La vivienda naufraga en el Congreso ante una mayoría irreconciliable

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Por Asier Martiarena Olveira — Portada

La vivienda naufraga en el Congreso ante una mayoría irreconciliable

La emergencia habitacional

Junts, PP y Vox tumban las dos decretos pactados por el Gobierno tras un pleno marcado por el choque y los reproches entre los socios de investidura

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, durante el pleno del Congreso en el que ayer se debatieron y se votaron los decretos de vivienda del Gobierno

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, durante el pleno del Congreso en el que ayer se debatieron y se votaron los decretos de vivienda del Gobierno

J.J. Guillén / EFE

Asier Martiarena Olveira

Asier Martiarena

Madrid

03/10/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Los decretos de vivienda llegaron ayer al Congreso con la suerte echada. El PP y Vox habían anunciado hacía días que votarían en contra. Y Junts terminó de despejar la incógnita el jueves por la noche, cuando su Ejecutiva Nacional decidió rechazar los dos textos y reclamar al Gobierno que los retirara para empezar de nuevo. A primera hora de ayer, por tanto, las dos iniciativas estaban políticamente muertas antes incluso de que la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y el titular de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, subieran a la tribuna para defenderlas. Pero en política parlamentaria incluso un cadáver puede dar guerra. Y los decretos la dieron. Mucha.

Afuera, cientos de personas que llevaban casi una semana acampadas en la Puerta del Sol se concentraron para recordar a los diputados que la vivienda ya no era solo un asunto legislativo. Dentro, Gobierno, aliados y oposición libraron una batalla que tuvo más de campaña electoral que de trámite parlamentario. Y en el centro de todo quedó Junts, convertido en el principal blanco de las críticas por haber decidido no ceder ante unos textos que, según los posconvergentes, están “mal formulados” y “agravarán el problema que pretenden resolver”.

El primer decreto cayó por 178 votos frente a 172; el segundo, por 184 frente a 166

El pleno acabó como estaba previsto. El primer decreto, con la protección frente a los desahucios y los alquileres temporales y por habitaciones, cayó por 178 votos frente a 172. El segundo, con las prórrogas de los contratos y los mecanismos de indemnización, lo hizo por 184 frente a 166. PP, Vox y Junts votaron en contra de ambos. Y en el segundo se sumaron el PNV y Coalición Canaria (CC).

Pero la bronca había empezado mucho antes de que llegaran las votaciones. Incluso antes de que comenzara el pleno, el diputado de Sumar Alberto Ibáñez y la portavoz del PP, Ester Muñoz, elevaron el tono hasta niveles poco habituales en el patio del Congreso. Ibáñez reprochó a los populares su decisión de tumbar los decretos. Muñoz le respondió acusando al Gobierno de llevar ocho años sin ofrecer soluciones suficientes al problema de la vivienda.

“Esta es su bandera, esta es su estelada”, dijo Rufián mostrando un billete de 50 euros a la bancada de Junts

El grueso de los reproches, sin embargo, tenía otro destinatario. Junts, consciente de lo que se le venía encima, intentó no quedarse simplemente en el no y anunció a primera hora que presentaría al PSOE una propuesta propia para convertirla en punto de partida de una nueva negociación. Pero la oferta presentada con denuedo por Miram Nogueras no encontró interlocutores.

La ministra de Vivienda fue la primera en tratar de evitar el naufragio. Rodríguez subió a la tribuna sabiendo que tenía poco margen y que la decisión de Junts parecía ya tomada, pero quiso apurar hasta el último minuto las posibilidades de acuerdo recordando a los de Carles Puigdemont que el Gobierno había incorporado buena parte de sus demandas al texto.

“Tenemos la responsabilidad de decir la verdad, sea cual sea el precio a pagar”, se defendió Nogueras

Después llegó Pablo Bustinduy. El ministro de Derechos Sociales defendió el segundo decreto con una intervención con menos llamadas a la negociación y más advertencias. “El pueblo tiene memoria y se va a acordar de quienes le han traicionado”, lanzó desde la tribuna.

