciones podría revertir esa tendencia y reducir el coste para los votantes, aunque Trump desea que la pérdida sea asumida por las propias petroleras, que parecen poco dispuestas.

En cualquier caso, una nueva coyuntura crítica que vuelve a poner de relieve la trascendencia de que, como en otros ámbitos existenciales, la Unión Europea avance en la definición de estrategias y programas que refuercen su autonomía y diversidad de fuentes de suministro, de manera que no dependa de la volubilidad y de la mejor o peor buena voluntad del que hasta hace poco parecía un socio seguro.

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