El Veszprém de Xavi Pascual da un revolcón sonrojante al Barça: 33-42
Por Toni López Jordà — Portada
El Veszprém de Xavi Pascual da un revolcón sonrojante al Barça: 33-42
Balonmano | Mundial de clubs
El equipo húngaro deja sin séptimo Mundial de Clubs a los blaugrana, arrasados, que encajaron su peor derrota en 18 años

Ludo Fàbregas y Dika Mem, en defensa ante el Veszprém
FCB

Barcelona
01/10/2026 21:41 Actualizado 01/10/2026 21:55 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El Barça salió escaldado de la final del Mundial de Clubs (33-42) a manos del Veszprém de Xavi Pascual. Se quedó sin su séptima corona mundial el equipo blaugrana, pero sobre todo perdió su condición de equipo invicto que lucía desde el 18 de septiembre del 2025, y su aura de equipo intocable, intratable, con el que nadie podía.
El campeón de Europa cayó con estrépito, a ratos de manera ridícula, esperpéntica, con impotencia, ante la horma de su zapato, su antídoto, el antiBarça, un equipo de Xavi Pascual que juega como más le duele al Barça, con una velocidad de vértigo y un gigante en la portería -que era suyo-, un impresionante Emil Nielsen que acabó con 12 paradas.
Un Veszprém que oficialmente lanzó su candidatura a la Champions que se le resiste como un maleficio. Este curso van a por ella: los 9 goles de diferencia -la peor derrota blaugrana desde el 41-31 del Kiel en el 2008- y el meneo durante los 60 minutos fueron un aviso serio al campeón y una cura de humildad.
Primer tiempo: 16-22
El Barça se empieza a atragantar con la velocidad del Veszprém y el muro de Nielsen
Otra final del morbo, la segunda, entre el Barça de Carlos Ortega y Xavi Pascual. En el anterior asalto, la final del 2025, el conjunto blaugrana se apuntaba su sexta corona mundial tras dos prórrogas (30-31). Un año después volvían a encontrarse en el mismo escenario de Egipto, con el mismo título en juego. En esta ocasión, con los equipos ligeramente retocados, un choque entre el Barça y su pasado, ante cinco excompañeros recientes, Petrus, Ali Zein, Lenne, Cindric y el gran Nielsen. El portero danés, el mejor del mundo, evidenció por primera vez cómo y cuánto lo va a echar de menos del Barça.
Fue Emil el elemento diferencial en el primer tiempo, en el que el Veszprém llegó a dar un revolcón con su velocidad a un Barça que no se encontró nunca cómodo, ni halló a un líder que tirase del equipo, más allá de un gran Tim N’Guessan con sus 6 goles. Suerte tuvo el conjunto blaugrana de su nuevo capitán, para irse “solo” seis abajo al descanso (16-22).
No engañó el Veszprém, que salió con una marcha más, como solía hacer el Barça de Xavi Pascual, a la carrera, como si no hubiera un mañana. Así desarboló a la defensa blaugrana con un 1-4 en cinco minutos. Pura electricidad. El equipo de Ortega seguía en el vestuario. Entonces empezó a calentarse Emil Nielsen. Parada a Dani Fernández, a Mem, un penalti también a Aleix Gómez… y así hasta 9 paradas acumuló el danés en el primer tiempo, impidiendo los intentos de aproximación blaugrana. Tras alcanzar una máxima renta de 6 goles (pronto, desde el 2-8 de Hesham a los 8 minutos), el Barça solo pudo llegar a acercarse a 2 (el 13-15 de Janc). Pero fue un espejismo, porque el Veszprém pisó el acelerador cuando quiso y volvió a irse de 6 antes de la bocina (16-22) con un parcial de 0-4 y un Martinovic desmelenado. Por el Barça, N’Guessan y poco más.
Segunda parte: 33-41
El Veszprém fue un vendaval y alcanzó una máxima renta de 12 goles (24-36)
Tenía que remontar el Barça seis goles y Ortega movió ficha situando a Janc de central, en lugar del islandés Smarasson, desubicado todo el primer tiempo. En defensa volvió un desdibujado Sergey a la portería (3 paradas en el primer tiempo) y metió a Djordje Cikusa de dos avanzado, más presionante. Pero no le funcionó. El Veszprém no soltó la presa, el Barça era su juguete, le cortocircuitaba las jugadas, le machacaba a la contra, y cuando hacía falta aparecía Nielsen para seguir sumando paradas y desquiciando a sus excompañeros.
Para colmo, no fallaban Remili, Descat y compañía, y el Veszprém, pisando el acelerador, se iba a los 11 goles de renta (el 21-32 de Hugo Descat) en solo 11 minutos de la segunda parte. Ortega pedía tiempo y tiraba la toalla. “Esto está hoy muy difícil”, admitía. Se le había puesto el partido imposible, y pronto empezaría a pedir la hora porque la paliza era de escándalo, vergonzante, de 12 goles (el 24-36 a los 47m15s).
En el tramo final, entre Janc (4) y Fàbregas (3) maquillaron el marcador y evitaron al Barça una derrota que habría sido histórica, la peor de toda la vida de la sección.

Toni López Jordà
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