Bárbara Rey: “Sé que valgo. Y no hay modestia por mi parte”

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Por Aitziber Azpeitia González — Portada

Bárbara Rey: “Sé que valgo. Y no hay modestia por mi parte”

Festival de Cine Fantástico

La actriz, que recibe el premio Nosferatu, reivindica una carrera sin arrepentimientos, recuerda los prejuicios que desafió y asegura que todavía tiene ganas de volver a actuar

Bárbara Rey recibe el premio Nosferatu del Festival de Sitges en reconocimiento a su trayectoria en el cine de género

Bárbara Rey recibe el premio Nosferatu del Festival de Sitges en reconocimiento a su trayectoria en el cine de género

Llibert Teixidó / Propias

Aitziber Azpeitia González

Aitziber Azpeitia

12/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Bárbara Rey ha sobrevivido a los monstruos del fantaterror, a los prejuicios de una España mojigata y a la exposición pública. A sus 76 años, la actriz conserva el aplomo de quien está de vuelta de casi todo, pero no ha perdido las ganas de trabajar. “Sé que valgo. Y no hay modestia por mi parte”, afirma en conversación con La Vanguardia durante el Festival de Sitges, que la distingue con el premio Nosferatu.

Bárbara Rey premio Nosferatu
Bárbara Rey premio Nosferatu Festival de Sitges

La llaman reina del fantaterror, pero su carrera supera las cuarenta películas. Trabajó con Luis García Berlanga en La escopeta nacional y con Fernando Fernán Gómez en Crimen perfecto y Cómo casarse en siete días. A ambos los recuerda con admiración: el primero, especialmente cálido y afectuoso; el segundo, más serio y exigente. También rodó con Amando de Ossorio tres títulos del fantaterror español: Las garras de Lorelei, La noche de los brujos y El buque maldito, hoy recuperados como cine de culto. Eran producciones hechas con poco dinero y menos tiempo. Rey no oculta sus limitaciones, pero reivindica su encanto y la dignidad de algunas de aquellas películas.

Lo que no acepta es que se juzgue su carrera desde los prejuicios. “Yo decía que sí a Ossorio, yo decía que sí a las primeras películas de lesbianas”, recuerda. Le interesaba dar visibilidad a la homosexualidad femenina, mucho más silenciada entonces que la masculina, explica, y no dudó en aceptar aquellos papeles. Pero pagó un precio: “Tuve que aguantar críticas terribles”. En una España que todavía se escandalizaba ante el desnudo y las relaciones entre mujeres, Rey se atrevió a desafiar los tabúes sin arrepentirse de ello. Se considera, y no sin motivos, una mujer adelantada a su tiempo.

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De Carne apaleada y Me siento extraña guarda un orgullo particular. De esta última recuerda una escena insólita en su estreno: “Estaba el vestíbulo del cine lleno de mujeres arrodilladas besándome las manos y dándome las gracias y llorando por haberme atrevido a hacer lo que había hecho por ellas”. En Sitges, que sepamos, nadie ha llegado a arrodillarse, pero Rey se ha dado un auténtico baño de masas: fotografías, autógrafos y admiradores que la tratan como a una estrella.

Rocío Durcal y Bárbara Rey en un fotograma de 'Me siento extraña'
Rocío Durcal y Bárbara Rey en un fotograma de ‘Me siento extraña’

Su independencia no fue solo una pose ante la cámara. Cuenta que abandonó una película después de sufrir acoso e incluso una agresión por parte de un importante productor y director, al que no identifica. Su representante le echó “una bronca enorme” por marcharse: le dijo que aquello era normal. Rey no cedió. “Lo que no voy a hacer es una película porque me esté acostando con el productor o con alguien. Yo mi trabajo lo tengo que hacer por lo que yo valgo”, sentencia.

También insiste en que lo que consiguió se lo ganó trabajando: antes de casarse con Ángel Cristo ya tenía dos pisos y un chalet en La Moraleja. Hasta pagaba de su bolsillo parte del vestuario cuando no le gustaba lo que le proponían. El vestido y el biquini que lucía en El buque maldito, por ejemplo, fueron idea suya y se los encargó a una modista.

Bárbara Rey en la película 'El buque maldito'
Bárbara Rey en la película ‘El buque maldito’ Terceros

No reniega de su pasado, pero tampoco se resigna a vivir de él. Cree que todavía le queda mucho por contar y se plantea hacerlo a través de una serie de vídeos que compartiría gratuitamente en las redes sociales, desde sus recuerdos de infancia hasta los episodios menos conocidos de su vida. Pero lo que de verdad le apetece es regresar al teatro, no solo como actriz, sino también como productora de una obra elegida por ella misma. Tampoco le haría ascos a un buen papel en el cine. ”Me siento joven, tengo mucha capacidad de memoria”, asegura. La reina del fantaterror no tiene ninguna intención de abdicar.

Aitziber Azpeitia González

Aitziber Azpeitia

Periodista

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