El Museo Thyssen muestra la obsesión de Dalí por Freud y cómo éste transformó toda su obra
Por Redacción La Vanguardia — Portada
El Museo Thyssen muestra la obsesión de Dalí por Freud y cómo éste transformó toda su obra
Exposición
La exposición, que reúne 130 obras, destaca “temas absolutamente centrales y evidentes de la obra del artista, que habían sido pasados por alto”, según Guillermo Solana

‘Los primeros días de la primavera’, 1929
The Dalí Museum, St. Petersburg, Florida/ Photo: Oriol Tarridas, 2024 © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí VEGAP, Madrid, 2026

Madrid
19/10/2026 18:26 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El Museo Thyssen-Bornemisza presenta El universo freudiano de Dalí, una muestra que revela cómo los escritos de Sigmund Freud obsesionaron al pintor a lo largo de toda su vida y acabaron transformando su obra. La exposición, que se podrá visitar hasta el 24 de enero, reúne más de 130 obras y, en palabras del director de la pinacoteca, Guillermo Solana, se trata de “la exposición del año; no habíamos visto nada así en mucho tiempo”. Porque, pese a estar ante una creador que ha sido objeto de centenares de estudios y exposiciones, aquí se destacan por primera vez “temas absolutamente centrales y evidentes de la obra de Dalí que habían sido pasados por alto”.
La exposición recorre las distintas etapas de la biografía de Salvador Dalí (1904-1989) para mostrar la enorme influencia del padre del psicoanálisis, que aquí ejerce de hilo conductor del imaginario daliniano. A través de cuadros, libros, esculturas y vídeos se analiza toda la poética visual del artista, desde su infancia y adolescencia (huérfano de madre, le aterraba la figura autoritaria del padre y quedó marcado tanto por la muerte de su hermano como por una relación cercana al incesto con su hermana); su etapa en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a intelectuales como Federico García Lorca y Luis Buñuel, presentes también la muestra o su entrevista con Freud, a quien conoció en una visita a Londres en 1938. Se presentó ante él y le explicó su método paranoico-crítico con el que se había vinculado al psicoanálisis freudiano. Llevaba consigo el cuadro La metamorfosis de Narciso.

La historia se ilustra con obras prestadas por la Fundación Gala Dalí, el Reina Sofía o el Museo Dalí, de San Petersburgo, Florida, además de importantes préstamos de colecciones privadas. “Hemos conseguido unos préstamos que son un milagro”, ha subrayado el profesor y comisario de la exposición, Jaime Brihuega, para quien los visitantes “van a encontrarse con una colección de joyas artísticas de todo el mundo”. “Cada una de ellas -advierte- es como una ventanita que te absorbe te absorben hasta tal punto que no encuentras el final”. Además de las de Dalí, hay obras de Ingres, Severini, Arp, Schwitters, Federico García Lorca, Tanguy, Santiago Ramón y Cajal y el propio Freud.

Para Brihuega, tras una infancia y juventud cargada de complejos, obsesiones y sueños frustrados, Dalí encontró en los escritos de Freud un aval que le permitía transformar sus fantasías, traumas, complejos y deseos insatisfechos en expresiones poéticas, visuales o escritas. El psicoanálisis como una suerte de “patente de corso” gracias a la cual todo lo que llevaba dentro, hasta entonces fuente de angustia, podía salir al exterior sin vergüenza y convertirse en material poético.
“Sin el conocimiento de Freud, Dalí sería otra persona y otro artista”, señala el comisario Jaime Brihuega
A partir de ahí, el artista comenzó a crear un sistema de signos y símbolos visuales que daban forma a su mundo interior y que, repetidos, acabaron conformando un tipo de metalenguaje, ha explicado. Sobre el periodo posterior a 1940, el comisario considera que la presencia de Freud no desapareció de su obra, aunque el pintor afirmase que su interés había decaído frente a asuntos científicos y religiosos. Y añade que la identidad sexual de Dalí, con la bisexualidad y el hermafroditismo, está presente en su obra y se aprecia en los cuadros.
“Sin el conocimiento de Freud, Dalí sería otra persona y otro artista. Su pintura habría ido por otro lado”, ha concluido Brihuega.
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