Por Joaquín Luna Morales — Portada

Joaquín Luna Morales

Joaquín Luna

El gallego nace y se hace

El mirador

14/10/2026 22:46 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

La primera vez que un Cándido Conde-Pumpido apareció mencionado en las páginas de La Vanguardia fue el miércoles 28 de octubre de 1931 y así hasta hoy. En aquella ocasión, el fundador de la saga jurídica fue noticia por presidir, en tanto que juez de Caldas de Reyes, la Asamblea de Juzgados municipales. Hoy, como presidente del Tribunal Constitucional -el cuarto gallego de once presidentes– y mañana dios proveerá.

“En Galicia no se pide nada, se emigra” decía Castelao, sinónimo de galleguismo y exilio. Se emigra o se oposita o, directamente, se gobierna España, ya sea en forma de dictadura o de democracia.

-¿Ser gallego da puntos para presidir el Tribunal Constitucional?, preguntó el moderador, Ramón Rovira.

-Ser gallego da puntos para muchas cosas.

Nacieron gallegos los Conde-Pumpido y salieron juristas, gente que habla en sentencias

Los Conde-Pumpido nacieron gallegos y salieron juristas, abuelo, padre e hijo, todos Cándido, y los juristas, ya se sabe, se expresan por sentencias y no por declaraciones de modo que el presidente del Tribunal Constitucional pasó por Foros de Vanguardia sin entrar al trapo periodístico pero dejando lección sobre el poder judicial y la justicia, la función de los jueces y sus limitaciones, la naturaleza de la Constitución y la independencia de los poderes del Estado, esos que andan a tortas, para disgusto de Cándido Conde-Pumpido Tourón, 77 años y casado con la primera magistrada de lo militar del Tribunal Supremo, hija a su vez de militar. “Es vasca”, aclaró con retranca un jurista con mucha mili -magistrado en la Audiencia de Guipúzcoa entre 1981 y 1985, años cumbre de ETA y terribles para los funcionarios allí destinados– al que le llueven chuzos de punta en Madrid cada vez que disgusta a lo que él definió como “fuerzas y corrientes de opinión muy poderosas”.

A diferencia de políticos y periodistas, los magistrados como él tratan de “reducir la pendencia de los asuntos”, frase preciosa y encomiable pero de difícil cumplimiento en los tiempos que corren. Didáctico, Conde-Pumpido trató de dar a cada uno lo suyo, al Constitucional lo que es del Constitucional, al Supremo lo que es del Supremo y a la Constitución española el mérito de longeva e hija de los tiempos del consenso político y social, razón por la que ve “casi imposible” aplicarle reformas de calado. “¿Ustedes creen que hay el clima de consenso del 78?”, deslizó a modo de pregunta y respuesta.

El presidente del Constitucional, Conde-Pumpido, y el editor de 'La Vanguardia', Javier Godó
El presidente del Constitucional, Conde-Pumpido, y el editor de ‘La Vanguardia’, Javier Godó Xavier Cervera / Propias

Entre líneas, sin enmendar la plana a otros poderes del Estado –deporte muy en boga–, Cándido Conde-Pumpido pareció favorable a poner orden en las “acusaciones particulares” que están amparadas por la Constitución , sí, pero “sin límite alguno”. Otra carpeta pendiente es la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que data del siglo XIX y no hay forma de que PP o PSOE consigan pese a diferentes intentos. ¿Ceuta? “Mi solidaridad con los habitantes de Ceuta, conozco a muchos” y una indirecta al Supremo por haber hecho de la vía marítima una forma de entrada irregular a España exenta de la devolución en caliente (que el Tribunal Constitucional avaló en su día).

Barcelona obliga, Cándido Conde-Pumpido se mostró orgulloso de las veinte sentencias favorables a la aplicación de la Ley de Amnistía, asunto judicial que no pareció incluir en su frase de que “la justicia tardía no es justicia” por aquello de los procedimientos, Europa mediante.

A modo de legado y lejos del asfalto, el presidente del Constitucional hizo una declaración de amor por la Carta Magna y su preámbulo, tras aclarar que un referéndum en Catalunya sólo quedaría amparado si votasen todos los españoles: reconoce los derechos y las diversidades “de los pueblos de España” y consagra “el imperio de la ley”.

Joaquín Luna Morales

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Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en ‘La Vanguardia’ en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: ‘Menuda tropa’, ‘Esta ronda la pago yo’ y ‘Cuando de dejan’.

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