La Jornada

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Isaac del Toro se derrumbó al terminar la carrera. Simplemente se sentó en el pavimento y lloró a plenitud. A saber si eran lágrimas de liberación, después de más de seis horas de sufrimiento, por el quinto lugar conseguido, a un segundo de distancia para subir al podio, o por los últimos 100 kilómetros que corrió completamente solo, sin un compañero que lo protegiera, en una carrera de 273.4 kilómetros del Campeonato Mundial en Montreal.

Fonte: La Jornada

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