De un barrio de Barcelona al escaparate mundial
Por Ramón Suñé Farré — Portada
De un barrio de Barcelona al escaparate mundial
Premios Vanguardia
Joan Manuel Serrat, ‘el noi del Poble Sec’, y el Mago Pop, hijo de Badia del Vallès, fueron galardonados

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, durante su intervención en la cuarta edición de los Premios Vanguardia
Mané Espinosa

Barcelona
30/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Pasadas las fiestas de la Mercè, Barcelona anda ya metida en una larguísima campaña electoral que irá adquiriendo velocidad de crucero en las próximas semanas hasta apretar a fondo el acelerador a medida que se acerque la fecha del 23 de mayo. Y la gala de entrega de los Premios Vanguardia de este año no ha sido ajena a las primeras perturbaciones del clima preelectoral, político y social que se ha generado a 600 kilómetros de la capital catalana con el caso Maricarmen.
La intervención nada protocolaria de Jaume Collboni fue la prueba más evidente de que la batalla por la alcaldía va a girar esta vez, seguramente más que en cualquier otra ocasión, en torno a la crisis del acceso a la vivienda. De este grave problema que padecen, en mayor o menor medida, todas las grandes ciudades europeas dependen en buena parte otras cuestiones esenciales que se dirimen en el ámbito urbano, desde la inmigración hasta el coste de la vida pasando por el turismo, la seguridad ciudadana o incluso la movilidad.
La ciudad seguirá mostrándose al mundo como una metrópoli atractiva en muchos ámbitos gracias en parte al liderazgo que ejercen algunos de los premiados
“Un caso como este no se podría producir hoy de la misma manera en Barcelona”, sentenció el alcalde refiriéndose al desahucio del barrio madrileño del Retiro que ha obligado a replantear precipitadamente las reglas del juego. Una afirmación adornada por las medidas adoptadas o anunciadas por el gobierno municipal para afrontar la crisis habitacional que sacude el país, entre ellas una tan controvertida como la eliminación, en el 2028, de todo la oferta de apartamentos turísticos regulados.
La afirmación de Collboni no está exenta de riesgo. Sus adversarios políticos a buen seguro la han subrayado en su bloc de apuntes para utilizarla en su contra si surge la más mínima oportunidad. El primer edil ha convertido el “derecho a quedarse en Barcelona” en el lema de batalla de cara a unas próximas elecciones municipales en las que, además de los problemas de la falta de vivienda asequible, también la defensa de la identidad propia barcelonesa estará en boca de todos los candidatos.

De las palabras del alcalde de Barcelona en el Palau de Congressos de Catalunya tomaron buena nota –y seguro que más de un apunte crítico– algunos de los que serán sus contrincantes en esas elecciones, como el alcaldable de Junts, Jordi Martí Galbis, o el presidente del grupo municipal popular, Daniel Sirera, así como los numerosos representantes de la sociedad civil barcelonesa, el empresariado y el sector del comercio que, una vez más, no quisieron perderse la cita con una ceremonia que, en definitiva, contribuye a seguir proyectando la ciudad internacionalmente.
A diferencia de lo sucedido en la anterior edición de los premios, en esta oportunidad no aparece en el horizonte inmediato de Barcelona nada parecido a la consagración de la torre más alta de la Sagrada Família ni al Grand Départ del Tour de Francia, pero, mientras explora nuevos caminos para seguir en la carrera de la organización de grandes acontecimientos, la ciudad seguirá mostrándose al mundo como una metrópoli dinámica y atractiva en muchos ámbitos, del tecnológico al cultural, gracias en gran medida al liderazgo que ejercen los galardonados de este año.
De lo local, de un barrio de Barcelona o de un municipio de su área metropolitana, al escaparate mundial. Es la trayectoria vital y profesional que han seguido algunos de los premiados. Joan Manuel Serrat, el noi del Poble Sec, que a comienzos de los años setenta ya cantó a Poeta Cabanyes, la calle de su infancia. Fluidra, que empezó como empresa familiar en el Poblenou mucho antes de convertirse en la compañía líder en el sector de las piscinas o el wellness. El Mago Pop, hijo de Badia del Vallès, estrella del ilusionismo y empresario del mundo del espectáculo obstinado en hacer realidad la sempiterna aspiración de transformar el Paral·lel en el Broadway catalán. Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa y, como tal, impulsor del CaixaResearch Institute, la última de las joyas del rico ecosistema barcelonés de investigación científica. O la recordada Montserrat Caballé, de Gràcia a los principales templos operísticos del planeta.

Ramon Suñé
Periodista
Periodista catalano-brasileño. Redactor jefe de la sección Vivir. Más de media vida en La Vanguardia
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