China y Corea del Norte inauguran el gran puente sobre el Yalu, terminado hace 14 años

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Por Jordi Joan Baños — Portada

China y Corea del Norte inauguran el gran puente sobre el Yalu, terminado hace 14 años

Principal punto de tránsito

Une la ciudad de Dondang, en el lado chino, con Sinuiju, donde los escasos norcoreanos ricos adoran el lujo

Foto de la agencia oficial Nueva China (Xinhua) que muestra la inauguración oficial del nuevo puente sobre el río Yalu, que se convierte así en el principal punto de tránsito entre China y Corea Ampliar

Foto de la agencia oficial Nueva China (Xinhua) que muestra la inauguración oficial del nuevo puente sobre el río Yalu, que se convierte así en el principal punto de tránsito entre China y Corea

Pan Yulong / Ap-LaPresse

Jordi Joan Baños

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Bangkok. Corresponsal

15/10/2026 11:56 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El principal puente que une China y Corea del Norte fue inaugurado este jueves, catorce años después de que concluyera su construcción. La ceremonia conjunta, con banderas de ambas repúblicas a lo largo de los tres kilómetros de baranda, incluyó mensajes grabados en vídeo de sus respectivos primeros ministros, Li Qiang y Pak Thae Song. A continuación, empezaron a circular camiones sobre sus cuatro carriles, una mejora significativa respecto al antiguo Puente de la Amistad. Este último, situado catorce kilómetros más al norte, contaba con un solo carril para ambos sentidos, lo que obligaba a establecer turnos para circular entre la ciudad china de Dandong y la coreana de Sinuiju. 

No hay ninguna explicación oficial, solo conjeturas, sobre la larga espera para inaugurar una infraestructura de primer nivel, que costó unos 300 millones de euros, sufragados íntegramente por China. La República Democrática Popular de Corea, claramente, no consideró una prioridad su entrada en funcionamiento, que requería la construcción del edificio de aduanas y de una carretera. 

La situación se desencalló hace un año, cuando el dictador Kim Jong Un acudió al desfile militar de conmemoración de la victoria sobre el Eje, en Pekín, donde flanqueó al presidente Xi Jinping, junto a su homólogo ruso Vladimir Putin, en un mensaje geopolítico de gran calado. 

De hecho, fue Rusia, más que China, quien empezó a revertir el aislamiento de Corea del Norte, auspiciado por la ONU a causa de su programa nuclear. Ya el año pasado se relanzó el tren que une Pyongyang y Moscú, en el que representa el viaje en ferrocarril más largo del planeta, a lo largo ocho días y más de 10.000 kilómetros. 

El río Yalu, que atraviesa el puente, ejerce de frontera histórica entre China y Corea desde hace más de tres siglos. Unos kilómetros más abajo desemboca en la bahía de Corea, del mar Amarillo. Cabe decir que Dandong, con dos millones de habitantes, es la más poblada de las ciudades fronterizas chinas.

Sinuiju, por su parte, contaría con 360.000 habitantes. En general, mucho más pobres, aunque entre ellos despuntan los donjun, los norcoreanos autorizados a comerciar con el lado chino, donde hay una minoría reconocida de lengua y etnia coreana, los joseonjok. El enriquecimiento y aburguesamiento de los donjun, cuyas mujeres gustan de perfumarse con Chanel y vestirse con abrigos de piel, preocupa al régimen comunista.

Se especula con que este podría haber sido un motivo añadido para ralentizar la apertura. Aunque siguen siendo un respiradero imprescindible para un país cuyo comercio exterior, en un 98%, es comercio con el gran hermano de la República Popular de China.

El puente en su fase de construcción, en 2014, visto desde los arrozales del lado norcoreano 
El puente en su fase de construcción, en 2014, visto desde los arrozales del lado norcoreano  Uncredited / Ap-LaPresse

Según medios surcoreanos y singapurenses, Pyongyang se habría hecho rogar para no agravar todavía más su déficit comercial con China, a la que compra cinco veces más de lo que le vende. En realidad, la mayoría de las exportaciones norcoreanas están sujetas a sanciones, pero Pekín las cumple de forma selectiva porque no tiene ningún interés en ver el derrumbe de su aliado histórico, el único con el que mantiene un tratado de defensa mutua. 

Algo que emuló Vladimir Putin hace un par de años, dando pie a la participación norcoreana para repeler la invasión del oblast ruso de Kursk. Este estrechamiento de relaciones entre Moscú y Pyongyang terminó obligando a Pekín a mover ficha para no perder la condición de principal garante de la supervivencia del régimen. El presidente Xi Jinping devolvió en junio la visita de Kim Jong Un, después de siete años sin poner los pies en Corea del Norte. Pero ha preferido una inauguración con sordina de un puente que tiene también una clara dimensión militar y que facilitará la transferencia de maquinaria pesada y de construcción al país más hermético del mundo. 

Si el año pasado Moscú relanzó su conexión ferroviaria con Pyongyang (dos trenes al mes), Pekín hizo lo propio en marzo pasado, con cuatro trenes por semana (un día de viaje hasta la capital norcoreana). El mismo mes, Air China recuperó el vuelo Pekín-Pyongyang, que también llevaba seis años suspendido, desde la pandemia. 

De hecho, la apertura del nuevo puente sobre el Yalu parecía inaplazable, desde que Rusia y Corea del Norte inauguraron, hace cinco semanas, el primer puente viario sobre el río Tumen. Hasta ahora, solo había un puente ferroviario, cuyas vías se cubrían ocasionalmente con tablones para permitir el paso de algún vehículo de un lado a otro de la frontera ruso-coreana.

En el lado chino, este jueves por la mañana, una señora anónima acompañada de su perro Duoduó, se felicitaba por la apertura, tantas veces aplazada, del nuevo puente a Corea. “Será muy bueno para el comercio”. La expectación se disparó la semana pasada, cuando se observaron luces en la aduana coreana y varios tráileres cargados pusieron a prueba la resistencia del puente, mucho mayor que la del endeble Puente de la Amistad, que sin embargo seguirá activo para el tránsito ferroviario.

En Dandong, a pie de puente, una chica, acompañada de su madre, lamentaba el inusual retraso. “Mucha gente se compró un piso aquí por eso. Pero han pasado tantos años que ya parecen viejos”. “Sí, construyeron muchos, pero están vacíos”, matizó su mamá. 

Pero algo se mueve. Lim Eul-chul, un especialista en Corea del Norte de la universidad surcoreana de Kyungnam, vaticina que el tráfico de mercancías entre Dandong y Sinuiju “se multiplicará por tres o por cuatro”. “El puente también facilitará los intercambios entre las poblaciones y reforzará los lazos de afecto”, dijo en su mensaje el jefe de gobierno chino, Li Qiang. Aunque el hermetismo de Corea del Norte va para largo, por mucho que haya vuelto a aceptar grupos de turistas llegados de Rusia y China. Prueba de ello es que, según imágenes de satélite, el citado puente con Rusia inaugurado hace unos meses apenas registra tránsito, durante horas seguidas. 

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Bangkok

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Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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