El caso de asesinato entre neandertales de hace 75.000 años oculto en la cueva Shanidar

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Por David Ruiz Marull — Portada

Un omoplato neandertal perforado hace 75.000 años es la prueba más antigua de un ancestro humano asesinado con una lanza de madera

Arqueología

Los investigadores creen que el golpe pudo ser un ataque dirigido deliberadamente al corazón

Un omoplato neandertal perforado hace 75.000 años es la prueba más antigua de un ancestro humano asesinado con una lanza de madera

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Un omoplato neandertal perforado hace 75.000 años es la prueba más antigua de un ancestro humano asesinado con una lanza de madera

David Ruiz Marull

Barcelona

15/10/2026 17:00
Actualizado 15/10/2026 17:43

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Un orificio circular en una escápula de hace 75.000 años hizo saltar las alarmas. El hueso pertenecía a un neandertal cuyos restos fueron descubiertos en una cueva del Kurdistán iraquí. Los arqueólogos creen que ese agujero fue causado por una lanza de madera y sería el primer caso de asesinato conocido entre antepasados humanos.

El omoplato, un hueso ancho y plano, tan fino en algunas zonas que se vuelve casi translúcido, se conservó prácticamente intacto bajo siete metros y medio de roca y sedimentos en la cueva Shanidar. Los restos también presentan indicios de una grave lesión facial sufrida al menos un año antes de la muerte, lo que sugiere que el neandertal probablemente recibió cuidados antes de fallecer de forma violenta.

Una lanza de madera afilada

Según explican los arqueólogos de la Universidad de Cambridge en un artículo publicado en la revista Scientific Reports, la perforación de 15 mm de diámetro fue causada por una lanza de madera afilada. Otras opciones como una punta de sílex o una piedra habrían dejado una abertura plana o de forma angular.

La lanza penetró en la cavidad torácica izquierda desde la parte frontal y atravesó el cuerpo —afectando al pulmón y, posiblemente, a arterias principales— antes de perforar la escápula izquierda, provocando una muerte rápida. Los investigadores creen que el golpe pudo ser un ataque dirigido deliberadamente al corazón.

Entrada a la cueva Shanidar, en el Kurdistán iraquí

Entrada a la cueva Shanidar, en el Kurdistán iraquí 

Graeme Barker / University of Cambridge

El biselado (corte a un objeto con un ángulo que no es recto) alrededor del orificio es característico de una herida de salida, según explican los arqueólogos. El equipo de Cambridge halló pequeños fragmentos óseos desplazados por el arma; su disposición sugiere que la lanza entró desde arriba, siguiendo una trayectoria descendente.

Los investigadores lograron incluso reconstruir parte del orificio utilizando estos fragmentos, guiándose por las tenues crestas donde el hueso presentaba marcas de inserción muscular. “Es extraordinario contar con una escápula perfectamente conservada de hace 75.000 años”, dice la doctora Emma Pomeroy, autora principal del estudio.

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“Estos huesos son tan finos que, a menudo, ni siquiera en enterramientos modernos se encuentran omoplatos completos. Pudimos extraerla de una sola pieza, desde una profundidad de casi ocho metros bajo roca y sedimentos”, señala. Los arqueólogos denominan a los restos “Shanidar A”.

Debido a la descomposición, han sobrevivido muy pocos objetos prehistóricos de madera. A finales de la década de 1990, en Schöningen (Alemania), se descubrieron varias lanzas que se conservaron porque permanecieron sumergidas en agua y cuya antigüedad se estima en unos 200.000 años, cuando los primeros neandertales recorrían Europa.

Lanzas halladas en Schöningen (Baja Sajonia) en 1995 usada para realizar pruebas empleándolas como lanzas arrojadizas al estilo de las jabalinas

Lanzas halladas en Schöningen (Baja Sajonia) en 1995 usadas para realizar pruebas empleándolas como lanzas arrojadizas al estilo de las jabalinas

Dirk Leder et al / Scientific Reports

Estas lanzas, algunas de más de dos metros de longitud, fueron fabricadas con madera cuidadosamente seleccionada, de modo que su distribución de peso resultara óptima para el lanzamiento —similar a las jabalinas modernas—, y probablemente se utilizaban para cazar grandes animales.

La lanza de madera redondeada más antigua que se conoce supera los 400.000 años de antigüedad. De ella solo sobrevivió la punta, recuperada en 1911 en la costa de Clacton-on-Sea, en el Reino Unido. Los expertos sostienen que una tecnología similar podría haber causado la muerte de Shanidar A.

Desde Gales hasta Siberia

“Las marcas dejadas por réplicas de lanzas de aquella época coinciden a la perfección con la que hallamos en la escápula del neandertal”, afirma Pomeroy, investigadora del Newnham College de Cambridge. “Esa tecnología primitiva es perfectamente capaz de provocar una herida como esta”, añade.

“Los indicios que tenemos sugieren que los neandertales y sus ancestros ya habían desarrollado habilidades para trabajar la madera y fabricar armas miles de años antes de la muerte de Shanidar A. Este conjunto de capacidades pudo haberse extendido por todo el territorio habitado por la especie, desde Gales hasta Siberia”, apunta.

