Así se estafa por internet a los escritores
Por Jorge Carrión Galvez — Portada
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Alud de casos
Un relato en primera persona sobre el creciente número de e-mails fraudulentos para obtener dinero de los autores

La suplantación de identidad ha llegado a los servicios literarios y de representación de autores
sarayut Thaneerat / Getty

Barcelona
12/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
“Es una estafa, nosotros no cobramos por promocionar los libros”, afirma Adrián Díaz, fundador de Ciervo Blanco, una asociación sin ánimo de lucro que organiza clubes de lectura. Ha sido su respuesta a mi pregunta por el email que he recibido, firmado por “Tatiana. Directora y Super Organizadora. Ciervo Blanco Tertulia Literaria. Madrid, España”, en que me ofrecía sus servicios por 195 euros. “La Tatiana real trabaja con nosotros”, comenta Díaz, “pero no es la que te ha escrito, supongo que no se llama así, también ha utilizado mi nombre y el de otras personas de la asociación, los saca de Meetup y de nuestra web, creo que está en la India, aunque por supuesto no sé si es una mujer o un hombre, o son varias personas”.
La alarma saltó a principios de año, cuando media docena de autores indios le escribieron para preguntarle sobre las supuestas actividades que les ofrecían a cambio de unos honorarios que variaban entre los 40 y los 300 euros. Todos ellos habían recibido e-mails en que supuestamente Ciervo Blanco se interesaba en su libro y les prometía que serían leídos y comentados por los miembros de sus clubes de lectura, presenciales y en línea, y difundidos en sus redes. Varios autores con trayectoria y editoriales españolas confirman que han recibido ese mismo tipo de mensajes sospechosos en nuestro idioma, firmados también por Tatiana Organizer. Ninguno de ellos ha llegado a contratar sus hipotéticos servicios aunque apuntan que podrían haberlo hecho escritores no profesionales.
Los timadores se hacen pasar por clubes de lectura, podcasts o emisoras públicas legítimas y conocidas
La Sociedad de Autores de Reino Unido publicó el 18 de mayo una guía para la prevención del timo y Bristol University Press, también en su página web, un artículo de advertencia el pasado 1 de junio: “En ocasiones, se hacen pasar por clubes de lectura, podcasts o emisoras públicas legítimas y conocidas (como el PDX Silent Book Club o programas de radio)”. Si ya era común el envío indiscriminado de e-mails para captar a autores autopublicados o independientes antes de la explosión de la IA generativa, con el cebo de los servicios editoriales o las reseñas positivas, en los dos últimos años se aumentado brutalmente el alcance del intento de estafa, que ahora incluye un phishing educado, refinado, en el que se elogia con detalles el libro del autor y se le dice que ha sido seleccionado para la programación de un club o para un reto de lectura.
En el último mes quien esto firma ha recibido cuatro de esos e-mails, sobre cuatro de mis libros, dos en inglés y dos en español. Para escribir estas líneas, respondí a uno en cada lengua. El de la mencionada Tatiana Organizer condujo a una conversación que se detuvo cuando, tras decirle que no podía hacer el pago por Paypal y que necesitaba una cuenta bancaria, me mandó la de su supuesto contable, un ucraniano llamado Oleksii Mykhailiuk, con una dirección de Chipre que parecía de una sucursal bancaria, pero que en realidad camuflaba datos de CardPay (proveedor de servicios de pago electrónico) y de Unlimit (una empresa global de tecnología financiera especializada en infraestructuras de pagos internacionales).
El intercambio con Bella Annis, la supuesta fundadora del Bella’s Book Discovery Network, fue más interesante. El primer e-mail que recibí de ella, el 20 de agosto, no incluía ningún link y no tenía el apoyo indirecto de un club de lectura real, como Ciervo Blanco, de modo que cuando tras varios correos le pedí un enlace, me envío un perfil en Goodreads con 24 miembros. Todos ellos habían iniciado su actividad el 17 de agosto. La cuota por ser leído en su red de lectores era de 159 dólares, que debía transferir a una cuenta de Unicredit Bank Austria a nombre de Danielle Guttler. No he encontrado en internet a nadie con ese nombre.

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Se trata de pequeñas estafas que se aprovechan de la falta de conocimiento y experiencia en el mundo editorial de personas que se autopublican en Amazon y otras plataformas. O que están muy frustradas por la ausencia de repercusión de sus obras publicadas por pequeños sellos independientes. Pero la escala puede ser mucho mayor. En vez de prometer un club de lectura o unos posts en redes sociales, hay quien ofrece un plan de amplificación de la obra que puede incluir hasta contactos con productores de Hollywood. Según una investigación de Kelly Burke, publicada en The Guardian el pasado 11 de marzo, las víctimas han llegado a pagar entre 5.000 y 20.000 dólares por estas gestiones audiovisuales de ficción. Y el año pasado, el FBI “arrestó a tres personas implicadas en una estafa de 38 millones de euros, que defraudó a más de 800 autores de edad avanzada mediante falsas promesas de acuerdos cinematográficos”.
La amenaza es global. Granjas de cibercrimen en Filipinas, Rusia o Indonesia pueden mandar miles, millones de e-mails en decenas de lenguas. Y los agentes de inteligencia artificial pueden incrementar exponencialmente esas cifras, en intercambios coherentes, con detalles y explotación de debilidades emocionales. El grado de preocupación por el fenómeno queda claro en el texto que la página web de la sede central de Penguin Random House en Nueva York dedica al problema del fraude: https://www.penguinrandomhouse.com/prh-fraud . Acaba con seis direcciones de correo electrónico para que escribas en caso de que hayas recibido una oferta de publicación o de empleo supuestamente enviada por alguno de sus sellos o divisiones literarias, según si vives en Estados Unidos, Reino Unido, Nueva Zelanda, Australia o España.
En febrero o marzo, no lo recuerda con exactitud, Adrián Díaz ya había constatado que existía un patrón y que se trataba de una suplantación de identidad, de modo que puso una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Brunete, en los alrededores de Madrid, pero no ha vuelto a tener noticias sobre ello. “También publicamos una alerta de la estafa en nuestra página web, pero como me seguían llegando e-mails de personas que preguntaban si éramos o no nosotros quienes les ofrecían sus servicios, decidimos quitarla”, me cuenta también por teléfono. Mientras tanto siguen organizando sus reuniones de lectores en la cafetería de la Residencia de Estudiantes: “Las que tienen más éxito son las que hacemos en inglés, pero también convocamos en español, portugués y ruso”. Esa última tertulia la coordina la Tatiana real: ahora están leyendo Crimen y castigo .
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