El gurú indio ante el que se postra la cúpula de Venezuela

0

Por Jordi Joan Baños — Portada

El gurú indio ante el que se postra la cúpula de Venezuela

Historias del mundo

Delcy Rodríguez acumula tres visitas al mausoleo de Sai Baba, adorado en vida por Nicolás Maduro y esposa

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, no solo se postra ante Donald Trump. Lo ha hecho tres veces desde 2023 ante el mausoleo del autoproclamado dios Sathya Sai Baba en la ciudad india de Puttaparthi, la última el 6 de junio 

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, no solo se postra ante Donald Trump. Lo ha hecho tres veces desde 2023 ante el mausoleo del autoproclamado dios Sathya Sai Baba en la ciudad india de Puttaparthi, la última el 6 de junio 

Sri Sathya Sai Media Centre

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Bangkok. Corresponsal

30/09/2026 05:00 Actualizado 30/09/2026 05:17 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Cualquiera diría que Nicolás Maduro y su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, no tienen ni tuvieron nunca nada en común. La semana pasada, en la Asamblea General de la ONU, esta celebraba los avances en Venezuela desde que Donald Trump secuestrara a su jefe, elevándola por defecto a presidenta interina. Para más inri, pronunciaba­ su discurso en la misma ciudad en que Maduro y su esposa, la exprocuradora de la República­, Cilia Flores, se encuentran encarcelados. Sin embargo, un vínculo sobrenatural persiste entre estos tres dirigentes chavistas. Su común devoción por Sathya Sai Baba.

Algo de ello traslució en la perorata neoyorquina de Delcy Rodríguez, con su promesa de “cambio espiritual” y “reconstrucción del alma nacional”, en aras de “una república en paz consigo misma y profundamente espiritual”. Ecos de aquel gurú indio de pelo afro y túnica naranja que se presentaba como “el único dios sobre la Tierra”.

Seúl insiste en una disculpa de Zelenski por revelar el envío de dos norcoreanos capturados

Lee también

Seúl insiste en una disculpa de Zelenski por revelar el envío de dos norcoreanos capturados

Jordi Joan Baños

El fallecimiento de Sathya Sai Baba motivó en su día un mensaje de duelo de Venezuela 

Sathya Sai Baba, fallecido en el 2011, era venerado por la cúpula chavista ya en vida, como atestigua la foto de la audiencia que ofreció a Maduro y Flores en su centro de culto de Puttaparthi, su ciudad natal, hace más de veinte años. La propia Delcy Rodríguez se ha postrado ante el mausoleo del gurú, en dicha localidad del sur de la India, en tres ocasiones desde el 2023. Las últimas veces de la mano de la actual embajadora de Venezuela en Nueva Delhi, Capaya Rodríguez, que habría sido la iniciadora de Cilia Flores.

De hecho, uno de los hijos de Capaya estudió en el ashram (centro religioso) del gurú, que además escogió el nombre de una de sus hijas. El matrimonio Maduro-Flores le agradeció la iniciación nombrando a uno de sus hijos, Faraón, como secretario personal del depuesto presidente. Y luego con su propio nombramiento como embajadora en Filipinas, antes de lograr su destino largamente acariciado en India, hace tres años.

Delcy Rodríguez sosteniendo un retrato del autoproclamado “dios en la Tierra”, Sathya Sai Baba, en junio pasado en su santuario de Puttaparthi, India
Delcy Rodríguez sosteniendo un retrato del autoproclamado “dios en la Tierra”, Sathya Sai Baba, en junio pasado en su santuario de Puttaparthi, India Sri Sathya Sai media centre

Quien sucedió a Delcy Rodríguez en la cartera de Exteriores, en el 2017, Jorge Arreaza, también era un asiduo al ashram de Puttaparthi. Otro adepto era el exalcalde de Caracas, Aristóbulo Istúriz, junto a su esposa, a los que otra ministra, Iris Varela –de Servicios Penitenciarios– acompañó al lugar.

No estaban solos. Antes del fallecimiento de Sathya Sai Baba, miles de personas acudían a diario para contemplarlo a las cinco
de la tarde. En sus últimos años, muchos exsoviéticos­. Al parecer, Sathya Sai Baba colmaba el hambre atrasada de devoción entre personas de un perfil determinado. Entre ellas, gente tan avispada como el cofundador de Hard Rock Café, Isaac Tigrett. Motivo por el cual en todos sus restaurantes puede leerse “ Love all, serve all” (ama a todos, sirve a todos).

Lee también

Las severas inundaciones en Tailandia y Birmania dejan al menos 21 fallecidos

Las severas inundaciones en Tailandia y Birmania dejan al menos 21 fallecidos

Jordi Joan Baños

Bangkok, anegada hasta las rodillas tras dos días de lluvias torrenciales

Bangkok, anegada hasta las rodillas tras dos días de lluvias torrenciales

Jordi Joan Baños

En el propio despacho de Nicolás Maduro nunca faltó un retrato de Sathya Sai Baba y, con motivo de su fallecimiento, el gobierno venezolano publicó un mensaje de duelo oficial, lamentando que el santón “trascendió el plano físico”. La fundación Sri Sathya Sai aprovechó entonces para abrir sus estancias privadas, ante notario, hallando 98 kilos de oro, 307 de plata y 1,8 millones de euros (al cambio) en efectivo. Al parecer, los dioses solo pagan impuestos después de muertos.

