El acusado de matar a su expareja en Girona niega que “quisiera hacerle daño”
Por Sílvia Oller González — Portada
El acusado de matar a su expareja en Girona niega que “quisiera hacerle daño”
Judicial
El hombre ha negado también que existiera agresión sexual y ha pedido perdón a la familia de la víctima

El acusado de matar a su expareja en julio de 2023, hoy, durante el juicio.
Marina López / ACN

Girona
07/10/2026 21:05 Actualizado 07/10/2026 21:26 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El acusado de matar a quien fue su expareja Carla Fernández a finales de de julio de 2023 en Girona ha negado hoy durante el juicio que “quisiera hacerle daño” y ha relatado que pensó que “seguía viva” cuando se marchó de su casa, tras haberle practicado en dos ocasiones una técnica de estrangulación utilizada en artes marciales.
El hombre, en prisión provisional desde que ocurrieron los hechos, ha pedido perdón a la familia de la víctima, que tenía 26 años cuando fue asesinada. “Lo siento, he hecho algo horrible, no quería”, ha expresado durante su comparecencia, en la que ha respondido solo a preguntas de su defensa. Se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por asesinato y a 15 años por agresión sexual y robo violento.
El acusado ha explicado que le practicó a la víctima dos maniobras de artes marciales de estrangulación sanguínea
El acusado Toni M. ha reconocido que el día de los hechos se presentó de noche en casa de Carla, con quien había compartido techo un año antes, con capucha, guantes negros y mascarilla. El joven, que mantuvo una breve relación con la víctima años atrás, la esperó en el rellano de su escalera y cuando ella salió del ascensor se abalanzó sobre ella y le practicó la maniobra del mataleón, una técnica de artes marciales que causa la pérdida de conocimiento en pocos segundos.
Poco después despertó y según su relato le volvió a practicar la misma maniobra de reducción. “En esta segunda ocasión no sé cuánto tiempo fue, un rato, se me hizo largo”, expuso a preguntas de su abogado, Manel Mir, en una comparecencia en la que según el fiscal y las acusaciones ha entrado en numerosas contradicciones con relación a la declaración que hizo durante la reconstrucción de los hechos.

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Muy nervioso y afectado durante todo su relato, explicó que dejó de apretar el cuello de la víctima cuando ésta dejó de moverse. Para evitar que le reconociera si se volvía a despertar, le quitó la camisa para cubrirle los ojos. También ha explicado que le quitó el sujetador con la primera intención de ponérselo en la boca para que no gritara. “Pero me vino a la mente una imagen horrible y finalmente no lo hice”, indicó.
Según su versión, su nerviosismo fue in crescendo a medida que pasaba el rato y veía que la víctima no se movía. “La primera vez había despertado muy rápido, pero en esta segunda ocasión no se movía, me preocupé muchísimo”, indicó. Fue entonces, cuando asegura que le puso las manos en los pechos para saber si respiraba. “No la toqué con intención libidinosa”, expuso, negando así cualquier agresión sexual, tal y como creen las acusaciones y el fiscal. También ha reconocido que le ató las manos con el cordón de un zapato y empezó a buscar por la casa dos tarjetas de crédito.
Los Mossos hallaron en el ordenador del acusado más de 200 ‘snuff movies’ y un video que el acusado miró el día antes de los hechos en el que se veía a una mujer agonizando por asfixia
Tras eso, ha asegurado que se marchó del lugar de los hechos pensando que Carla “seguía viva”. En este sentido ha justificado las llamadas y whatsapps que la policía halló en su teléfono móvil la misma noche de la muerte de Carla y al día siguiente. “Pensé que se había quedado inconsciente y que si oía el móvil, a lo mejor despertaría”, explicó.
También justificó por “la preocupación que sentía” las llamadas que hizo al hotel donde trabajaba Carla preguntando al día siguiente si había acudido a su puesto trabajo y a la madre de Carla. Una tesis que no comparte ni el fiscal ni las acusaciones, que consideran que esas llamadas las hizo a sabiendas de que Carla estaba muerta y para tener coartada.
Lo siento, he hecho algo horrible, no quería
Toni M., el acusado
El hombre al día siguiente de los hechos convenció a una vecina para que le dejara acceder a través de su balcón al domicilio de la víctima. Una vez allí ha explicado que cuando la vio se dio cuenta que “estaba igual que la dejé” y que intentó hacerle dos maniobras de reanimación.
Por la mañana han declarado Mossos d’Esquadra que analizaron el móvil de la víctima y los discos duros que encontraron en su casa, con más de medio millón de archivos. Entre el material audiovisual intervenido, los agentes explicaron que hallaron más de 200 snuff movies, en las que aparecían mujeres desnudas o semidesnudas y atadas, asesinadas por hombres mediante cuchillos, horcas o machetes clavados en el abdomen. En otras eran las propias mujeres las que se autolesionaban. Uno de los agentes ha explicado que “no habían visto nunca una filia tan recurrente”.
El móvil del procesado estuvo ilocalizable durante las horas en las que se produjo el crimen
También hallaron imágenes de Carla que habría grabado con su móvil de forma furtiva, sin que la víctima se diera cuenta, cuando compartía piso con ella. Son gravaciones que se focalizan en algunas partes del cuerpo de Carla. Según los investigadores, “el único objetivo era obtener imágenes de contenido sexual”. También hallaron un relato escrito en inglés con una protagonista con el nombre de Carla que habría fallecido en circunstancias parecidas a la víctima.
Otro de los elementos audiovisuales que llamó la atención de la policía durante el volcado de su ordenador fue un video en el que aparecía una mujer agonizando por falta de aire porque estaba siendo asfixiada. Un vídeo que el acusado miraba a menudo, la última vez el día antes del crimen. Otro mosso explicó que a raíz de todo el material sonoro y audiovisual hallado en sus discos duros se puede extrapolar la idea de que era una persona con “odio y animadversión hacia la mujeres”. “La forma de excitarse con el sufrimiento de las mujeres es desconcertante”.
Se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por asesinato y a 15 años por agresión sexual y robo violento
En el análisis del móvil, los peritos descubrieron que la víctima había bloqueado el contacto de Carla cuatro meses antes de los hechos. Un contacto que desbloqueó, según el análisis de su terminal, media hora después de salir del domicilio de la joven, a quien mandó un mensaje whatsapp aquella misma noche “para que no sospechara de mi”. Además su móvil estuvo sin poder ser geolocalizado durante unas tres horas, en las que se habría producido la muerte de Carla. La principal hipótesis de los investigadores es que lo apagara o lo pusiera en modo avión para no ser detectado en el lugar de los hechos.
Hoy también ha sido el turno de los psicólogos y psiquiátras que le trataron. Explicaron que el acusado está en el espectro autista, un autismo leve, y que tiene una inteligencia superior a lo normal. Rechazaron que tenga rasgos psicopáticos y que existiera ningún tipo de alteración mental ni dificultades para comprender qué está bien y qué no lo está.
Por su parte, el terapeuta del duelo de la madre de la víctima ha reconocido que la forma en la que murió su hija ha tenido un gran impacto en su trauma. Ha reconocido que el juicio de su hija “la mantuvo viva especialmente al inicio del proceso de duelo”. “Hay un dolor en ella que todavía no ha sido expresado, necesitará mucha terapia y medicación”, ha expuesto.
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