Por María Teresa Gutiérrez Reyes — Portada

El aterrizaje forzoso de Volotea

Aerolíneas

La aerolínea ha pasado en un año de anunciar grandes crecimientos al preconcurso de acreedores

Carlos Muñoz, fundador y consejero delegado de Volotea 

Carlos Muñoz, fundador y consejero delegado de Volotea 

Mané Espinosa

María Teresa Gutiérrez Reyes

Maite Gutiérrez

Barcelona

08/10/2026 03:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Octubre del 2025. Carlos Muñoz, fundador y consejero delegado de Volotea, anuncia un plan de crecimiento para la aerolínea que incluye un 10% más de capacidad, nuevas rutas y más bases. Incluso asegura que, por fin, entrarán en beneficios y vuelve a sugerir la idea de saltar a la bolsa en un futuro. Un año más tarde, la situación dista mucho de la anticipada por el empresario.

La compañía tiene serios problemas para afrontar los vencimientos de su deuda, está al borde de la causa de disolución y se encuentra en preconcurso de acreedores, un proceso que incluye la renegociación de la deuda con sus acre­edores, reducción de flota y el despido de 50 personas en su sede ope­rativa de Barcelona –cambió la residencia social a Asturias du- rante el procés independentista–.

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¿Qué ha ocurrido en estos doce meses para que haya entrado en modo supervivencia? La compañía aduce un impacto negativo de 150 millones de euros por la subida del fuel tras la guerra en Oriente Medio que ha trastocado sus planes, pero hay mucho más detrás de su delicada situación.

En efecto, el encarecimiento del combustible le ha dado la puntilla, pero la aerolínea ya llevaba años caminando en la cuerda floja. Encadena ejercicios en pérdidas y ha ido aplazando sus compromisos de endeudamiento, aumentando a la vez la cantidad de intereses que pagar. Primero, la crisis de la covid y, ahora, el conflicto en Irán han añadido presión a una compañía con problemas para encontrar la rentabilidad.

La compañía atribuye sus problemas a la subida de precio del fuel, pero arrastra déficits anteriores

La prohibición de los viajes durante la pandemia golpeó de lleno a la industria aérea y numerosas empresas fueron rescatadas. En el caso de Volotea, levantó en el 2020 un crédito avalado por el ICO de 150 millones de euros, suscrito por Banco Santander, que lideraba el consorcio, CaixaBank, Bankinter, Liberbank, BBVA, Ibercaja y el Institut Català de Finances (ICF), del que aún debe parte. Dos años más tarde recibió el rescate de la SEPI por 200 millones de euros. El préstamo vence en el 2029 y Volotea aún no ha retornado el prin­cipal.

En total, su deuda a largo plazo superaba los 360 millones de euros a cierre del 2025. Por el camino, la empresa ha rozado en varias ocasiones la causa de disolución y ha ejecutado una ampliación de capital de 71 millones en total para equilibrar su balance. La operación ha estado liderada por la aerolínea griega Aegean, que puede alcanzar alrededor del 20% de participación en la compañía si convierte el préstamo en acciones. La última memoria de la aerolínea apunta a un acuerdo para que Aegean tome el control de Volotea. Ninguna de las dos aerolíneas ha querido comentar este punto pese a estar negro sobre blanco en los documentos que envía al registro mercantil.

Acumula años en pérdidas y todavía
no ha empezado a devolver el principal del rescate de la SEPI

La subida repentina del fuel, pues, ha echado más leña al fuego, pero los problemas de Volotea venían de antes. Entre algunos de los desafíos estructurales de la aerolínea, Pere Suau-Sánchez, catedrático de la UOC y de la Cranfield University, apunta a determinados desequilibrios de su modelo de negocio. Por un lado, operativamente ha explotado un nicho desatendido, conectando ciudades secundarias europeas sin pasar por grandes hubs . “Esto le permite no tener competencia directa en muchas de sus rutas, dándole mayor control sobre los precios y asegurando ingresos recurrentes mediante su programa de suscripción”, señala este experto. Sin embargo, esta tracción comercial choca con unos altos costes operativos, “derivados de operar una flota envejecida y de ofrecer cabinas menos densas que otras aerolíneas”, añade. Es una de las causas de los estrechos márgenes de Volotea y de sus altos costes. Esta tensión en el modelo de negocio “no es una buena base para afrontar la subida del precio del queroseno sin coberturas, ni si se tienen altos compromisos de endeudamiento”, concluye.

A la espera de conocer el desenlace de la negociación con la SEPI y los bancos, Joan Tarradellas, profesor de Finanzas de EADA y especialista en el sector aéreo, observa como posible solución de futuro la integración con Aegean, una compañía “fuerte financieramente y bien gobernada”, con la que comparte sinergias y rutas. “O eso, o uno de los socios vuelve a ejecutar una inyección de capital”, prosigue. De momento, la aerolínea tendrá que hacerse más pequeña para sobrevivir y convencer a los acreedores. Es su aterrizaje forzoso.

María Teresa Gutiérrez Reyes

Maite Gutiérrez

Periodista

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Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

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