“Dios me castigó duramente por intentar ser aceptado”
La Jornada
Si hay un rasgo común entre los provocadores, es el odio al consenso. La disidencia es su esencia. El consenso, su azote. Si el director danés Nicolas Winding Refn recibiera elogios por alguno de sus filmes, bueno, prácticamente estallaría. “Entraría en crisis”, asegura Refn a The Independent. “Dejaría de hacer películas. Es lo mismo que si a nadie le gustara: ¿qué tiene eso de interesante?”.
Fonte: La Jornada