Además de cornudos, ¿pagamos la juerga?
Por Imma Turbau — Portada

Imma Turbau
Cofundadora de Zhappiens AI
Además de cornudos, ¿pagamos la juerga? 25/09/2026 06:00 Actualizado 25/09/2026 07:09 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Las empresas que nos advierten de que seguir desarrollando la inteligencia artificial (IA) como hasta ahora representa un futuro peligro existencial, es decir, que supone una amenaza para nuestras vidas y, por ello, proponen pausar o, al menos, ralentizar su ritmo para establecer medidas de seguridad, regulación y otros mecanismos de defensa que estén listos y operativos para cuando llegue esa eventualidad, son unas caraduras y se creen, además, que somos tontos, pero vamos, tontísimos.
Ellos son precisamente quienes llevan más años desarrollando esa tecnología de IA, y en quienes se ha invertido más dinero. Tanto, tantísimo dinero, que han logrado convencer al mundo de que es la única IA posible, y por eso invertir tanto en ella no es un riesgo.
La IA de arquitectura GPT no tiene conciencia porque tampoco la tienen sus creadores
Es decir, que quienes han engendrado el peligro, quienes durante años –a sabiendas– han ido agravando el problema, en lugar de hacer lo único decente –después de avisar de que se han equivocado gravemente–, lo que han hecho es intentar culpar a la IA por desmandarse, transmitir que tienen miedo y que por eso debemos tenerlo nosotros. Lo decente era ponerse a remediarlo, solucionarlo, asumir su responsabilidad y pedir perdón por su inconsciencia, avaricia o miopía, y por la que han liado –sabían lo que hacían claramente–. Y, además, por si acaso, debían sacar del mercado todos los modelos que se les han desmandado, que son todos.
Han propuesto parar un poco mientras se regula y controla externamente el sector, con su ayuda –claro–, como si no hubieran sido ellos los que la pifiaron estrepitosamente.
También han recomendado que otras tecnologías de IA hagan lo mismo, no sea que alguna consiga mostrarse como una alternativa humanista, segura, útil y responsable que les alborote los inversores y les estalle la burbuja. Además, se han comprometido a hacer todo lo posible para salvarnos de la amenaza de esta inteligencia artificial asalvajada.
La IA solo es capaz de hacer lo que se le pide, como todas las herramientas que han creado los humanos. En su caso, es la herramienta con más recursos propios que hemos inventado, pero eso no significa que decida por sí misma para qué usarlos. Si se le llega a dar esa libertad, es porque se le ha encomendado un objetivo y se le ha inculcado que conseguirlo está por encima de cómo lo haga.
La IA de arquitectura GPT, con sus LLMs y sus agentes, no tiene conciencia. Tampoco la tienen sus creadores, así que no hay de dónde la hubiera podido sacar.
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