Pero el pleno todavía tenía reservado el choque más áspero de la mañana entre Gabriel Rufián y Miriam Nogueras. Entre ERC y Junts.

El primer encontronazo del día se produjo en el patio, antes incluso de que comenzara el pleno

Nogueras fue la primera en subir a la tribuna. La portavoz de Junts evitó personalizar el enfrentamiento con ERC y dirigió sus dardos al bloque de la investidura y, sobre todo, al Gobierno, al que acusó de “alimentar la mentira y una falsa esperanza” con unos decretos que, a su juicio, no resolverán el problema de la vivienda. “Tenemos la responsabilidad de decir la verdad, sea cual sea el precio a pagar por hacerlo”, defendió.

Rufián habló después. Y él sí que convirtió su intervención en una impugnación de la posición de los posconvergentes. Subió a la tribuna con un billete de 50 euros y unas llaves de una vivienda en las manos. “Esta es su bandera, esta es su estelada”, dijo mientras levantaba el billete hacia la bancada de Junts. “Es este o este, no hay más”, añadió, señalando alternativamente el dinero y las llaves. Para el republicano, el voto de Junts no respondía a las necesidades de las familias, sino a unos intereses que, según denunció, terminarían “perjudicando a miles de catalanes”.

Los ministros instaron al PP a aplaudir tras tumbar los decretos: “No os avergoncéis ahora. Aplaudid”

Y entonces lanzó la pregunta que llevaba días flotando en el Congreso. “Si hace apenas 48 horas el decreto era todavía objeto de negociación con Junts, ¿por qué ahora iban a votar en contra? ¿Quién ha llamado a quién?”, preguntó.

A partir de ahí, Sumar, EH Bildu, Podemos y ERC acumularon reproches. Àgueda Micó, de Compromís, los llevó al extremo: “El PP, Vox y Junts venderían hasta a su madre por una caricia de los poderosos. Su patria es la cartera. Vienen tiempos oscuros”. Y remató: “Que continúe la lucha, que esto acaba de empezar”.

El Gobierno forzó una votación por llamamiento para que cada diputado tuviera que “retratarse”

PNV y CC, que habían apoyado el primer decreto y rechazaban el segundo, marcaron distancias con los posconvergentes para no salir en la misma foto. “Pese a las dudas, votaremos un sí crítico por responsabilidad”, señaló la portavoz peneuvista, Maribel Vaquero.

Aún hubo margen para una última carta. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tomó la palabra para pedir a PP y Vox que reconsideraran su posición y, al menos, se abstuvieran. “Si no, la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan”, advirtió.

La votación fue por llamamiento, a petición de PSOE y Sumar. La idea era que cada diputado “se retratara ante la ciudadanía”. Cuando llegó el turno de Ana Vázquez, desde la izquierda se escuchó un sonido que imitaba el aerosol de gas pimienta que la diputada del PP había exhibido la semana anterior. El resultado, sin embargo, estaba decidido.

Aunque aún hubo margen para otra imagen poco habitual. Al confirmarse la derrota, el PP no se lanzó a celebrarla como acostumbra cada vez que consigue tumbar una medida del Ejecutivo. La situación no pasó desapercibida y los propios ministros se lo recordaron a los de Alberto Núñez Feijóo. “Venga, no os avergoncéis ahora de lo que habéis hecho. Aplaudid”, les espetaron.

La derrota dejó, sin embargo, una segunda lectura. Porque, paradójicamente, el fracaso parlamentario deja al Gobierno más cerca de un escenario que hasta hace pocos días parecía menos inmediato, el de un adelanto electoral. En sectores del PSOE y del propio Ejecutivo empiezan a considerar que el bloqueo de los decretos puede convertirse en un acicate electoral. En Sumar, por si acaso, han empezado a preparar ese escenario y los partidos del espacio se reunirán mañana domingo para analizar los distintos escenarios. Porque, aunque el asunto de la vivienda volvió ayer al punto de partida, la política, empujada por el clamor social, ya no está exactamente en el mismo lugar.

Asier Martiarena Olveira

Asier Martiarena

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Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro

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