Isabel Allende: “Una vez probé la IA y fue horrible; te sale con unas cursiladas que no te imaginas”

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Contenido solo para suscriptores Isabel Allende: “Una vez probé la IA y fue horrible; te sale con unas cursiladas que no te imaginas”

Entrevista 

En una entrevista íntima y personal, la flamante ganadora del Premio Planeta valora que la realidad y la lectura le fastidiaron la vida. Le abrieron los ojos y le marcaron el camino

La escritora Isabel Allende en el jardín de su casa de California 

La escritora Isabel Allende en el jardín de su casa de California 

Lori Barra

Galo Martín Aparicio

15/10/2026 22:55 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

En una casa con fronteras invisibles vivió Isabel Allende, quien nació en Lima en 1942, se crio en Chile y desde hace rato vive en California. Con la excusa de la presentación de su trilogía infantil: Perla la súper perrita, Perla y el Pirata y Perla y la Princesa, ilustrados por Sandy Rodríguez y publicados por PenguinKids, el Magazine de La Vanguardia ha tenido la oportunidad de hablar, vía Zoom, con la autora sobre su extensa y exitosa carrera literaria y sobre su vida, polarizada por el amor y el dolor. La autora habló con este diario, por tanto, antes de saberse que ganaba el 75º premio Planeta de novela.

En concreto, la conversación fue el pasado 10 de septiembre, a las 17h en España, las 8h en California, donde vive con su pareja y sus perros. “Me ha pasado el exilio, la emigración, el divorcio, la muerte de mi hija… Y sigo escribiendo. Es una especie de manía. Una adicción”, dice esta mujer menuda, graciosa y vanidosa de 84 años. Al otro lado de la pantalla se ve a una Allende despierta, peinada y vestida con una elegancia que no casan con esa hora de la mañana. Está lista para la entrevista o para asistir a una boda o a un funeral.

¿Los libros infantiles los ha escrito por los niños o por su amor a los perros?

Se dio que mi agente me dijo que tratara de escribir algo para niños chiquitos, que una vecina que tiene una niñita empezó a venir a casa dos días a la semana para que le leyera cuentos y que tengo a mi perra Perla. Entonces, empecé a pensar en cuáles son aquellas cosas que los niños se las guardan y las sufren en silencio sobre las que podía escribir: el bullying, el terror que tienen los niños al abandono y el enamoramiento.

¿De niña qué hizo para sobrevivir en una familia y en un mundo en el que no tenía las mismas oportunidades que los niños?

Era someterse o rebelarse. Y yo vi a mi mamá sometida. En la época de mi mamá no se hablaba del movimiento de liberación femenina y a mí me criaron para ser como ella. Yo no quería ser como ella, yo quería ser como mi abuelo, que tenía las llaves de la casa, el trabajo, el auto, el dinero y no tenía que decirle a nadie donde iba.

¿La lucha por la libertad de sus personajes femeninos es la suya propia?

En parte sí. He estado rodeada de mujeres fuertes que han tenido que enfrentar a situaciones muy difíciles y se las arreglaron para salir adelante. En la Fundación Isabel Allende trabajamos con mujeres y niñas. Tratamos casos tremendos: tráfico humano, explotación, femicidio, etc. A pesar de haber pasado por todos los obstáculos y de vivir en una sociedad patriarcal y machista, y de haberlo perdido todo, se ponen de pie y siguen adelante. Esas mujeres, esas niñas, son los modelos para mis libros.

Desde pequeña, cuando vivíamos en casa de mi abuelo, me rebelaba contra  la injusticia y la autoridad masculina”

Alguno de sus personajes leer les abre los ojos, ¿a usted le pasó?

Me pasó a través de la lectura y a través de ver la realidad. Nosotros vivíamos en una casa grande, que era la casa de mi abuelo, y tenía una frontera invisible. En la parte de adelante estaba la biblioteca, el salón, que es donde vivía mi abuelo. Luego había una parte intermedia de la familia y después venía la parte de las empleadas domésticas que trabajaban en la casa. Dormían en una celda sin ventilación, sin ventana, con un camastro, y trabajaban de sol a sol. Desde entonces me he tenido que enfrentar a eso que me chocó siendo una niña: las injusticias, la autoridad masculina, contra la cual me rebelaba.

¿Qué le supuso conocer a Carmen Balcells?

La casa de los espíritus la escribí viviendo en el exilio en Venezuela. Mi mamá me propuso mandar el manuscrito a varios editores que ella conocía, pero no funcionó. Me hablaron de Carmen Balcells y se lo envié. Al mes me llamó y me dijo que se lo había leído y que le parecía un buen libro, pero que eso no me hacía escritora porque cualquiera puede escribir una buena primera novela, porque contiene todo lo que uno es, lo que uno sabe y lo que ha vivido. Además de publicarlo, Carmen Balcells lo llevó a la Feria de Fráncfort y se lo vendió a todos los países europeos en diferentes idiomas. Al año empezaron a llegar los cheques, pero me dijo que no dejara mi trabajo de día y que a mí me iba a costar el doble de esfuerzo que cualquier hombre obtener la mitad de respeto y reconocimiento. Y así ha sido.

Carmen Balcells me dijo que a mí me iba a costar el doble que cualquier hombre obtener la mitad de respeto. Y así ha sido”

¿Por qué empieza a escribir sus libros el 8 de enero?

