Ciudades convertidas en “trampas de calor”: qué zonas de España registran más muertes por las altas temperaturas
Por Gemma Barra — eldiario.es – eldiario.es

El informe de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático alerta del impacto del calentamiento global y estima que en 2024 se produjeron más de 62.000 muertes atribuibles al calor en Europa
El calor dispara las muertes en España a cifras sin precedentes y amenaza al sistema sanitario
El aumento generalizado de las temperaturas en la última década ha ido acompañado de más muertes atribuibles al calor. La mortalidad anual vinculada a esta causa ha pasado de una media de 82,8 muertes por cada millón de habitantes en las ciudades españolas entre 1991 y 2000 a 176,3 entre 2015 y 2024. La cifra, según los datos del informe de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático, se ha duplicado en poco más de dos décadas.
Las cifras, reveladas por el Lancet Countdown este jueves, señalan que el incremento no se reparte de forma homogénea. Jaén registra la tasa de mortalidad más alta, con una media de 371 muertes por cada millón de habitantes, frente a las 129 de los años noventa. Otras ciudades con altas tasas de mortalidad atribuibles son Linares (324), Salamanca (310), Talavera de la Reina (312) y Ciudad Real (294).
El informe considera que la mortalidad relacionada con el calor es uno de los indicadores que muestran el impacto sanitario del calentamiento global y estima que en 2024 se produjeron 62.775 muertes por calor en Europa. Solo este año, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), se han registrado en España 5.434 atribuibles al calor desde mayo.
Castellón multiplica por más de seis su mortalidad por calor
Castellón también destaca por el aumento de la tasa de mortalidad atribuible al calor. La media anual pasó de 26 muertes por millón de habitantes entre 1991 y 2000 a 168 entre 2015 y 2024. Se trata de un incremento porcentual del 553%. Le sigue Torrevieja, donde el incremento fue del 529,3%, hasta las 229 muertes por millón.
Hay que tener en cuenta que el informe utiliza el indicador de ‘muertes por millón’ para unificar los valores, pero no son muertes totales. Por ejemplo, en Torrevieja, con una población de 113.000 habitantes, se habrían producido unos 26 decesos al año o 260 en una década.
El calor, según el informe, no mata únicamente por los golpes de calor. Las temperaturas extremas inciden también en las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, pudiendo aumentar el riesgo de muerte entre las personas más vulnerables.
El aumento de la mortalidad coincide con un contexto de temperaturas cada vez más extremas y una serie de fenómenos que han azotado a gran parte del país. “Las olas de calor y los incendios forestales de este año no son catástrofes aisladas, sino síntomas de un clima que se está calentando y que aumenta las probabilidades de que se produzcan fenómenos extremos más frecuentes y peligrosos”, explica José Chen, investigador del Lancet Countdown Europe e investigador de ISGlobal.
Los datos también se refieren a los incendios forestales. El peligro de que se produzcan ha aumentado un 7% en el sur de Europa. El fuego de Los Gallardos (Almería) dejó este verano 15 muertos.
Granada es una “trampa de calor”
El cambio climático y el diseño urbano son los principales factores analizados como amplificadores del calor. Según los datos, Granada está condicionada por el segundo componente y se ha convertido en una “trampa de calor”.
Entre 2003 y 2020, la ciudad registró más de 300 días en los que la temperatura urbana superó, en al menos 1,5 grados, a la de las zonas rurales de alrededor. De media fueron 118 días por verano, frente a los 12,3 días de media en las ciudades españolas.
El fenómeno, denominado como isla de calor urbana o trampa de calor, consiste en que los materiales de las ciudades —asfalto, hormigón y edificios—absorben y almacenan la radiación durante el día y liberan el calor después. La menor presencia de vegetación también influye y limita la capacidad de refrigeración natural.
La problemática, que se exacerba durante las noches y las olas de calor prolongadas, está presente en las ciudades del sur de Europa, según el análisis del Lancet Countdown.
Menor cobertura, mayor temperatura
En el 88% de las ciudades europeas donde aumenta la cobertura de la superficie por hojas, se asocia una reducción de la temperatura durante el verano: 0,7ºC menos de media. Pese a que el dato refleja que a mayor cobertura, menor temperatura, España solo cuenta con un 13,2% de superficie urbana cubierta por árboles. El 12% de las ciudades consiguen alcanzar en 2020 una cobertura del 30%.
Cuenca es la ciudad que presenta mayor superficie urbana arbolada, con el 53%. Mientras, Torrejón de Ardoz ha registrado el mayor incremento porcentual, un 257%, desde el 2000, pasando de 4,9 hectáreas a 17,4.
El informe defiende que la vegetación, además de generar sombras, mejoran la calidad del aire y genera espacios de refugio. Por ello, el investigador de la London School of Hygiene & Tropical Medicien, Pierre Masselot, sostiene que “la salud debe estar en el centro de planificación urbana”.
El Lancet Countdown propone una adaptación urbana que combine vegetación, materiales que reflejen el calor, superficies permeables y transporte público y activo. Las ciudades españolas presentan un margen de mejora en este aspecto, ya que obtienen un 5,3 sobre 10 en transporte sostenible.
El 32% de las superficies urbanas están a menos de 250 metros de una parada de transporte público y el 9,4% de las vías ciclistas estaba sombreado por árboles.
Estas condiciones favorecen al estrés térmico, un fenómeno especialmente relevante en Irún, que alcanza el 47%. “Las ciudades necesitan recursos para aplicar medidas que protejan la salud y el bienestar de sus habitantes”, indica Cathryn Tonne, codirectora del Lancet Countdown Europe, que se muestra esperanzadora: “Las ciudades pueden proporcionar un futuro más saludable, sostenible y resiliente”.
Europa se calienta, las soluciones llegan tarde y las muertes no cesan
El informe analiza la situación de Europa y estima que en el 99,6% de las regiones se está experimentado un aumento de las muertes atribuibles al calor. En el sur del continente esta cifra creció un 160,6% en 30 años.
Las alertas sanitarias crecen al ritmo de las temperaturas. Los días con riesgo extremo por calor aumentaron un 316%. Masselot considera que “los impactos sobre la salud están aumentando más rápido que la adaptación”.
Ante los 1.519 planes de adaptación climática de ciudades europeas, el informe asegura que el 39% de ellos incluye beneficios explícitos para la salud. Sin embargo, señala que estos no se trasladan a la práctica: las ciudades identificaron necesidades especiales de financiación en transporte (16,4%), edificios (14,3%) y energías renovables (13,6%) y tan solo el 0.5% de ellos abordaba directamente los sistemas y servicios sanitarios.
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