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Detalle de la escápula perforada 

University of Cambridge

Una de las primeras hipótesis consideró que la muerte podría haber sido un accidente de caza. “Es posible que animales como los mamuts fueran cazados a corta distancia mediante lanzas de estocada, por lo que resulta fácil imaginar que se produjeran heridas mortales”, dice Pomeroy.

No obstante, la investigadora añade que existen indicios claros de violencia deliberada. “La ubicación de la herida y la fuerza necesaria para atravesar el cuerpo del neandertal presentan las características propias de un ataque intencionado, dirigido directamente al corazón”, dice.

Violencia interpersonal entre neandertales

No hay forma posible de conocer el contexto de esa agresión, ni tampoco saber si los humanos modernos pudieron haber estado involucrados. Aún así, los arqueólogos consideran que la interpretación más plausible es la de una violencia interpersonal entre neandertales.

“Lo único que podemos saber sobre el final de la vida de este neandertal es que fue violento y que se produjo a manos de una lanza de madera”, señaló el profesor Graeme Barker, miembro del St. John’s College de Cambridge y director de las excavaciones en la cueva de Shanidar.

El orificio en la escápula y los fragmentos hallados en el sedimento debajo de la perforación, sostenidos por la doctora Emma Pomeroy

El orificio en la escápula y los fragmentos hallados en el sedimento debajo de la perforación, sostenidos por la doctora Emma Pomeroy

University of Cambridge

“Las pruebas de violencia sistemática son extremadamente raras en la prehistoria remota. La inmensa mayoría procede de periodos caracterizados por comunidades agrícolas sedentarias, miles de años después de las sociedades de cazadores-recolectores como la de estos neandertales”, añade.

El omóplato fue hallado en 2020 junto con una mano derecha casi completa, dos costillas izquierdas, un fragmento de costilla derecha y siete dientes. Estos son los únicos restos de un neandertal adulto que, según se estima, tenía unos 45 años cuando falleció.

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Uno de los dientes, un incisivo de la mandíbula inferior, estaba partido —solo quedaba la mitad—, mientras que los dientes adyacentes habían girado hacia el interior. La mitad del diente presentaba una acumulación considerable de sarro, lo que sugiere que permaneció en la boca durante un tiempo tras lo que, según los científicos, debió de ser un traumatismo grave en la parte frontal del rostro.

“Sobrevivir a un golpe que parte un diente de esta manera, y continuar viviendo y alimentándose durante al menos un año o quizás más habría requerido cuidados y apoyo por parte de otros neandertales”, señala Pomeroy. Tras esta lesión, quizás Shanidar A recibió básicamente alimentos blandos.

El incisivo lateral inferior izquierdo de Shanidar A, que se había partido longitudinalmente

El incisivo lateral inferior izquierdo de Shanidar A, que se había partido longitudinalmente

University of Cambridge

Trabajos previos sobre los sedimentos de la cueva indican que, por aquella misma época, los alimentos de origen vegetal se ponían en remojo antes de ser cocinados. “No cabe duda de que Shanidar A habría tenido dificultades para comunicarse y habría sufrido una agonía absoluta durante un largo periodo de tiempo”, indica la experta.

“Resulta fascinante encontrar pruebas tanto de compasión como de violencia entre los neandertales —nuestros parientes evolutivos más cercanos—, todo ello encarnado en este único individuo”, destaca el profesor Barker.

Miembros del equipo de excavación de Ralph Solecki, a finales de la década de 1950, transportando el bloque que contenía restos neandertales desde la cueva de Shanidar para su traslado al Museo de Bagdad

Miembros del equipo de excavación de Ralph Solecki, a finales de la década de 1950, transportando el bloque con restos neandertales desde la cueva de Shanidar para su traslado al Museo de Bagdad 

Ralph Solecki / Scientific Reports

La inmensa cueva de Shanidar es uno de los yacimientos neandertales más famosos del mundo. Excavaciones en la década de 1950 sacaron a la luz 10 individuos, incluido un “grupo” de cuatro hallado en el mismo lugar a pesar de haber muerto en momentos distintos, lo que sugiere que los neandertales regresaban al sitio para enterrar a sus difuntos.

Los restos de un neandertal encontrados en otra parte de la cueva, que vivió miles de años después, presentaban indicios de un brazo paralizado, artritis, sordera y ceguera parcial. Sin embargo, este individuo alcanzó una edad avanzada, por lo que debió de haber recibido cuidados.

En lugar de entierro neandertal

Shanidar A se encontraba junto a otros cuatro individuos —tres adultos y un niño—, localizados en un espacio de la cueva de apenas 1,5 metros de largo por un metro de ancho y un metro de profundidad. El lugar se encuentra justo detrás de un gran bloque de piedra vertical, lo que se considera un “marcador destacado”.

“La mejor explicación es que se trata de un comportamiento funerario intencional y simbólico”, señaló Pomeroy. “Estos neandertales regresaban al mismo lugar para depositar a sus difuntos. Algunos fueron colocados allí antes de que el cuerpo anterior se hubiera descompuesto por completo, lo que indica que estos sucesos tuvieron lugar en un intervalo de años o décadas”, concluye.


David Ruiz Marull

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