Bola negra a Montserrat Caballé: así rechazaron los socios del Cercle del Liceu a la diva
Por Ramón Álvarez Sánchez — Portada
Bola negra a Montserrat Caballé: así rechazaron los socios del Cercle del Liceu a la diva
Fuentes primarias
Los clubes sociales de la aristocracia y la burguesía copiaron el modelo inglés de veto anónimo en sus ingresos

Montserrat Caballé recibió la medalla de oro del Cercle del Liceu, el mismo que rechazo su ingreso en el 2001 por ser mujer
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Barcelona
10/10/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Las bolas blancas y negras que ha popularizado la película que representará a España en los Oscars rodaron durante tres siglos en los principales círculos sociales burgueses de toda su geografía. Depositadas en sacos, cajas o urnas por un consejo o comité elector, su color determinaba el futuro de los aspirantes a ingresar en cualquier exclusivo casino o club que se preciase.
Aunque su uso en los procesos de elección no fue generalizado –en el Casino Cultural de Granada, donde está ambientada una de las tramas de La bola negra, no está documentado que se utilizase este sistema de votación–, sí es habitual encontrarlo en los reglamentos de numerosas entidades a lo largo de todo el siglo XIX y principios del XX, aunque su polémico uso se extendió hasta el siglo XXI.
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El sistema, con antecedentes en la Antigüedad clásica, era sencillo: para avalar o descartar al candidato, los electores depositaban o bien una bola blanca de aprobación o una negra de rechazo. Por norma general, no era una cuestión de mayorías, sino un sistema ponderado que cada reglamento interpretaba. En los casos más restrictivos y muy minoritarios, una sola bola negra suponía ya rehusar la candidatura. Para evitar animadversiones personales, lo habitual es que se exigiese un mínimo de bolas negras.
Como ejemplo de esta diversidad de criterio, el Casino de Madrid –heredero del Casino del Príncipe– y el Círculo Logroñés señalaban en sus reglamentos de principios del siglo XX que una bola negra equivalía a tres blancas a la hora de fijar las mayorías entre una treintena de electores; en el Casino de Cehegín (Murcia) eran necesarias al menos tres cuartas partes de blancas para la aprobación, y en en Sporting Club de A Coruña, si entraban en la urna –que aún se conserva– cuatro o más bolas negras, el candidato quedaba excluido.
Lo del Cercle del Liceu no fue una cuestión de “moral desviada”, sino de machismo travestido de tradición
Significativo es el caso del reglamento que el Casino de Zaragoza aprobó en 1847. Si bien bastaba la mayoría para decantar la balanza y, en caso de empate, se admitía al candidato, el redactado incluía un artículo donde se explicitaba que no podía “presentarse ni admitirse a quien tenga notas o tachas feas en su conducta moral”, de la misma forma que “el socio que las adquiera será expulsado”. He aquí un condicionante que no aparece en muchos otros reglamentos, pero que marcaba de hecho quién podía formar parte o no de una sociedad de afines.
Aunque sin duda el caso más controvertido en los que se utilizó este sistema de votación se produjo, ya en el siglo XXI, en el Cercle del Liceu de Barcelona. En este caso no fue una cuestión de “moral desviada”, sino de machismo travestido de tradición. Tras la modificación de unos Estatutos que excluían a las mujeres como socias se presentaron las diez primeras candidaturas femeninas. Según el reglamento –derogado tras la polémica que se generó–, la votación, universal, sólo se debía celebrar si algún socio la pedía y hacían falta al menos dos tercios de bolas blancas. Y lo que pasó es que varios socios la solicitaron.

El procedimiento se celebró el último fin de semana de febrero del 2001 y acudieron a la cita con las bolas blancas y negras menos de 400 socios de más de 1.100 para rechazar con un 40% de bolas negras a las candidatas para sorpresa y estupor social. Entre ellas se encontraba ni más ni menos que Montserrat Caballé, que era la primera postulante.
Se le sumaban otras figuras de la sociedad civil catalana como Maria Àngels Vallvé, Montserrat Vall-llosera, Adela Subirana, María Teresa Samaranch, María Soledad Rocha, Stella Raventós, Christina Nueno, Patricia Nadal y Magda Ferrer-Dalmau. Ofrecemos la crónica de aquella votación, firmada por Mercè Beltran.
