El nuevo Puigdemont
Por Joaquín Luna Morales — Portada

El nuevo Puigdemont 07/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El expresident Carles Puigdemont regresará una fecha de estas a Catalunya después de más de 3.200 días en una mansión de Waterloo llamada Casa de la República, desde donde capitaneó el declive electoral de Junts, el divorcio irreversible de los dos grandes partidos independentistas y el desinterés más absoluto de la UE por su causa.

La vida da segundas oportunidades a casi todos. La Catalunya del 2026 no se parece en nada a la que dejó en la estacada por voluntad propia en octubre del 2017. Se respira y convive mejor, la fractura ha cicatrizado y en su puesto está un president al que hay que agradecer que gestione las cosas del comer y no las ensoñaciones.
Por suerte, otros han enmendado el estropicio que nos dejó hace nueve años
¿Vuelve un hombre nuevo? Eso parece, porque entre sus intenciones figura la de auscultar Catalunya, cosa que ojalá hubiese hecho en su día y es muy recomendable para quienes viven de la política por encima de sus posibilidades: hablar con los ciudadanos, conocer sus inquietudes y anhelos, entre los que ya no figura “la independencia”, preocupación número seis según el sondeo elaborado por La Vanguardia (el principal problema para un 5% de los encuestados).
Por suerte, otros han enmendado los estropicios de la gestión de Carles Puigdemont, que no pasará a la historia de los líderes valerosos como Mandela, Gandhi, De Gaulle o Mujica. No pasa nada. Bien está lo que bien acaba. Catalunya y yo somos así, señora.

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Joaquín Luna
Como ciudadano, uno sólo espera que Carles Puigdemont regrese sin aquellos humos y con la debida humildad. Fue designado a dedo por Mas y es hoy el líder de la oposición en el Parlament, donde se necesitan brazos (y ganarse la paga). Para restar, ya tuvimos bastante con el procés, del que sólo merece la pena decir que fue el peor de los negocios: todos perdimos, nadie ganó nada.
Cada uno juzgará la figura de Carles Puigdemont, al que jamás consideraré un exiliado por respeto a los exiliados de la Guerra Civil y su calvario. Dispone de una segunda oportunidad: hacer política y no activismo, tener los pies en el suelo o apartarse si lo que le ilusiona es hacer la bella figura ante la comunidad internacional.

Joaquín Luna
Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en ‘La Vanguardia’ en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: ‘Menuda tropa’, ‘Esta ronda la pago yo’ y ‘Cuando de dejan’.
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