Nicolás Maduro (con bigote) y su esposa Cilia Flores (enfrente) a los pies de Sathya Sai Baba, que los recibió en audiencia en Puttaparthi en 2005
Nicolás Maduro (con bigote) y su esposa Cilia Flores (enfrente) a los pies de Sathya Sai Baba, que los recibió en audiencia en Puttaparthi en 2005 Fundación Sri Sathya

Sathya Sai Baba tampoco rindió cuentas a la justicia, a pesar de las múltiples denuncias por parte de hombres jóvenes que le acusaban de tocamientos cuando eran menores. También cerró los ojos cierta­ izquierda antiimperialista latinoamericana, para la cual el mayor mérito del culto a Sai Baba no era tanto lo que era, sino lo que no era. Algo muy distinto a las iglesias evangélicas de matriz estadounidense, que hoy predican el voto contra Lula en Brasil como ayer cargaban contra el chavismo y el sandinismo. Precisamente en Nicaragua se encuentra otra gran devota de Sai Baba, Rosario­ Murillo, copresidenta junto a su marido, Daniel Ortega.

De hecho, en Centroamérica el pliegue azafrán de la túnica de Sai Baba ya tuvo una aparición estelar en los años ochenta. Fue cuando el número dos de las Fuerzas Armadas de Panamá, coronel Roberto Díaz Herrera, denunció públicamente al general Manuel Antonio Noriega, abriendo las puertas a la invasión estadounidense. Para justificar su delación, Díaz Herrera se amparó en el magisterio de Sathya Sai Baba, impartido por la precursora del yoga en Occidente, Indra Devi (Evgenia Peterson, una Mata Hari que expiró en Argentina). De forma más explícita, aludió a la vidente recomendada por esta última, una californiana aún más misteriosa, en la misma onda inefable del santón. 

Imperio espiritual

El “dios de los ricos” en Anantapur

La Morada de la Paz Suprema -nombre del ashram de Sathya Sai Baba en el estado de Andhra Pradesh- tiene menos de cárcel que de sanatorio (espiritual, físico y mental). Es una especie de Disneylandia colorida en medio de un secarral. Menos árido, eso sí, porque a diferencia de otros gurúes, Sathya Sai Baba también dedicó parte de las aportaciones de los fieles a obras de irrigación, escuelas y hospitales. También a un aeródromo, pensado para los jets de adeptos acaudalados, pero que desde este septiembre vuelve a contar con vuelos regulares, tras 18 años.

Este corresponsal recuerda a una adepta mallorquina de edad madura a quien su “novio extraterrestre” (según sus palabras), también español, animaba a permutar su casa en Baleares por un piso en aquel páramo. También a cambiar su medicación por un pellizco de “vibhuti”, la ceniza sagrada que brotaba de los dedos de Sathya Sai Baba (el truco fue filmado).

La Morada de la Paz Suprema fue, durante décadas, el espacio en el que cada día, a las cinco de la tarde, Sathya Sai Baba se dignaba a pasear calladamente para su benéfica contemplación por parte de miles de creyentes que llevaban horas apiñados. En sus últimos años, el gurú era empujado en una especie de trono sobre ruedas.

En India, muchos de sus seguidores son pequeños empresarios, llegados de toda India. En el antiguo distrito de Anantapur, su influencia se solapaba con la bastante más modesta de la Fundación Vicente Ferrer (allí, Rural Development Trust). Un lugareño le dijo en su día a este corresponsal que “Sathay Sai Baba era el dios de los ricos y Vicente Ferrer el de los pobres”.

El mismo hombre revelaba que por muy internacional que fuera el imperio de Sai Baba (1.800 centros en 120 países), en su distrito de origen “solo un 10% de la gente creía en él”. Eso no ha supuesto ningún impedimento para que la bifurcación de Anantapur resultara, hace un par de años, en la creación del nuevo distrito de Sri Sathya Sai, bautizado con su nombre y, de forma todavía más polémica, con capital en Puttaparthi.
​
​Cabe decir que la República India nunca ha sido laica y un ministro de Turismo decretó hace años que los alrededores del ashram, en un radio de ocho kilómetros, pasaban a ser estrictamente vegetarianos y abstemios.
​
Ciudad natal de aquel hombre carismático que, cuando apenas tenía 14 años, afirmó ser una reencarnación del faquir Sai Baba de Shirdi -popular en el norte de India- y por ende, “el más perfecto avatar de Vishnú desde Krishna”. No solo eso, en su museo se afirma que Jesús y Mahoma profetizaron su advenimiento. Por lo que, venía a decir, no era necesario cambiar de religión para adorarle.

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Bangkok

Ver más artículos

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

Etiquetas

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *