¿Lentejas? Junts las deja
Por Isabel Garcia Pagan — Portada

Subdirectora de ‘La Vanguardia’
¿Lentejas? Junts las deja
En paralelo
03/10/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
En el Congreso se ha coreado siete veces el “Sí, se puede”. Sonó con la llegada de Podemos a la Cámara Baja, en la investidura de Sánchez como regalo de Navidad en el 2019 o por la convalidación de la reforma laboral. Fue el grito victorioso del 15-M y de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Y, sin embargo, en el hemiciclo nunca se ha festejado con ese grito una decisión en materia de vivienda. Ayer tampoco fue el día. PP, Vox y Junts tumbaron los dos decretos antidesahucios del Gobierno y lo que se oyó desde la tribuna del público fue “los fondos buitre gobiernan el Congreso”. Y fuera: “Vergüenza”.
El desahucio de Maricarmen ha girado el guion político de Ceuta a la Puerta del Sol. De los inmigrantes por retornar a Marruecos a las reivindicaciones del Sindicato de Inquilinas. Y en el enésimo ejercicio de funambulismo, Pedro Sánchez vislumbró una oportunidad de dar respuesta al malestar de la calle, pero erró en el cálculo con Junts. La emergencia habitacional es pragmática, la emergencia electoral sólo sabe de máximos. Y, cuando el Gobierno está acorralado, el crédito se convierte en hipoteca inversa. “Lentejas”, retaba Gabriel Rufián. Junts, las deja.

Los posconvergentes hace tiempo que convirtieron su peso en el Congreso en una ventanilla para los sectores económicos en Catalunya. El miércoles Miriam Nogueras dejó claro en la gala de Pimec que no tenían “ningún miedo” a “quemarse” para defender “los intereses de las familias catalanas”. En el entorno de Junts están convencidos de que no todos los portavoces defenderían como lo ha hecho Nogueras el voto en contra de decretos de protección social. Y no solo por la camiseta de Aina Vidal o las performances de Rufián y sus billetes de 50 euros. Ahí la inquina es mutua. Hasta Sánchez ha advertido a Junts de que su voto les “retratará ante generaciones enteras”. Pero las plagas electorales que amenazan a Junts llegan desde la ultraderecha.
Saben que en la acampada de la plaza de Catalunya no hay ni un solo votante de Junts; no obstante, admiten que sus simpatizantes digieren mal el conflicto y muchos se debaten entre quedarse en casa o votar a Aliança Catalana, aunque no en las generales, ya que no tienen previsto presentarse. En el último CEO, la vivienda era también la principal preocupación entre el electorado de Junts; por el contrario, los simpatizantes de Sílvia Orriols están más atentos a la inmigración y la seguridad.
El PSOE aspira a capitalizar el malestar de la calle, como si no fuera con el Gobierno
El no de Junts a los decretos reitera que la legislatura murió hace meses; y los nuevos indignados se han convertido en una “oportunidad” para el PSOE. El adelanto electoral tiene pros y contras. Los socialistas creen que pueden capitalizar el malestar de la calle y marcar la agenda dejando atrás Ceuta. Luego sacan la calculadora y constatan que a la izquierda del PSOE “no hay nada votable”, tal y como certifica el portavoz de ERC. La movilización es clave, pero ¿cuadran las sumas?.
El otro riesgo es dar por hecho que el malestar no va con el Gobierno. Que no llega tarde y mal. En el 2015, Sánchez prometió que con un gobierno socialista no habría más desahucios en España. Lo repitió como aspirante a la presidencia de la mano de Ciudadanos al año siguiente. Cuando llegó a la Moncloa en el 2018 prometió una ley de vivienda y poner fin a la compra de pisos por parte de fondos buitre. Hace sólo 15 días el PSOE impidió con su abstención la tramitación de una proposición de ley de Sumar limitando esas operaciones. Estaban a punto de desahuciar a Maricarmen…

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En la última campaña electoral, el presidente lanzó una quincena de compromisos en materia de vivienda. Se prometieron, por ejemplo, 20.000 viviendas asequibles en terrenos cedidos por el Ministerio de Defensa. Tres años después los proyectos están en “preparación” o “desarrollo”.
Esta semana el Gobierno ha necesitado doce páginas de preámbulo y a Maricarmen para abordar el principal problema que señalan los ciudadanos desde hace dos años. En los decretos se afrontaba la emergencia, pero el problema de la vivienda es también el de los sueldos bajos, los servicios públicos colapsados y el transporte quebrado. ¿Quieres lentejas?

Isabel Garcia Pagan
Subdirectora de 'La Vanguardia'
Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.
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