Por Juan Bufill Soler — Portada

Contenido solo para suscriptores El regreso del gran Gatsby

Arte y artes

Cinco pintores actuales se inspiran en la novela de F. Scott Fitzgerald

‘Gatsby party’

‘Gatsby party’

Juan Cuéllar / Sala Parés.

Juan Bufill Soler

Juan Bufill

12/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Para celebrar el centenario de El gran Gatsby (1925), la sala Parés pidió a cinco artistas que participasen en una exposición de pinturas inspiradas en esta novela de Francis Scott Fitgerald. La muestra tiene lugar hasta el 14 de noviembre y es una de las más sugestivas que se pueden ver en las galerías de Barcelona. Los artistas no se han limitado a ilustrar momentos de la novela o a evocar “los locos años veinte”, sino que plantean relecturas y reflexiones desde distintos puntos de vista y desde una perspectiva ya del siglo XXI, cuando las euforias escapistas y las especulaciones y burbujas capitalistas están, una vez más, de actualidad.

Pintura realizada por Juan Cuéllar para la exposición que celebra el aniversario de “El Gran Gatsby”, en la sala Parés
Pintura realizada por Juan Cuéllar para la exposición que celebra el aniversario de “El Gran Gatsby”, en la sala Parés REDACCIÓN / Otras Fuentes

Es cierto que el mundo de Gatsby parece especialmente indicado para ser objeto de sucesivas actualizaciones. Me consta que El gran Gatsby fascinó a bastantes escritores barceloneses de mi generación: los que se consideraban “rostros pálidos”, urbanitas y noctámbulos. Esto ocurrió en los años ochenta, cuando –no por casualidad– proliferaron en esta y en otras ciudades las coctelerías elegantes. Aquel modo de estar y de sentir de Gatsby, distante, melancólico y nostálgico entre la ruidosa euforia ajena de una fiesta bien surtida de licores –de contrabando– y de música –jazz, foxtrot, charleston–, lo podemos encontrar en otros tiempos y lugares y con otros estilos. Por ejemplo, en la Roma de películas como La dolce vita (1960), de Federico Fellini, y de La grande bellezza (2013), de Paolo Sorrentino.

Los artistas representan ideas y ficciones en clave metarrealista, a veces casi metafísica

Los artistas participantes en esta muestra –comisariada por Gabriel Suárez y Sergio Fuentes– no se limitan a un realismo mimético, sino que representan ideas y ficciones en clave metarrealista, a veces casi metafísica (las piscinas nocturnas de Gonzalo Sicre) y, en el caso de la pintora Cuqui Guillén –quien fue la mitad del Equipo Límite–, en clave pop, en un gran formato que relaciona aquellas fiestas dilapidadoras de Long Island con las de algunos naranjeros valencianos. Marcos Palazzi lleva la fiesta nocturna a escenarios actuales y más populares, en cuadros como The flower , donde la flor es una mujer con iluminación de discoteca, roja sobre suelo oscuro. Ángel Mateo Charris evoca la azarosa economía –especulaciones y burbujas– que llevó al colapso económico en 1929. Y son espléndidas las pinturas de Juan Cuéllar: edificios de arquitectura moderna, geométricos y coloristas, poblados por fantasmas cónicos, visitados por automóviles que levitan y rodeados por frías montañas. O también un espectáculo o fiesta pseudorreligiosa en honor de las criptomonedas. La sala Parés expone también los recientes Cuadros de compañía de Guillermo Pérez Villalta, una síntesis de pintura neometafísica, caprichosa y neoclásica.

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La exposición que presenta la galería Jordi Pascual con el título Irreflexión. Gesto y color reúne pinturas expresionistas y abstractas de siete artistas, con obras muy bien seleccionadas, especialmente las de Sam Francis y las de Jean-Paul Riopelle –estas de los años sesenta–, a quienes acompañan pinturas de Hans Hartung, Joan Miró, Jean Dubuffet, Esteban Vicente y José Guerrero. También se recupera buena pintura abstracta en la muestra retrospectiva de Joan Claret Línies en suspensió que presenta la galería Marc Domènech, con pinturas realizadas entre 1960 y 1965. La oferta de arte actual en las galerías barcelonesas es variada: Francesc Torres en Seltz, Eulàlia Valldosera en Àngels Barcelona, Eugenio Merino en ADN… Pero además existen galerías como Félix Cervera, con una excelente oferta de arte antiguo y un nuevo espacio en el Eixample. O galerías como Imago Dei, especializada en arte homoerótico, con fotos de Herbert List y dibujos falófilos –valga el neologismo– como los de Tom of Finland. O propuestas como la del Espai Mallorca, con fotos de Aleix Torrents sobre la Mallorca turistificada, con casinos y discotecas que parecen ruinas pop. O también la muestra de esculturas de Gianni Sennacheribbo, que tiene lugar en el estudio del arquitecto Carlos Ferrater.

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