La crónica
“Perpejidad en el Cercle
”Perplejidad e indignación era lo que expresaban ayer algunas de las mujeres rechazadas como socias en el Cercle del Liceu. Pese a que sólo una de ellas realizó declaraciones públicas –el resto prefirió mantener la boca cerrada para no encrespar más los ánimos–, la mayoría de ellas reprueba la pasividad de los socios que estaban a favor de su entrada y ‘que prefirieron dedicar su tiempo a otras cosas en lugar de perder diez minutos para ir a votar’. Esta es la principal conclusión a la que han llegado varias de las diez candidatas que se presentaban y que, de momento, prefieren mantener el anonimato hasta intercambiar opiniones.
”La intención de las candidatas rechazadas es reunirse la próxima semana a fin de buscar una posición común. Montserrat Caballé estaba ayer en Londres. La única que realizó declaraciones fue Stella Raventós, quien interpretó el resultado como un voto de castigo contra la junta de gobierno. ‘Muchos socios –señaló a Efe– han puesto bolas negras sólo para votar contra la junta, las mujeres no tenemos nada que ver’.
La mayoría de ellas reprueba la pasividad de los socios que estaban a favor de su entrada
Esta aseveración no fue compartida por otras candidatas, quienes aseguraron que lo expresado por los socios durante las votaciones del viernes y el sábado, en las que fueron admitidos tres varones y rechazadas las diez mujeres que se presentaban, ‘demuestran con claridad que el sector que está en contra de nuestra entrada, pese a ser minoritario, está más organizado que el que sí es favorable, denotan un error de cálculo de la junta de gobierno y una pasividad extrema del resto de socios’, señalaba una candidata.
”Otra de ellas incidía en que la junta tenía que ‘haber sido más valiente y cuando planteó la reforma de los estatutos para que pudiéramos ser admitidas como socias tenía que haber propuesto también el cambio del artículo 10’, el que regula el sistema de votación por bolas blancas y negras y exige que las primeras alcancen al menos las dos terceras partes de los votos emitidos.
Una de ellas incidía en que la junta debía ‘haber propuesto también el cambio del sistema de bolas blancas y negras’
”Por el momento, y pese a posibles modificaciones posteriores, ya que la junta de gobierno convocará una asamblea extraordinaria para modificar los estatutos a fin de que la admisión de nuevos miembros se realice atendiendo a la voluntad mayoritaria de los socios, cerrando el sistema de bolas, las mujeres tienen claro que ‘hasta dentro de cinco años no podremos volver a pedir el ingreso’.
”Mientras, desde la oposición se insiste en que la votación de ayer ‘no fue contra las mujeres sino un voto de censura contra la junta de gobierno’. Pese a que este argumento podría ser rebatido al constatar que sí se admitió a los tres varones, destacan que el problema es que ‘la oposición no actúa de forma coordinada. No tenemos una sola cabeza, no hay un capitán, pero lo que está claro es que no tenemos nada en contra de las mujeres y que lamentamos profundamente, por ellas, lo que ha sucedido.
Desde la oposición se insiste en que la votación de ayer ‘no fue contra las mujeres, sino contra la junta de gobierno’
El resultado no nos produce ninguna satisfacción’. Asimismo, añaden que no entienden ‘cómo mujeres de la categoría de las que se presentaron, aceptaron someterse a una votación cuando sabían que podían perder. La junta las ha dejado en la estacada y las han puesto a los pies de los caballos. Nosotros pedimos aplazar hasta el mes de marzo la votación a la espera de la decisión judicial sobre la demanda que habíamos presentado en la que solicitamos que se anularan los acuerdos de la asamblea extraordinaria del 31 de enero. No se nos hizo ni caso’.
”La oposición ha anunciado que la semana próxima presentará dos nuevas demandas judiciales contra la junta, una en la que impugnará la asamblea ordinaria del 31 de enero, en la que se aprobaron las cuentas de la entidad del 2000, los presupuestos para el 2001 y el programa de reformas del club, y otra en la que se pedirán dos auditorías, una contable y otra que analice si se han respetad o los acuerdos adoptados en las distintas asambleas.
”Pese a que la junta no ha facilitado los resultados obtenidos por los trece candidatos a socios, sí se ha sabido que ninguno de ellos recibió el mismo número de adhesiones –bolas blancas– ni de votos contarios –bolas negras–. El porcentaje global que les faltó a las mujeres para ser admitidas fue del 5% (se quedaron en un 60% y precisaban el 65%), pero algunas de ellas –es el caso de Montserrat Caballé– se quedaron a las puertas por tan sólo diez bolas blancas, mientras que otras cosecharon más bolas negras. La junta dará a conocer los resultados ‘en su momento’.”
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Ramón Álvarez
Redactor de la sección de Continuidad y colaborador del canal Historia y Vida. Ha trabajado en La Revista del Sábado, Deportes, Magazine y Última Hora y ha coordinado el suplemento económico Dinero. Autor de varias obras divulgativas
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