Diabluras confesables (e inconfesables) de los famosos
Por Sílvia Colomé da Silva — Portada
Contenido solo para suscriptores Diabluras confesables (e inconfesables) de los famosos
La semana rosa
De las travesuras de Rosalía a las confesiones sexuales de Michael Douglas, pasando por los excesos de las familias reales

Michael Douglas, Zendaya, Rosalía, Andrew Mountbatten-Windsor y Mette-Marit de Noruega
Michael Douglas, Zendaya, Rosalía, Andrew Mountbatten-Windsor y Mette-Marit de Noruega

09/10/2026 15:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Rosalía parece una santa en la portada de su exitoso cuarto álbum de estudio, ese LUX que ha iluminado a sus seguidores. Pero también muestra de vez en cuando que le encantan las diabluras. En el mítico late night americano The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, confesó, por ejemplo, que le encanta esconderse de vez en cuando de su guardaespaldas, quien no debe ganar por sustos. “Es la chispa de la vida”, dijo Rosalía la traviesa. Sus confesiones fueron a más, como las que le compartieron varias colegas en los conciertos de su gira.

La de Sant Esteve Sesrovires, con esa espiritualidad que desprende ahora, también explicó que un domingo por la mañana se preparó a conciencia con un outfit muy estudiado para asistir a una misa en Abyssinian Baptist Church, una iglesia del barrio de Harlem que es muy conocida por su coro de góspel. “Me puse guapa para Dios, hot for God, ¿me entiendes?”. Y pasó lo que no se esperaba: no la dejaron entrar. “Fui rechazada por la Iglesia, no sabía ni que eso era posible”, reflexionó juguetona y con sutil ironía. Suerte que siempre tiene un plan B. “Me fui a comprar zapatos nuevos”. Quizá con estos la dejen entrar la próxima vez.

Quien no tiene problemas de zapatos ni de outfit es Zendaya. La actriz, siempre a la última, fue una de las estrellas destacadas en el desfile de Louis Vuitton en la siempre glamurosa Semana de la Moda de París. Sentada en el front row, la protagonista de Euphoria protagonizó una de las escenas más comentadas de la cita francesa del prêt-à-porter. Lo suyo pudo ser una diablura, como algunos dicen. O simplemente, ni se dio cuenta. La cuestión es que se le acercó la primera dama francesa, Brigitte Macron, para saludarla y la norteamericana le tendió la mano sin levantarse de la silla. ¿Desprecio? ¿Poca educación? ¿Falta de tiempo de reacción? ¿Naturalidad? No sabemos cómo se lo tomó la esposa del presidente, pero a continuación se sentó tan tranquila a su lado. El episodio se saldó, esta vez, sin bofetones.

Donde no paran de llover palos es en Noruega. A los ciudadanos no les ha sentado muy bien que los nuevos reyes hayan aumentado su asignación anual hasta el punto de casi doblar la que percibían el difunto rey Harald y su mujer Sonia: casi 2,7 millones de euros frente a los 1,4 que los antiguos monarcas recibieron este mismo año. Y eso que a Mette-Marit, que todavía no ha debutado como reina, no se la espera hasta el verano que viene. La casa real ha anunciado que, debido a su enfermedad, la esposa de Haakon tardará meses en estrenar su agenda real. Mientras, su hijo mayor, que permanece en régimen de arresto domiciliario con vigilancia electrónica, busca trabajo. Sus nuevos abogados, que preparan el juicio de apelación previsto para febrero, han cambiado de estrategia para intentar que no se repita la condena a cuatro años de prisión. Tienen trabajo por delante, no como Marius Borg. De momento.

Quien también ha acudido a los tribunales es Marta Luisa de Noruega y su marido, el chamán Durek Verret. Ambos han denunciado a personas de su círculo más próximo por supuestos actos de difamación y por el incumplimiento de acuerdos de confidencialidad. Les reclaman ni más ni menos que 70 millones de euros como indemnización. Y lo que decíamos de la opinión pública. En este caso, se le afea a la princesa y hermana del rey que firmara la demanda con su título, a pesar de que ya hace años que no desempeña funciones reales y de que se comprometiera a no utilizarlo con fines comerciales. Pero claro, no se hablaba de los judiciales, que, en este caso, pueden acabar siendo incluso mucho más lucrativos.

Si al rey Haakon le crecen los enanos, Carlos III no se queda atrás. Otro hermano polémico, ese sí, expríncipe, también ha acudido a los tribunales. En su caso, para denunciar a la mismísima policía. El ahora llamado Andrés Mountbatten-Windsor ha cuestionado al Tribunal Superior la legalidad de las órdenes que permitieron registrar sus viviendas de Royal Lodge y Sandringham tras su detención por el caso Epstein. Su hermano mayor, mejor dicho, su entorno, le advirtió que no puede invertir ni un pound del dinero privado que le destina el monarca para sufragar su batalla legal. ¿Será por eso que ha puesto a la venta su lujoso Bentley personalizado con el acrónimo de ‘Duke of York’? Un concesionario de Doncaster lo vende por unos 150.000 euros. Y es que lleva tan solo 12.000 kilómetros. A pesar de su situación, al antiguo duque de York la fortuna le ha mostrado un diente de su sonrisa. La Policía británica ha acabado reconociendo que las órdenes de registro al príncipe Andrés fueron incorrectas y deben ser anuladas. Si al final no hará ni falta que se venda el coche.

Otro diablillo, Michael Douglas, ha decidido explicar algunos de sus secretillos en un libro de memorias One Helluva Ride en el que habla, y mucho, de mujeres. Y confiesa lo que negó hace más de cuatro décadas: que mantuvo una relación sentimental con Kathleen Turner cuando rodaron la película de aventuras Tras el corazón verde. No solo eso. También revela que cuando su actual mujer, Catherine Zeta-Jones, le pidió exclusividad en su relación, tuvo que llamar hasta a cinco mujeres. Es decir, a sus 82 años no esconde que muchas mujeres pasaron por su vida, incluso mientras estaba casado. Y, claro está, también por su cama.

Sílvia Colomé
Redactora jefa de Gente y Media. Antes, de Cultura, Última Hora y responsable de Vídeos. Autora de libros como ‘Florencia a través de sus personajes’ o ‘La llegenda del Carreró’
Mostrar comentarios
Fonte: Portada