inoreader-1789027226299

Por Serafí del Arcoeldiario.es – eldiario.es

Casa y nevera

Frente al impulso en cada vuelta al cole por estrenar objetivos, quizá convenga refocalizarse primero en algo tan básico como qué necesitamos para vivir mejor

Recibe Contraoferta en tu correo – Apúntate para que te enviemos cada semana las claves de cómo afecta la economía a tu día a día

Septiembre, la rentrée posvacacional o la vuelta al cole, como prefieras llamarlo, siempre suele aprovecharse, junto a Año Nuevo, para marcarse objetivos y adoptar nuevos hábitos. Los hitos temporales ayudan: es el efecto “nuevo comienzo”, sobre el que se ha escrito mucho. Aunque no sé si todo debería ser nuevo o bastaría con recordar las prioridades y atenderlas.

Un buen amigo mío de la infancia me recordaba hace unas semanas, en una de esas cenas veraniegas que suelen alargarse, que otro gallo nos cantaría si, entre todos, procurásemos cuatro prioridades básicas: comer, no pasar frío en invierno, no pasar calor en verano y poder dormir tranquilos (sin preocupaciones ni problemas de seguridad). Casa y nevera. Parece poca cosa, pero no lo es.

La vivienda sigue por las nubes y no se espera otra cosa. En el segundo trimestre se encareció un 12,2% y lleva año y medio subiendo más del 12%. Y en agosto –la semana que viene tendremos el dato definitivo–, la inflación ha escalado al 4,3%, la más alta desde 2023, por el encarecimiento de los carburantes. Los tipos de interés van a seguir subiendo, no vienen buenos tiempos. Los sindicatos ya lo advierten, pese al notable aumento (del 66% con los gobiernos de Pedro Sánchez) del salario mínimo y a un empleo récord. Es la economía, estúpido, sí. Pero la micro: el coste de la vida, la dificultad para llegar a fin de mes.

Así que lo mejor para esta vuelta al cole es que tengamos las prioridades claras, que volvamos a lo básico y que, entre todos, saquemos del cajón la economía, que etimológicamente significa “gestión del hogar”. La ausencia de economía, de generosidad, de solidaridad, provoca la abundancia de sufrimiento.

El gráfico

Hay temas que son tan cruciales que sobrepasan a su ámbito y se convierten en transversales. La educación es uno de ellos. Por eso duele tanto ver este gráfico. Seguro que ya te habrás enterado porque este martes la noticia cayó como un auténtico mazazo y no se ha hablado de otra cosa en las tertulias: España se desploma en PISA al peor resultado de su historia. La tendencia a la baja es global en todo el mundo, pero si en la anterior edición, hace tres años, España caía menos que el resto, de manera que se acercaba en términos relativos a las medias europeas y de la OCDE, esta vez sucede lo contrario y la brecha se amplía. Empeoramos en las tres categorías que incluye PISA (Ciencias, Lectura y Matemáticas).

¿Por qué? Nuestros alumnos tienen “dificultades” con textos de más de 400 palabras por culpa de las pantallas (más o menos lo que cabe en un folio). Pero también por la lectura, la falta de atención y… algo que el informe de PISA no cuenta: porque el modelo de negocio de la industria tecnológica está diseñado específicamente para capturar la atención a los adolescentes. Como cuenta mi compañero Carlos del Castillo, la capacidad adictiva de las redes sociales, los videojuegos online o las plataformas gamificadas no es una consecuencia accidental del uso de la tecnología o las pantallas, sino el objetivo económico central de las empresas que desarrollan esos productos.

El dato

35%

Es la mayor rentabilidad por unidad que obtiene SEAT (la empresa) al vender un coche de la marca Cupra en comparación con un Seat. Es uno de los datos –no el único– que explican por qué el grupo Volkswagen se plantea eliminar la marca española. Importante: no hablamos de la empresa, sino de la marca; la fábrica de Martorell, no está en juego, aunque sin duda tendría un impacto en los 14.000 puestos de trabajo. Poco en las líneas de producción, mientras siga fabricando vehículos a pleno pulmón, ya sean Cupra, VW, Audi, Skoda o quizás chinos. Más en oficinas, en aquellos puestos vinculados exclusivamente a la marca (marketing, diseño, planificación, soporte, ventas o administración).

Más allá de lo que representa Seat a nivel sentimental –yo mismo trabajé allí siete años– al final puede tratarse de un éxito empresarial, al culminar la transición a Cupra, con mucho más valor. Es un tema de posicionamiento, de reconocimiento y de sentido. El modelo León se vende tanto bajo la marca Seat como Cupra. El precio varía considerablemente según la motorización y el acabado, pero a igualdad de motor la brecha suele situarse en aproximadamente de 3.500 a 4.000 euros. De la misma manera que el Golf, el Seat León y el Audi A3 son el “mismo” coche –comparten tanto la plataforma como la mayoría de sus motores– pero estamos dispuestos a pagar precios distintos.

No todo nos parece mal

La empresa familiar Frit Ravich, especializada en frutos secos, patatas fritas y otros aperitivos salados, invertirá más de 115 millones en construir una nueva planta en Maçanet de la Selva (Girona), que estará situada junto a su sede central, y en levantar un nuevo centro de distribución en Madrid. En un comunicado, la compañía familiar, creada en 1963, ha explicado esta semana que este volumen inversor permitirá aumentar la plantilla en unas 500 personas en los próximos años –hoy emplea a casi 1.200 trabajadores– y que duplicará la producción en 2030 para alcanzar una facturación de 600 millones de euros. La nueva planta empezará a construirse en 2027 y tendrá una superficie de 33.000 metros cuadrados. Por otra parte, con el nuevo centro de distribución en Madrid, podrá distribuir con mayor rapidez a sus clientes del centro y del sur de España.

Nos gusta la competencia

Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes. He seleccionado solo dos (el yin y el yang) para este boletín. No es por falta de atención, pero estos días me he esforzado por desconectar.

  • El capitalismo de la experiencia. El consumo se desplaza de la posesión de objetos hacia la compra de experiencias (viajes, gastronomía, conciertos o wellness), que además deben ser memorables y compartibles en redes. Esta nueva economía de las experiencias alimenta el FOMO (miedo a perderse algo, por sus siglas en inglés) y el FOBO (miedo a elegir mal) y plantea una paradoja: un consumo pensado para proporcionar bienestar, identidad y conexión puede acabar generando más ansiedad e insatisfacción. (Ethic)
  • El reconfortante resurgimiento de los ‘pasatiempos de abuela’. En una era en la que se vive a través de pantallas, las nuevas generaciones buscan calma y comunidad en el aprendizaje de habilidades manuales centenarias, como coser, tejer o encuadernar. El fenómeno responde al cansancio de una vida dominada por las pantallas y al deseo de recuperar concentración, comunidad y experiencias percibidas como genuinamente humanas en plena expansión de la inteligencia artificial. Estas actividades, además, pueden reducir el ruido mental y generar lo que una psicóloga denomina “autoolvido significativo”, una suerte de desconexión temporal de las preocupaciones cotidianas. (The New York Times)

Eso es todo por esta semana. Nos vemos el jueves que viene con más reflexiones y noticias económicas. Si tienes tus propuestas o ideas me puedes escribir a contraoferta@eldiario.es.

¡Un abrazo!

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *