Abismo fatal con la ‘Manon’ del Real (★★★✩✩)
Por Jordi Maddaleno — Portada
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Ópera
El Real inauguró su 30.ª edición desde su reapertura con una producción funcional, un doble reparto desigual y una orquesta de gran calidad

Sondra Radvanovsky como Manon, flanqueada por Michael Fabiano (Renato Des Grieux) y Lucas Meachem (Lescaut)
Javier del Real / Teatro Real
Jordi Maddaleno
25/09/2026 16:06 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Manon Lescaut, de G. Puccini ★★★✩✩
Intérpretes: S. Radvanovsky / S. Hernández, M. Fabiano / J. De León, L. Meachem / S. Mechliński, P. Spagnoli, A. Del Cerro / A. Casals. Orquesta y Coro del Teatro Real. Dir. coro: J. L. Basso.
Dirección musical: N. Luisotti.
Dirección de escena: C. Wagner. Coprod. T. Real, Oper Köln.
Lugar y fecha: Teatro Real de Madrid. Funciones 23 y 24/IX/2026.
Justicia histórica en la inauguración de la temporada 26/27, la número 30 desde la reinauguración del Teatro Real, con una producción de Manon Lescaut de Puccini funcional -austera y sin pretensiones-, un doble reparto desigual y una orquesta de gran calidad.
Estalló la batuta contundente de Nicola Luisotti, ante una partitura que llevaba casi siglo y medio sin verse en el Real, donde se estrenó en España el 1 de febrero de 1893. Conscientes de ello y en una suerte de ajuste de cuentas histórico, la partitura lució con un sonido arrollador y unos tempi diáfanos, en los que Luisotti compensó las dinámicas y la riqueza cromática de una música que se impone sobre un libreto endeble, que no está a la altura de la ópera.
Magnífica la orquesta, que supo destacar en sus solos de cuerdas, vientos y maderas, además de lucir con gran intensidad
Magnífica la orquesta, que supo destacar en sus solos de cuerdas, vientos y maderas, además de lucir con gran intensidad, como el magnífico dúo del segundo acto, el concertante del tercero o ese Intermezzo, uno de los más hermosos del denominado, no sin discusión, «verismo» italiano.
La puesta en escena de Carlos Wagner sirvió con inteligencia y funcionalidad, sin ir más allá de un metafórico tiovivo central, multiusos para cada uno de los cuatro actos. Una dirección de actores efectiva, demasiado naíf en la caracterización de la Manon adolescente, pero que en cada reparto encontró una recreación de notable calado teatral.

En el reparto de la noche del estreno e inauguración de temporada, con la presencia del rey Felipe VI, Sondra Radvanovsky se llevó las ovaciones más generosas. Su interpretación de esta compleja femme fatale tuvo aristas y abismos en una tesitura que no le supone dificultad, pero careció de las sutilezas del estilo siempre escrupuloso de Puccini. Una recreación de menos a más, que cerró con un Sola, perduta, abbandonata de gran carisma vocal, para un instrumento todavía imponente, metálico y afilado.
Michael Fabiano, el tenor que más ha cantado en el Real en los últimos años, debutó como Des Grieux con inexactitudes de afinación, colocación y tempi en un primer acto irregular, que mejoró, durante la ópera. Más cómodo en el registro agudo, donde la voz se explaya, primó los forte sobre una expresividad con margen de mejora, algo que la batuta de Luisotti tampoco terminó de solucionar.
Lucas Meachem fue un Lescaut robusto y algo monocorde, con mayor frescura en su caracterización la del barítono polaco Mechliński.
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La soprano madrileña Saioa Hernández triunfó como Manon Lescaut en un nuevo debut de rol en el reparto alternativo. Recién conocida su nominación como mejor intérprete femenina de ópera de la temporada en los International Opera Awards, junto a la soprano catalana Sara Blanch —un hito histórico—, Hernández hizo gala de su arte y poderío vocal. Mostró la poliédrica personalidad de su personaje, jugó con los colores, el mordiente y la sensibilidad de un instrumento siempre presente, de atractivo timbre y recia proyección. Otro éxito para una soprano, por fin, profeta en su tierra.
A su lado encontró un generoso empaste tímbrico el sonoro y seguro Jorge de León como valiente Des Grieux, en otro paso más de una carrera que merecía, como la de Saioa, ser protagonista de la función inaugural.
Entre el nutrido grupo de secundarios, el Real supo lucir cantera y calidad con grandes profesionales como Alejandro del Cerro, Albert Casals, Mikeldi Atxalandabaso o Mercedes Gancedo. Demasiado gris el Geronte de Pietro Spagnoli.
El coro Intermezzo, salvo puntuales inexactitudes de las sopranos en el primer acto, volvió a mostrar frescura y calidad.
Unas funciones de profesionalidad contrastada para el que fue el primer título que catapultó a Puccini al estrellato.
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