Si he terminado un libro el año anterior, espero hasta el 8 de enero para empezar otro. Ese día empecé La casa de los espíritus. Ese día, viviendo en Venezuela, recibimos una llamada en la que nos dijeron que mi abuelo se estaba muriendo en Chile. Empecé a escribirle una carta. Sabía que no la iba a leer porque no la iba a recibir a tiempo. Pero, ya en el segundo o tercer párrafo, me di cuenta de que esta era una carta diferente. Se murió mi abuelo, seguí escribiendo y salió La casa de los espíritus. Cuando me tocó escribir el segundo libro empecé el 8 de enero, en parte por cábala, porque era una fecha mágica, pero también porque yo trabajaba 12 horas diarias administrando un colegio y era cuando tenía tiempo para escribir.

¿Qué es más difícil, empezar una novela o terminarla?

Empezarla. Nunca sé cómo va a terminar.

¿Cuáles son sus armas para cazar historias?

Soy muy observadora. Presto atención a las cosas. Escucho. En parte porque he sido una persona desplazada toda mi vida. Nací en Perú, viví en Chile, después mi mamá se casó con un diplomático, nos tocó viajar por diferentes países, después vino el exilio, la inmigración, etcétera. Y también a través de la fundación.

¿Qué le molesta más que le digan, mentirosa o cursi?

Cursi. Las escritoras vivimos de las mentiras. El truco es decirle al lector: ‘Mire, esto es mentira, pero vamos a hacer cuenta de que es verdad’.

He hecho locuras por amor”

¿Mentir sirve para que un matrimonio funcione?

Más que mentir, omitir. ¿Para qué vas a decir aquella verdad que puede destruir, molestar, ofender, a otro? ¿Para qué le voy a decir a mi marido que se ve pésimo con shorts?

¿Cómo se llevan la vejez y el deseo?

Tengo 84 años y, salvo que esté en una situación romántica, en la que haya una preparación para la sexualidad, ni pienso en eso. Tanto que hasta me cuesta escribir una escena erótica. Se me ha olvidado un poco cómo era aquello.

¿Le pregunta a la IA?

Lo hice una vez para probar y casi me muero del horror. Te sale con unas cursiladas que no te puedes imaginar.

¿Cuál es la diferencia a la hora de flirtear, seducir, con 40, 70 y 80 años?

Cuando conocí a mi actual pareja, Roger, yo tenía 74 años y no había ninguna diferencia en la forma en que enfrenté la relación respecto a cuando tenía 45 y conocí a Willie (su anterior marido): enamorarse, tomar la iniciativa, empujar las cosas para que sucedan, porque yo no tengo tiempo para perder. Ahora me interesa la camaradería, el cariño, la simpatía, los buenos modales, la cortesía, que la convivencia sea muy agradable, que le gusten los perros y, por favor, no vaya a votar conservador.

¿Usted ha hecho más locuras por amor o por miedo?

Las locuras las he hecho por amor. Me enamoré de un argentino cuando estaba viviendo en Venezuela, casada con mi marido y con hijos. Dejé todo tirado y me fui detrás del argentino para España. A las tres semanas me di cuenta del error que había cometido y volví a casa. Me costó años recuperar la confianza de mi familia. Por miedo he hecho cosas que me han salvado la vida, como escapar de Chile.

Su biografía es una línea de vida marcada por la violencia y el amor.

Más que por la violencia, por el dolor. Cuando pienso en mi vida veo una montaña rusa: un éxito tremendo e inesperado y, cuando estás arriba, te caes al fondo porque pasa alguna tragedia, algo que te tira para abajo y te recuerda, te humilla, en el sentido de que te hace saber lo vulnerable y frágil que eres.

Desde hace 45 años, cuando murió mi hija Paula, lo que me ayuda y me salva es la escritura”

¿La locura es el único estado mental con el que uno es capaz de sobrellevar un trauma?

Desde hace 45 años lo que me ayuda y me salva es la escritura. Cuando murió mi hija Paula (el 6 de diciembre de 1992) estaba destrozada. Sin embargo, me senté a escribir. Mi mamá me devolvió 160 cartas que yo le había escrito ese año y me dijo que las leyera. Estaban en orden cronológico y en ellas se veía que la única salida que le esperaba a mi hija era su fallecimiento, después de un año en coma. Lloré y escribí. Volqué todo lo que me había y estaba pasando y eso me salvó.

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Joana Bonet

¿Qué se considera más: elegante, seductora o vanidosa?

Vanidosa.

¿Anciana o vieja?

Vieja.

¿Le da miedo la dependencia?

Mucho. Por vanidad también. Pero me doy cuenta, y tengo que admitirlo, de que soy completamente dependiente de mi hijo y de mi nuera porque ellos manejan todo lo que yo no quiero hacer o lo que no sé hacer.

A cierta edad, ¿qué cuesta más: andar o imaginar?

Andar. Con la vejez fallan los pies y por ahí empieza uno a ponerse decrépito. Imaginar no me cuesta nada. 

La autora en su estudio 
La autora en su estudio  Lori Barra

My favorite things

Perfume la colonia de hombre Eau Impériale Guerlain
Marca de moda Etro
Color azul fuerte
Al vestirse empieza por ponerme la ropa negra.
Escucha música clásica y canciones como ‘Gracias a la vida’ o ‘Volver a los 17’, de Violeta Parra.
Una comida… fruta fresca.
Le gustaría… bailar
Donde pasa las vacaciones… En mi casa, con mis perros.
¿Perros o gatos? Perros. Yo quisiera tener los dos y quisiera tener un burro también, pero a mi marido no le gustan los gatos, así que tengo dos perros.
¿Antonio Banderas o Pedro Pascal? Los dos, aunque sea para tomar un cafetito.
Está leyendo… una novela liviana en inglés que se llama ‘Villa Coco’.

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